

Cuando Amatista tenía 6 años, su papá llevó a casa un órgano, se lo habían regalado porque trabajó en la remodelación de la Universidad La Salle en Cuernavaca. Desde muy chica mostró su apego por la música y como regalo de cumpleaños, a los 9 o 10 años, la inscribieron a clases de música. Unos años más tarde, una maestra de artísticas con la que vivía, la educó musicalmente para pasar el examen propedéutico de la Escuela Nacional de Música, quedó y estudió ahí durante dos años, pero no pudo continuar por motivos económicos. Sin embargo, más adelante continuó su formación con maestras y maestros particulares y en instituciones como el CMA y la Academia Mubol. Agradezco a la creadora de Piernas bien cerradas y Feminazi Seductora, el haberme concedido esta entrevista sobre su andar.
¿Cómo surge el nombre de Amatista Lía?
En el 2011 participaba activamente junto a mis compañeras y compañeros de Radio Chinelo A.C., como comunicadora y activista, dentro de las acciones del Movimiento por La Paz con Justicia y Dignidad, y en un momento comenzamos a recibir amenazas, y otras violencias que intentaban amedrentar nuestra labor. Entonces yo estaba platicando con una amiga que se llamaba Jade en las redes, y le comenté que ya no quería tener mi nombre oficial en las mismas, – ¿pero ¿cómo me pondré? le dije, y como ella era Jade, me dijo así de rápido: ¡ah! pues tú sé Amatista, y el Lía, porque es una síntesis de mi apellido y porque soy liadora y líosa.
A los 14 años Amatista se dio cuenta que podía componer canciones. Sentada en un café con su hermana Denisse, empezaron a hacer la canción de la luna y la noche: “somos la luna y la noche, dos princesas de verdad, no es porque seamos malvadas, pero el signo puede más, nosotras nunca olvidamos, lo imposible es recordar, si le hablamos de usted no se espante dedíquese a disfrutar”. Cuando terminé con mi primera gran amor le hice una canción. Amatista fundó bandas con amistades y familia como La Foniatra, Las Tres Venas y Rojo Carmesí.
¿Qué es para ti la música?
Mis huesos, mi sangre, mi alma, mi columna vertebral, mi casita, y mi conexión más directa con una fuente, madre tierra, universa, es decir, esa algo que no se alcanza a conocer pero se siente.

Un momento determinante en el camino de Amatista Lía fue a los 20 años, cuando decidió dejar la carrera en Comunicación Social que estudiaba en la Universidad Autónoma Metropolitana para irse de gira con “Lascivia”, banda de rock a la que pertenecía, integrada por puras mujeres. A partir de ahí la música me abrió los brazos.
¿Qué oportunidades tienen las creadoras independientes en la industria musical?
Pienso que las creadoras independientes tenemos la oportunidad de nombrar realidades que han sido acalladas por la hegemonía cultural y artística, y por el sesgo de género; podemos hacer canciones de cosas, de saberes e historias que antes sólo existían en el silencio, o en la poderosa voz del “de boca en boca”, pero que no se veía en los escenarios, ni se guardaba en la historia; y sin embargo el sólo hecho de una mujer en el escenario, hace una grieta en el panorama de la música que por siglos nos ha borrado de la historia, robándonos el crédito o descartándonos bajo la creencia de que únicamente ellos podían escribirla, cuando en la realidad de las cosas, somos nosotras quienes somos capaces de escuchar los sonidos de la tierra, de sentir la marea y los cambios de la Luna, ¿cómo no vamos a ser capaces de hacer música?, si nuestras abuelas inventaban canciones para dormirnos, como nosotras para nuestros perritos y para las gatitas.
A partir del 2015, Amatista Lía empezó a hacer cabaret feminista. Se ha presentado en varios estados de la república, en eventos y foros como el Teatro de Chihuahua para las mujeres Rarámuri, en el Chopo dentro del Festival Internacional de Diversidad Sexual, en La Jícara en Oaxaca, en Mérida, en Querétaro, en La Gozadera de CDMX y Xalapa, en el Taller de Puebla, en el Youkali y Cueva de Lobos en la Zona Rosa, así, donde nos inviten o reciban, porque la música es para compartir.
Actualmente, Amatista Lía trabaja en los arreglos y grabación de sus canciones con el compositor y productor Mario Choperena, en la pronta publicación de una novela epistolar que ha estado editando desde finales del 2023, en la producción de un espectáculo sobre la locura y en su participación en la 4ta edición de “El Muro Desaparece”, un proyecto de antologías, con textos nacidos en el taller “Escribimos Juntas”, de Lluvia Méndez. Además de eso cocinamos en colaboración, un montaje musical para abordar los problemas de seguridad, desde una perspectiva artística y feminista. Eso, y continuar mi formación musical, y colaboraciones con otras admiradas cantautoras.

