
LEONEL DÍAZ ROGEL
I. CLIMA. Toca atender un tópico indispensable para la vida, las políticas de remediación, rescate, conservación y cultura en el uso responsable del agua, nos suma a todos sin excepción alguna; la riqueza máxima del presente y futuro, está a la vista, los mantos freáticos, caudales y nacimientos naturales del líquido vital, tiene un marco constitucional de protección con garantía de dotación, correspondiendo a la población entera el cuidado de cada gota y a las instancias competentes desde los gobiernos, procurar el cumplimiento al marco legal que prevé sanciones contra quienes contaminan, saquean o despojan el elemento.
Los ejemplos se surten a lo largo y ancho de la república, la aparición de socavones y comercialización indiscriminada e ilegal solapada por gobiernos irresponsables con data de más de ocho décadas atrás, dan cuenta de lo que en los sesenta y hacia los primeros dieciocho años del siglo que corre, legaron en condición de desastre natural.
Sin agua no hay vida, discursiva en voces de quienes hoy reprochan los estragos de la falta del líquido y sin pudor o vergüenza alguna dejan de lado la parte de la corresponsabilidad, en que incurrieron personajes identificados con el servicio público del pasado oscuro en el que las riquezas bastas e incalculables de México, fueron afectadas y saqueadas, la historia dicta el reclamo y la sanción popular a todo ello.
Lo que resta, es asumir en este momento lo que a cada integrante del conglomerado nos toca asumir, y aportar con reales conductas de salvamento a lo que padecemos cada época de estiaje; la fórmula es que, a menos agua, más resabio social y reproches en los que la culpa queda en segundo término y sin duda alguna, la solución somos todos.
II. VIDA. Representada en el entorno natural, la flora y fauna, el agua en mares, ríos, manantiales y todo sistema natural o tecnificado captador de ella, los montes, cerros, selvas, teniendo implícita la conservación del aire respirable y el oxígeno que ya se comercializa en tanques de hierro, sumando la tierra y el fuego en calidad de los cuatro elementos indispensables que nos permiten continuar disfrutando de la belleza de la vida; la pregunta es, si la naturaleza es tan generosa y perfecta, porqué existe tanta maldad generada por falta de humanidad.

La destrucción del hombre por el hombre y de paso todo lo que nos rodea, debiera detenerse, para dar paso a la armonizada convivencia solidaria entre iguales porque sin distingo todos somos mortales.
III. RECONOCIMIENTO. Recordando a quienes no están ya, ellas y ellos, grandes por sus prestigios ganados, sus conductas intachables y el ejemplo del buen vivir a partir de la humildad, el respeto y generosidad sin diques para con sus congéneres.
Sí los hubo y los hay, si existieron, seguramente miran desde su espacio etéreo las enormes brechas que acrecientan y las divisiones que por doquier se han apoderado entre los humanos.
En este instante, miles le apuestan a todo menos a transformar en favor de los que menos tienen, la única realidad histórica es que, desde la cosa pública, un proyecto de nación se construye mediante planteamientos engarzados con las necesidades prioritarias, elementales e indispensables de la gente.
Pensar en los demás es la vértebra que sostiene las ideas en pro del bienestar común, la gente ésta inmersa en la vorágine de cada momento en que la dinámica gubernamental se surte, todas y todos por igual imbuidos con el compromiso real del cambio efectivo, en el que los más vulnerables y que menos tienen son el eje inspirador de las acciones efectivas que desde el actuar de los servidores públicos y representantes populares, se canalizan en un esquema de verificación constante, transparencia y honestidad a prueba de todo. El combate a la corrupción se torna frontal, sin distingo ni limitación que se interponga.
IV. LEALTAD. Como valor ético y moral que implica fidelidad, compromiso, apoyo y respeto incondicional hacia las personas, causas o proyectos, instituciones y demás áreas relacionadas con nuestros roles cotidianos, a la par de tratarse de un compromiso propio en calidad de principio de vida para transitar de la mejor manera y sobre todo, de forma correcta de frente al entorno que nos ocupe, es justo lo que hoy tiene que salir a flote en aras de preservar la convivencia cordial civilizada y con reglas y normas legales, para que las transiciones y cambios hacia un mejor futuro, lleguen sin resistencias ni dilaciones. Quienes le apuestan a la descomposición social, son verdugos de sus propias vidas, al tiempo la razón y los resultados que se obtendrán.
1000 PALABRAS. Las libertades son extensas y sobre todo, reconocidas por el ordenamiento supremo que constitucionalmente nos rige en la vida de los mexicanos, por una parte, se trata de la amplitud de los derechos humanos sostenidos como ejes torales de instancias que sobre la materia los garantizan y por la otra, de las conductas permitidas, facultades, atribuciones, obligaciones y límites de los actores de la cosa pública en sus tres niveles. La garantía de los derechos humanos está siempre para cada persona o ser vivo sin voz.

