

La gobernadora Margarita González Saravia presentó este lunes, al reanudar sus conferencias de prensa semanales, el Programa Anual de Actividades 2026 del Ejecutivo morelense, un documento en que se adelantan las acciones más relevantes a realizar este año.
Algo que debe concederse es que después de administraciones gubernamentales opacas o dominadas por las ocurrencias, la presentación de un proyecto que, a grandes rasgos, anticipa lo que habrá de esperarse para este año es una buena noticia, no por la anticipación con que se anuncian cosas que han de ocurrir, sino por la posibilidad que da a los morelenses de evaluar la gestión del gobierno a partir de algunos asuntos muy concretos.
El proyecto está construido sobre trece ejes que incluyen la construcción de la paz y la seguridad, el gobierno en territorio, obras de infraestructura, programas sociales, economía para el desarrollo, apoyos al campo, rescate de las raíces culturales, vivienda digna, vida plena, educación superior y desarrollo humano, transparencia y gobierno digital, proyección del estado y sustentabilidad.
Aunque podría criticarse que el programa de actividades en su versión pública no incluye elementos que permitan una evaluación puntual de los avances, debe reconocerse que se trata de un avance interesante porque sí ofrece una ruta que puede contrastarse con la realidad. Por ejemplo, en materia de seguridad, establece la cobertura del 100% en arcos de seguridad y Centros de Comando policial, algo que puede compararse con la realidad, lo mismo que los Centros Regionales de Protección Civil, la dignificación policial (que pasa por el incremento salarial de los policías municipales también), y la apertura de agencias de Derechos Humanos.
En infraestructura también hay líneas muy fácilmente medibles, como las obras del Circuito Tierra y Libertad, el distribuidor vial de la UAEM, el Centro de Convenciones de Cuernavaca, y la infraestructura hospitalaria; además de la tecnificación del distrito de riego 016; y los 200 millones de pesos en obra hídrica que se proponen.
Sobre los programas sociales también puede darse una medición objetiva si se considera el número de beneficiarias y beneficiarios de Corazón de Mujer, Pensión Bienestar para Personas con Discapacidad, Semillas de Esperanza, Programa LGBT+; además del número de personas de grupos vulnerables que reciben atención y de adultos mayores que logran el subsidio de hasta el 100 por ciento en el transporte público.

En materia económica, como debe ser, los resultados también podrán medirse considerando el número de apoyos a emprendimientos y productos morelenses, la llegada de proyectos de inversión, el efecto de la promoción de productos insignia, y el impacto que tenga el Innovafest Latam 2026.
Igual podrá evaluarse el avance gubernamental en el campo, si se mide la cobertura de la transición agroecológica y de la tecnificación, infraestructura y capacitación a productores; el crecimiento de ingresos por la comercialización en mercados estratégicos; la creación y el impacto del Agrobanco; el aumento de la productividad agrícola y el desarrollo de infraestructura específica para el sector.
Y así podríamos seguir con cada uno de los ejes del programa que, si bien no ofrecen objetivos cuantitativos a través del tiempo, sí esbozan la intención de cambio de la administración de Margarita González Saravia. Se trata de una apuesta arriesgada para la tradición política morelense, pero obligada en una época que obliga a la transparencia, la rendición de cuentas y a que el gobierno, la sociedad y los evaluadores de las políticas públicas empiecen a hablar el mismo idioma.


