La Voz

María Luisa Núñez Barojas

Transcripción de Roberto Monroy Álvarez *

La última comunicación con mi hijo fue ese día, 8 días antes de su boda por la Iglesia. Estaba preocupada por él, porque la violencia había incrementado la inseguridad en mi municipio, Palmar de Bravo, Puebla, una zona estigmatizada por el nombre impuesto de Triángulo Rojo. La última comunicación fue por teléfono; me dijo que había un retén y no dejaban pasar a nadie. Para mí no fue raro, porque el trasiego del huachicol estaba en su apogeo en mi zona. El retén estaba exactamente a 15 minutos de la casa. Mi pueblo se llama Tehuitzo, es una comunidad rural, 700, 800 habitantes, sin servicios públicos. El sábado siguiente fue de búsqueda inmediata, solo a partir de las corazonadas, del sentido común. En ese momento ni siquiera había una ley general de desaparición de personas, no había protocolos obligatorios, y obviamente yo vivía muy lejos de saber qué estaba ocurriendo, saber de desaparición y qué hacer ante esa situación. Al no encontrarlo, al tercer día, presentamos la denuncia. Yo hice lo que creí correcto a sabiendas de que Fiscalía no iba a salir a buscar, que era lo que tendría que hacer según lo dictan ahora las leyes. Y así fueron pasando los días, las semanas, los meses. Pasó más de un año y yo intenté buscar ayuda por todos los lugares posibles. Intentaba que los padres de los 43 de Ayotzinapa fueran a ayudarme; no entendía nada. Fue hasta después de año y medio que Julio Mata, también un defensor de derechos humanos, también un activista buscador, me dijo, María Luisa, haz un colectivo. Yo no quería un colectivo porque ni siquiera entendía para qué era un colectivo, yo sólo quería encontrar a mi hijo. Pues fue así como, hasta año y medio después, me decidí a fundarlo, pero fue como mi último intento de esperanza, como mi último aliento de pensar que algo podría ocurrir. Estaba desesperada, enojada, angustiada, triste, deprimida, me quería morir, odiaba el mundo. Sólo quería encontrar a mi hijo. Pues fue así como ya resignada, dije, bueno, pues en este año y medio esperé que alguien más hiciera un colectivo, para que me ayudaran, y pues nadie había fundado un colectivo en Puebla, así que ya resignada, dije, bueno, pues creo que me toca. Y así fue como surgió el 8 de agosto del 2018 el colectivo La Voz de los Desaparecidos en Puebla. Y La Voz porque yo pensé que nosotros somos su voz y no, ellos tienen su propia voz, ellos desde la desaparición, desde el silencio, desde el no ser escuchados, donde sea que estén, tienen su propia voz. Nosotros sólo somos un micrófono, como el megáfono a través del cual se escuchen ellos. Soy María Luisa Núñez Barojas, soy madre de Juan de Dios Núñez Barojas quien fue desaparecido el viernes 28 de abril del 2017 en mi municipio Palmar de Bravo, estado de Puebla. Mi hijo tenía 23 años.

Un grupo de personas en un salón

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Foto: Cortesía del Laboratorio de Contra/Narrativas.

* Laboratorio de Contra/Narrativas

La Jornada Morelos