Reconocer a la raíz hispana que constituye la mitad del mestizaje, que es a su vez, la piedra angular de nuestra nación, no se contrapone con exaltar ni restar mérito a nuestro fantástico legado y herencia precortesiana. Si bien, el asedio a Tenochtitlán y las cruentas jornadas de la conquista no fueron un día de campo, también es cierto, como dijo Don Jaime Torres Bodet refiriéndose al 13 de agosto de 1521 que: “no fue triunfo, ni derrota, sino el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy”.

Desafortunadamente el discurso político del régimen pretende tergiversar la historia, dándonos una versión sesgada del pasado e intentando imponernos la retórica de Beatriz Gutiérrez Muller. Pero en contrapartida, hace poco levantó en el Paseo de la Reforma una estatua a Malintzin, la Malinche, lo cual es justo y obligado, pero también da testimonio de la falta de congruencia en el discurso oficial.

España en cambio, ha apostado por lo mejor del pasado y los lazos en común. A pesar de los reiterados desaires y las asombrosas faltas de formas políticas y diplomáticas recurrentes por parte de la Cuarta Transformación desde el 2018, Madrid no ha cesado de enviar gestos de concordia y fraternidad a México. Prueba de lo anterior, son los Premios Princesa de Asturias y Cervantes otorgados recientemente a mexicanos, así como la presencia de México como país socio en la edición 2026 de la FITUR en Madrid. La afamada feria, que se celebró entre el 21 y el 25 de enero, es un referente de turismo mundial y en esta cuadragésima sexta edición, recibió a alrededor de 255,000 asistentes. Además de México, se promocionó a cien países y a 10,000 empresas. La presencia de los Reyes de España, en el pabellón de México, refrenda la apuesta ibérica por la fraternidad entre nuestras naciones.

La presencia de Morelos en FITUR no fue la excepción. El gobierno del estado dio amplia difusión a la asistencia del secretario de Turismo local. así como a alcaldes y legisladores morelenses. Ojalá que la visita de los mencionados actores de la administración pública, abone en beneficios para recuperar el turismo internacional en Morelos y no sea un caso más de turismo político. Como cuando en el 2012, Julio Yáñez, entonces candidato al gobierno del Estado por el Partido Social Demócrata (PSD), viajó con una nutrida comitiva a París, y vestidos de chinelos se pasearon por las calles de la Ciudad Luz, bajo el argumento de promover a la entidad.

A propósito de nuestros icónicos chinelos, es aquí donde surge un lamentable yerro en la promoción de Morelos en la pasada edición de la FITUR. La cultura, memoria histórica y una orgullosa identidad, son fortalezas que definen el carácter de Morelos. El esplendor prehispánico, la raíz indígena que subsiste, el Marquesado del Valle de Oaxaca, la evangelización, el cultivo de caña de azúcar y arroz, la gastronomía, la Revolución del Sur con su Caudillo, así como diversas corrientes de pensamiento, las letras y el arte en todas sus manifestaciones entre otros, constituyen una prenda de honor morelense.

A todo lo anterior, se suma el júbilo que se expresa por medio de la música popular, los corridos, las fiestas patronales y los carnavales, que ya han comenzado. Estas fiestas no se pueden entender sin la alegría que imprimen las comparsas de chinelos con sus bailes. En la identidad morelense existen elementos de primer orden, como la cecina de Puente de Ixtla y Yecapixtla, los cuexcomates y por supuesto los vistosos chinelos. Los danzantes folclóricos surgieron en el siglo XIX en Tlayacapan y se extendieron por Tepoztlán y Yautepec. Los chinelos de las dos primeras localidades, sin perder su atractivo lucen trajes más sobrios, en cambio los de Yautepec destacan por una indumentaria más vistosa.

Sin embargo, aquí es donde se consumó el yerro de la Secretaría de Turismo local, al pasear por la Puerta de Alcalá y otros parajes madrileños a un colorido Chinelo de Yautepec. A pesar de que los chinelos representan tal vez, la más marcada muestra de alegría en nuestra cultura popular, Madrid no es el mejor sitio para llevar a uno de estos danzantes tradicionales. Hay que recordar que los chinelos nacieron como sátira y una burla de los indígenas a los españoles durante las festividades de carnaval, de ahí lo exagerado de su disfraz y los movimientos característicos de su danza. Evidentemente, no es lo más recomendable asistir como invitado a una casa vistiendo un traje donde se hace mofa del anfitrión. En lo particular, no me imagino a los españoles ataviados como “Speedy González”, concurriendo a la próxima edición del Tianguis Turístico en Acapulco.

Lo más lamentable de todo, es que a quien se le ocurrió pasear a un chinelo por Madrid, no pensó en: Emiliano Zapata, Quetzalcoatl, la Banda de Tlayacapan, la representación de los Doce Pares de Francia o las soberbias tejedoras nahuas de Hueyapan. Lo anterior puede parecer exagerado, y afortunadamente todo indica que la inspiración que dio origen a los chinelos pasó desapercibida en Madrid, pero, aun así, ojalá nuestras autoridades pongan en el futuro más atención a estos pequeños detalles, pues como dijo Reyes Heroles: “la forma es fondo”.

*Escritor y cronista morelense.

Chinelo en La Puerta de Alcala, Madrid. Foto: Sectur Morelos

Roberto Abe Camil