
En la tribuna del Congreso de Morelos, esa que representa la soberanía popular, Saúl Atanacio Roque Morales, quien fue desconocido y hasta combatido por muchos gobiernos estatales y municipales, fue reconocido con la Presea Quetzalcóatl. El activista aprovechó la deferencia para exhibir la incapacidad de los políticos de escuchar a los pueblos y comunidades indígenas, especialmente cuando se trata de defender el territorio, la cultura y sus derechos.
El discurso de Don Saúl Atanacio fue seguramente incómodo para muchos, primero porque evidenció la proclividad de los políticos para olvidarse de lo que se les dice, pero mucho más grave, también las cosas a las que se comprometen. Por eso valió la pena que el dirigente de pueblos les pidiera “espero, lo que aquí se diga, no quede en saco roto… cualquier evento debe ser significativo y que aprovechemos la aportación”.
Les recordó también lo que muchos habían olvidado o convenientemente hecho a un lado, la historia de los pueblos originarios ha sido permanente por siglos, años, meses y días; continúa hoy, y no es un trazo lineal. En ella se suma el dolor, con la resistencia y la dignidad que se renueva con cada nueva generación.
Valió la pena contextualizar porque, más allá de los avances que tienen tan satisfechos a los políticos y sus partidarios y que son evidentes en reformas jurídicas y reconocimiento de los pueblos y comunidades indígenas, en los hechos la historia de despojo territorial, destrucción del medio ambiente, exclusión, represión y violencia contra los pueblos originarios continúa como una realidad cotidiana; y así la denunció el activista frente a las y los legisladores.
Porque el respeto al derecho de los indígenas a decidir sobre su presente y futuro se ha quedado en promesa, escrita, pero inaplicada, denunció. Y tiene razón, por eso la lucha continúa en cada una de las comunidades de Morelos que hace frente, las más de las veces sola y arriesgando patrimonio y vida, contra las presiones que provienen de grupos de interés, pero también de autoridades. En la defensa del territorio, de la naturaleza y de su cultura, los dirigentes de los pueblos han sufrido asesinatos y desapariciones, recordó Don Saúl Atanacio.
“Nos mataron al Compañero Miguel Ángel Pérez Casales de Santa Catarina, que defendía también el Texcal, pero no tan solo él, ha habido muchos compañeros, hermanos que han sido asesinados y por desgracia tampoco han sido esclarecidos. Recientemente se cumplieron siete años sin esclarecer el asesinato de Samir Flores Soberanes, esperemos que ya se haga justicia. No queremos más asesinatos o desaparecidos en nuestro estado”, advirtió.

Y por si los sacos de los políticos siguieran rotos, Saúl Atranacio Roque Morales les advirtió “y mientras exista despojo, exclusión o silencio impuesto, seguiremos hablando, organizándonos y defendiendo lo que somos nosotros”.
Ahora, queremos pensarlo, no están solos. Los acompañamos quienes creemos que otro mundo es posible. Algunos de ellos, afortunadamente, ya están en posiciones de gobierno o de representación.


