
El efecto de las hormonas en la endometriosis
Por Liliana Morán Rodríguez

A veces el endometrio crece de manera descontrolada fuera del útero hasta implantarse en otros sitios como las trompas de Falopio, los ovarios, el peritoneo, los intestinos, el recto, inclusive en órganos como los pulmones. El término médico es endometriosis. Aproximadamente el 10 por ciento de las mujeres en edad reproductiva la padecen.
El dolor menstrual incapacitante y las dificultades para lograr el embarazo son las principales manifestaciones. Una vía de estudio hacia la mayor comprensión de las causas es la resistencia de ciertas hormonas, una anomalía que podría impedir la desintegración del endometrio durante el ciclo menstrual, como ocurre en un ciclo menstrual sano.
“Se sabe muy bien que generalmente las pacientes con endometriosis tienen altos niveles de estrógenos; de hecho, se dice que es una enfermedad dependiente de estrógenos- pero no todas las mujeres que tienen niveles altos de estrógenos desarrollan endometriosis”, aclara el doctor Ricardo Vázquez, de la Unidad de Investigación en Reproducción Humana, de la Facultad de Química de la UNAM.
Hormonas y ciclo menstrual

Las hormonas sexuales —estrógenos y progesterona— están presentes tanto en hombres como en mujeres; sin embargo, las mujeres las tienen en mayor proporción que los varones.
Los estrógenos (estrona, estradiol, estriol y estetrol) se encargan principalmente del desarrollo de los órganos sexuales femeninos, de los caracteres sexuales secundarios y regulan el ciclo menstrual.
Después de la menstruación, llega la fase proliferativa en la que hay un incremento de los estrógenos que producen los ovarios. Estas hormonas, principalmente el estradiol, favorecen el crecimiento del endometrio, lo engrosan, para permitir la implantación de un embrión. Si el embarazo no ocurre, el endometrio se desintegra y se produce la menstruación.
“Pero algo sucede en el organismo de las pacientes que producen mayor cantidad de estrógenos de lo normal”. Hay un desbalance en las células receptoras de estrógenos, lo que favorece el desarrollo de aquel que promueve el crecimiento de las lesiones típicas de la enfermedad, por ejemplo, el llamado receptor tipo beta”. Esta alteración es conocida como resistencia hormonal.

Una vez que ocurre la ovulación, se libera la progesterona que se encarga de detener el crecimiento del endometrio. Además, hace que este tejido cambie para que se pueda llevar a cabo la implantación y el embarazo.
El doctor Ricardo Vázquez señala que quienes viven con endometriosis tienen los receptores de progesterona disminuidos o no funcionan adecuadamente, lo que se conoce como resistencia; por tanto, las células no responden, no se detiene el crecimiento del endometrio y el tejido se mantiene ahí.
Debido a que el endometrio no tiene esos cambios importantes para la implantación, la endometriosis suele ser motivo de infertilidad.
“Lo que pasa con el tejido endometrial que está en otro sitio es que como no responde a la progesterona no cambia y entonces se mantiene ahí; de alguna manera también el sistema inmunológico no lo detecta como extraño y permite que siga ahí. Se mantiene, va creciendo, implantándose a otros sitios y órganos. Está latente en cada ciclo menstrual para activar el dolor”.

¿Cómo se trata?
El tratamiento médico se enfoca en atender el dolor mediante analgésicos y antiinflamatorios, así como sugerir cambios nutricionales y aumentar la actividad física.
Un procedimiento quirúrgico consiste en quemar los tejidos endometriales que están implantados en otros sitios. El problema es que en algunas personas van a durar poco tiempo las zonas libres de estos tejidos, pues es muy probable que vuelvan a crecer.
En casos graves, si las lesiones empiezan a dañar el funcionamiento de otros órganos, se indica la cirugía de retiro del útero para impedir definitivamente el crecimiento el endometrio. Sin embargo, no es una opción viable para todas las personas, en especial para quienes desean ser madres.
Si la paciente tiene un embarazo, se ha propuesto en algunos trabajos científicos que al aumentar la cantidad de progesterona dejarían de crecer las lesiones ectópicas (fuera de lugar). Sin embargo, las personas con endometriosis en grados severos tienen alteraciones anatómicas de la pelvis, disminuida cantidad y la calidad de los óvulos y, justamente por la resistencia a la progesterona, tienen problemas para lograr el embarazo o para llevarlo a buen término, señala el especialista.
Ricardo Vázquez, quien también colabora con la Clínica de Endometriosis del Instituto Nacional de Perinatología, asegura que las pacientes que viven con esta condición y desean la maternidad reciben un trato integral basado en medicina, cirugía, métodos de reproducción asistida, vigilancia del embarazo y después del parto.
Hasta ahora no se ha encontrado un marcador medible en sangre o guías hormonales, por ejemplo, que indiquen el desarrollo de la endometriosis. Aunque existen opciones farmacológicas y hormonales para disminuir los estrógenos y aumentar la progesterona, no todas las personas quieren aplicar estos métodos, no es efectivo para todas y tampoco es una alternativa a largo plazo.





