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Desde la niñez, cuando se hacían aquellos experimentos para hacer germinar una semilla de frijol, conocemos la importancia de la garantía de abasto del agua para el campo y la alimentación. A pesar de ello, históricamente se había prestado bastante poca atención a esta verdad, como se demuestran el enorme atraso en la tecnificación de los sistemas de riego y la tolerancia excesiva a la pérdida de líquido por fugas, contaminación y uso inadecuado.

La inversión que gestiona la Comisión Estatal del Agua para tecnificación del riego en Morelos optimizaría el uso del agua en la agricultura, un sector que consume el 76% del agua en México. Entre otros beneficios se conseguirían ahorros de hasta un 50% de agua mediante sistemas como el riego por goteo, con eficiencia del 95%, beneficiando cultivos clave como caña de azúcar, arroz y hortalizas; que representan al menos el 32% de la superficie agrícola, aunque la meta es extender este beneficio al 70% de la tierra cultivable.

​Además del ahorro en agua, que resulta especialmente importante considerando los efectos del cambio climático en el ciclo de lluvias, esta tecnificación aumentaría la productividad al duplicar cosechas con menos agua. Modernizar el Distrito de Riego 016, que corresponde a Morelos, significa el impulso a la productividad en miles de hectáreas de cultivos estratégicos para el estado.

No es un experimento, ya programas piloto de Comisión Nacional del Agua en 19 parcelas morelenses han probado la utilidad de modernizar el riego, nivelar los terrenos y reducir las pérdidas, y el impacto que ello puede tener en la soberanía alimentaria.

​Los ahorros en materia de agua permitirían tener mayor reserva potable para el consumo humano, pero también y mucho más importante, la recarga de los acuíferos, lo que significaría permitir eventualmente la restauración de la naturaleza y sus ciclos hídricos y con ello impulsar la sostenibilidad de la agricultura.

Los estudios consideran que la tecnificación del riego, con sistemas como el de goteo, permite ahorrar entre un 40% y 55% del agua aplicada en la parcela, según el tipo de intervención. Conagua estima un ahorro global de hasta 50% del consumo agrícola al tecnificar 200,000 hectáreas, equivalente a 3,000 millones de metros cúbicos anuales en el país.

La mejora de la productividad agrícola significa menores gastos para los productores y con ello el campo puede volver a ser una fuente de prosperidad, lo que podría contribuir a frenar la conversión de tierras agrícolas. Eso redituaría en una mayor producción que empezara a cubrir las necesidades alimentarias de un estado que hace décadas padece en el consumo local.

Las gestiones que Ceagua realiza para fortalecer la inversión que se ha proyectado para este sexenio, adelantando la dotación de recursos programados para el periodo, se traduciría en acelerar la tecnificación del Distrito de Riego, lo que significa acortar los plazos para que la inversión comience a ser redituable, y con ello, los beneficios para todo el estado.

La Jornada Morelos