
Los mexicanos, sin abrir los ojos, intuimos que el problema número uno en el país es la violencia e inseguridad. También sabemos que con la muerte del “Mencho” no desaparecerá el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Las organizaciones criminales ya se enquistaron en las estructuras del poder. Lo dramático es que el pueblo ya se habituó porque forma parte de su día a día y se siente indefenso. La pregunta que flota en el ambiente es ¿si habrá alguna solución? o ¿cuándo se combatirá la impunidad con la que obra la delincuencia?
Me llama la atención el enojo de los jóvenes universitarios de la universidad de Morelos (UAEM), ante la desaparición y ahora confirmada la muerte de la alumna Kimberly Joselyn. A esta tragedia se suma la muerte de otra alumna de la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec de la UAEM, Karol Toledo Gómez. La indignación, el enojo y malestar de los universitarios es legítimo y que alcen su voz y salgan a marchar para protestar y pedir justicia, es un llamado de atención para todas las autoridades, pero, sobre todo, el miedo que se ha metido entre los estudiantes los deja en un estado de desamparo. Este hecho es un síntoma profundo del malestar que hay en la sociedad ante la indolencia, omisión e incapacidad de quienes tiene la responsabilidad y obligación de proteger a la comunidad universitaria y a la sociedad.
Este movimiento de protesta de los jóvenes universitario puede significar un despertar de la consciencia ciudadana, porque detrás de la violencia en México y en Morelos se esconde una crisis estructural. La impunidad es un factor significativo, donde sistemas de justicia frágiles y débiles no logran investigar ni desmantelar organizaciones complejas y criminales.
Son múltiples los factores que se esconden en la criminalidad. Y no quisiera concluir mi punto de vista sin aludir a lo que observan los expertos al decir que: la pobreza, desigualdad, desempleo y falta de oportunidades de estudio son las causas raíz que propicia la delincuencia. Estas circunstancias crean un caldo de cultivo donde la criminalidad se vuelve una opción de vida para muchos. Mi solidaridad con los familiares de las alumnas víctimas y con los jóvenes universitarios.
* Ex catedrático de la UAEM, egresado de la UNAM y analista político

