Aunque dadas las condiciones del estado que apenas empieza a recuperarse de las crisis en seguridad pública y economía, ocuparse de los animales de compañía podría parecer para muchos un lujo, lo cierto es que para cualquier sociedad el maltrato y abandono de la fauna silvestre y doméstica evidencia una clase de crueldad síntoma de un grave padecimiento mental, social y cultural.

Es abundante la literatura sobre la relación entre el maltrato animal y padecimientos mentales como los trastornos disocial y antisocial de la personalidad, la falta de empatía hacia los seres vivos y con ello el riesgo de violencia hacia otras personas.

Considerar esas condiciones como dominantes en un amplio grupo social que históricamente ha maltratado a los animales, no parece una hipérbole cuando se conocen datos de organizaciones de protección animal: el 70 por ciento de los perros en México viven en la calle y una proporción igual sufre maltrato; cada año mueren por maltrato 60 mil animales en el país. En paralelo, la incidencia criminal contra seres humanos en delitos como lesiones, violencia intrafamiliar, feminicidios y homicidios dolosos ha aumentado en forma alarmante, lo que podría dar mayor peso a las ideas que consideran un origen común en el maltrato y la violencia contra cualquier ser vivo.

Así que más allá de cualquier pose o discusiones sin sentido sobre las jerarquías de valores, ocuparse por los animales de compañía tendría que considerarse una muestra de salud social y de las instituciones. Y en esa línea hoy Morelos da dos buenas noticias derivadas de la conciencia renovada en las autoridades sobre el maltrato animal, especialmente contra nuestros más cercanos amigos de la fauna, las mascotas.

En Cuernavaca, el albergue para perros y gatos del Ayuntamiento ha sido renovado bajo un esquema novedoso de financiamiento y colaboración con organizaciones de la sociedad civil. En el acto de reinauguración de la mal llamada perrera municipal (también recibirá gatos en situación de calle), grupos ciudadanos de protección a los animales reconocieron que más allá “de las diferencias que puedan haber”, el trabajo de dignificación de los espacios para perros y gatos en situación de calle se logró, como una muestra de lo que en conjunto pueden hacer el ayuntamiento y los grupos conocidos amablemente como “animalistas”. El alcalde, José Luis Urióstegui Salgado también reconoció el apoyo de las organizaciones ciudadanas y de la diputada Andrea Gordillo, quien gestionó los recursos para que la obra se concluyera dotando de 23 espacios dignos a caninos y felinos en situación de calle. No se trata aún de hogares, pero sí de un albergue donde los animales recibirán amor y cuidados suficientes para vivir con dignidad.

Y para todo Morelos, la Secretaría de Desarrollo Sustentable anunció el Registro Único de Mascotas, un trámite gratuito que permitirá asignar una especie de Clave de Registro Único de Población a los animales de compañía con el que se podrá rastrear a los perdidos y abandonados de forma eficiente, se prevendrá el maltrato animal y se garantizarán hogares seguros a miles de perros y gatos maltratados en el estado. El registro será gratuito y facilitará también las campañas de esterilización y vacunación para perros y gatos, especialmente en las áreas naturales protegidas.

Más allá de las leyes de protección animal, cuya existencia sólo es útil si se traducen en acciones reales, el diseño de políticas públicas efectivas contra el maltrato animal da una muestra efectiva de una sociedad que quiere sanar y presiona a sus instituciones para que también lo hagan.

La Jornada Morelos