
- En México, la población de perros y gatos supera los 50 millones; más de la mitad no tienen dueño
- El CIByC, de la UAEM y Ocelot Working Group, estudian el impacto de las mascotas en áreas silvestres de Morelos
- En 2025 el gobierno estatal realizó 5 mil esterilizaciones gratuitas de animales; buscan fomentar la tenencia responsable
El ser humano ha sido poco responsable con la naturaleza y con las diferentes formas de vida que le rodean; el ejemplo más claro es la falta de atención y cuidados hacia los animales de compañía preferidos por las personas: los perros y los gatos. Son las mascotas más numerosas del mundo, pero, a la vez, muchos de ellos son víctimas de violencia, abandono, hambre, enfermedades, accidentes y una larga experiencia de miedo y sufrimiento.
Se calcula que en el planeta hay más de mil 850 millones de perros y gatos, según estimaciones globales que revelan una crisis de abandono silenciosa. Menos de la mitad de ese enorme conjunto de seres vivos habita en hogares. La mayoría de ellos son perros y gatos callejeros o ferales; es decir, son animales que sobreviven por su cuenta en las ciudades o en las zonas rurales o silvestres.
La necesidad de buscar alimento, refugio, pareja y manada genera mucha actividad de los animales que es ignorada por los seres humanos; por ejemplo, las interacciones de perros y gatos que entran y salen a las áreas naturales protegidas o que viven permanentemente en ellas. Sus actividades de cacería, peleas o contagio de enfermedades son un tema que ahora estudian universidades y organizaciones ambientalistas.
Muchos de estos animales peregrinos tuvieron dueños o vivieron con familias, en algún momento, pero luego fueron abandonados o extraviados. Por esto ahora hay un esfuerzo muy grande de los científicos, las autoridades y personas defensoras de los animales para que en todas las familias se enseñe la importancia de lo que se llama “tenencia responsable de animales”
En medio de esta problemática, las personas preocupadas por la sobrepoblación y abandono de animales han propuesto diferentes soluciones; una de ellas es la esterilización, para detener la reproducción descontrolada de caninos y felinos domésticos, que se pueden reproducir a tasas de 10 crías al año por cada hembra fértil.
En años recientes, las campañas de esterilización gratuita de mascotas parecen tener efectos positivos al reducir el número potencial de animales abandonados. Sin embargo, no hay que celebrar antes de tiempo, pues científicos de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), y autoridades de la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Morelos, aclaran que la esterilización de mascotas no es la solución final al problema. Se trata de una acción muy importante, pero que se debe complementar con un conjunto mayor de acciones de protección, cuidado y atención a las mascotas.

Para alcanzar esa meta faltan más investigaciones, datos, decisiones, campañas y cambios de conducta.



Población de mascotas
No se conoce el número exacto de perros, pero se calcula que en todo el planeta existían alrededor de mil millones de perros y 850 millones de gatos, en el año 2023, según estimaciones de la organización World Animal Foundation y del sitio de internet Petpedia.
En el caso de México, hay dos cálculos: el más bajo, en 2022 estimó que había 43 millones de perros y 7 millones de gatos en el país; es decir 50 millones de caninos y felinos domesticados, según un artículo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad de California. Además, hay otro estudio con cifras más altas: en 2024 se estimó que había 63 millones de perros y 25 millones de gatos en este país: es decir 88 millones de estos animales, según el reporte Estado de las mascotas sin hogar, de la compañía de alimento para animales Mars.
¿Y en Morelos? Oficialmente tampoco se cuenta con una cifra exacta, pero las cifras disponibles para el país han ayudado a calcular que en 2022 había 720 mil perros y 161 mil gatos en territorio morelense. Esa estimación general fue compartida al semanario Plaza, de La Jornada Morelos, por investigadores del Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación (CIByC), de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
Esterilización gratuita
En Morelos, el actual gobierno estatal busca fomentar la tutoría responsable de animales domésticos. Una de sus estrategias es la creación del Registro Único de Mascotas (RUM), que busca convertirse en una herramienta pública para apoyar a las familias en el bienestar de los animales, así como para prevenir el abandono y el maltrato. Para poner en marcha ese registro se han realizado campañas de información en diferentes regiones del estado, acompañadas de jornadas de trabajo veterinario, en las que se ofrecen operaciones gratuitas de esterilización de perros y gatos.
Según el texto del Primer informe de gobierno, de la actual jefa del ejecutivo estatal, Margarita González Saravia, “Durante el primer año de operación del registro, cubrimos 22 municipios y realizamos 34 jornadas de esterilización gratuitas. En la plataforma del RUM registramos a más de 8 mil animales e impulsamos 5 mil esterilizaciones gratuitas, lo que permitió evitar que más de 50 mil animales de compañía estuvieran en riesgo de abandono, maltrato o crueldad”.
El secretario de Desarrollo Sustentable de Morelos, Alan Dupré Ramírez, dio a conocer que esa autoridad trabaja en coordinación con investigadores universitarios y cámaras trampa para detectar la presencia de fauna silvestre en áreas naturales, y la presencia de animales domésticos en la misma zona.
“Con estos avistamientos de especies que hemos tenido, sabemos dónde reforzar las esterilizaciones, porque en las mismas cámaras en las que apareció un venado, aparecen posteriormente perros. Entonces, ahora ya sabemos que hay que ir más allá en el programa de esterilización”, expresó Dupré en la revista de Divulgación científica Hypatia, del Gobierno de Morelos.
“Un ejemplo exitoso para la protección de la biodiversidad, mediante la esterilización de mascotas es el de la Sierra de Montenegro. El último registro que se tenía del avistamiento de un pequeño felino silvestre era de 2020. Como una acción indirecta parar la protección de esa fauna, alrededor de la Sierra de Montenegro se han instalado cámaras de monitoreo y en los últimos trece meses se ha esterilizado a más de mil 200 animales, de manera gratuita.
El factor mínimo de reproducción de un animal que no tiene cuidado en un hogar es de 10 crías por perro o gato, cada año. Entonces, el programa de esterilización ha evitado que 12 mil animales nazcan e invadan el área natural protegida de la Sierra de Montenegro. De esa manera, las esterilizaciones de mascotas crean condiciones para que animales silvestres puedan acceder al ecosistema de manera natural”, detalló Alan Dupré.


El impacto invisible: más allá de la ciudad
Mientras que en las zonas urbanas la sobrepoblación de mascotas se percibe como un problema de suciedad o ruido, en las áreas naturales de Morelos el fenómeno adquiere dimensiones críticas. Los doctores David Valenzuela y Xavier López Medellín, investigadores del Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación (CIByC) de la UAEM, han documentado que la frontera entre lo doméstico y lo silvestre es casi inexistente en lugares como la Reserva de la Biosfera Sierra de Huautla.
“Normalmente observamos la presencia de animales domésticos como un fenómeno urbano, como si el interior de las áreas protegidas estuviera libre de ellos. Sin embargo, en Huautla viven cerca de 30 mil personas en 30 ejidos, y sus perros de compañía o trabajo están presentes en el corazón de la reserva”, explica el doctor Valenzuela.
A través del uso de tecnología como el foto-trampeo y collares con GPS, en colaboración con la asociación civil Ocelot Working Group, los doctores Xavier López Medellín y David Valenzuela, en colaboración con estudiantes, voluntarios y tesistas como Diana Guadalupe Solís Carmona y Jazmín Yukary Peralta Santoshan, buscan entender y visibilizar una realidad que no es tan evidente en las ciudades o para los dueños campesinos: esos perros que se piensa que «se quedan en casa», en realidad a veces, realizan recorridos kilométricos por el monte y pueden afectar negativamente a la fauna silvestre.
Al hablar de esto y mostrar los mapas de movimiento a los pobladores, la sorpresa es general. “Yo pensé que se quedaba en el pueblo, pero se fue hasta el bebedero de allá lejos”, es la reacción común de los tutores al descubrir las andanzas secretas de sus mascotas. Eso permite trabajar en conjunto con ellos y atender esta problemática.
Los universitarios colaboran con la asociación civil de médicos veterinarios llamada Vida Derecho Animal A.C. para realizar jornadas de esterilización gratuita de perros en las comunidades de la Sierra de Huautla.

Animales de contexto múltiple y el desequilibrio ecológico
El doctor López Medellín introduce un concepto clave: el perro y el gato son “animales de contexto múltiple”. Son seres extremadamente adaptables que se insertan en ecosistemas que tienden al equilibrio. Al irrumpir en la Sierra de Huautla, modifican las cadenas tróficas de dos formas: por depredación directa y por la introducción de enfermedades.
“Se juntan jaurías de cinco o siete perros y salen a ‘echar relajo’ por el monte. Si encuentran, por ejemplo, a un coatí perdido, se le van encima”, advierte Xavier López Medellín. Pero el impacto no es en una sola dirección, como podría ser la muerte del animal silvestre; incluso si el coatí se desplaza en tropa y lograra defenderse, una sola mordida del perro puede transmitirle a ese grupo infecciones o virus como el moquillo, que devastan a las poblaciones locales.
En este sentido, la presencia de perros y gatos en áreas protegidas no es simplemente una suma de depredadores, sino una presión adicional que las especies nativas no siempre saben cómo enfrentar. El doctor David Valenzuela recuerda un dato alarmante: cerca del 14% de las extinciones modernas de especies de vertebrados que habitaban en islas están vinculadas a la llegada de gatos a esos ecosistemas aislados y frágiles.
El mito de la esterilización como solución única
Uno de los puntos más críticos que los investigadores de la UAEM ponen sobre la mesa es la limitación de las campañas de esterilización si no van acompañadas de un cambio cultural profundo. Para que la esterilización sea plenamente efectiva en el control de una población, se necesita alcanzar porcentajes de cobertura que en las ciudades son prácticamente inviables.
“En contextos urbanos, la esterilización por sí sola no resuelve el problema de fondo, solo mitiga la tasa de crecimiento. El animal esterilizado que es devuelto a la calle o que sigue saliendo de su casa sin supervisión sigue depredando, sigue compitiendo con la fauna silvestre y sigue siendo un foco de enfermedades”, señala Valenzuela.
La esterilización, advierten, debe ser parte de un esquema de “Tenencia Responsable” que incluya vacunación, alimentación adecuada y, sobre todo, contención física. El hábito de “abrir la puerta para que el perro salga a pasear solo” es, según los expertos, una de las formas más comunes de irresponsabilidad que alimenta el conflicto con la biodiversidad.
Empatía y salud pública: El concepto de «Una sola salud»
Finalmente, los investigadores vinculan este problema para la conservación de la fauna silvestre, también con la salud humana. Los perros que entran al monte pueden adquirir enfermedades de la fauna silvestre y llevarlas de regreso a los hogares. Además, la acumulación de desechos de animales callejeros en las ciudades se convierte en un problema respiratorio y de parásitos para las personas.
Sin embargo, hay una nota de esperanza en la empatía humana. El doctor Valenzuela reflexiona sobre los grupos que alimentan perros callejeros: “Aunque esa acción mantiene al depredador en la calle y daña a la fauna silvestre, prefiero a alguien con empatía por un animal, porque eso significa que también se preocupa por las personas. El reto es encauzar esa sensibilidad: no solo dar croquetas, sino adoptar, vacunar y comprometerse con el bienestar integral del animal”.
Para los expertos del CIByC, la meta en Morelos respecto a este tema es clara: transitar del discurso político de la «justicia social» y la protección animal hacia una realidad basada en datos científicos, que lleve a los dueños a adoptar la tenencia responsable, al entender que su perro, por más cariñoso que sea en la sala de su casa, sigue siendo un depredador en el ecosistema morelense.


