

Si en efecto durante lo que va del 2025 la Contraloría Municipal de Cuernavaca ha recibido 226 denuncias contra funcionarios públicos de diversas áreas del ayuntamiento, significaría que ciudadanos y oficinas del municipio generaron casi una denuncia por cada uno de los días laborables desde enero a la fecha.
Se trata de un dato que evidencia, por una parte, el desaseo en el ejercicio de muchas áreas del ayuntamiento, y por otro la confianza ciudadana en que las denuncias frente a abusos del funcionariado municipal serán atendidas o, por lo menos, servirán de antecedente para futuros procesos legales.
Porque si bien la irregularidad más frecuente detectada fue la omisión al presentar la declaración patrimonial de inicio por parte de los funcionarios de nuevo ingreso (algo que podría atribuirse -sin que ello sea excusa- al desconocimiento de la ley), hay otra serie de conductas irregulares que incluirían, en caso de confirmarse en las investigaciones, delitos del orden penal, como la falsificación o alteración de documentos oficiales, algo que debe preocupar.
El informe de la Contraloría municipal parece demostrar que las denuncias ciudadanas sobre actos de corrupción en las secretarías del Ayuntamiento, de Desarrollo Sustentable y Servicios Públicos, de Protección y Auxilio Ciudadano, entre otras, tienen por lo menos sustento y derivan de la falta de atención o de plano de la desviación de las funciones y responsabilidades de los funcionarios que están a cargo de las áreas y, por supuesto, de los titulares de las secretarías.
Las fallas en la Secretaría del Ayuntamiento de Cuernavaca han vuelto imposible aliviar los desastres que hay en el ambulantaje; la operación de cantinas, bares y chelerías de forma irregular o clandestina; los abusos de inspectores contra empresarios y comerciantes; y otras fallas que impiden que la ciudad tenga el orden indispensable para la convivencia y el desarrollo en armonía.
En el caso de Desarrollo Sustentable, es evidente el deterioro en la calidad de los servicios municipales, a pesar de la mayor inversión que el Ayuntamiento realiza para mantenerlos; pero también se ha dañado de forma muy grave el medioambiente de Cuernavaca. Las dos tareas fundamentales de esta secretaría se hacen francamente mal, lo que permite sospechar de corrupción desde sus formas más graves hasta las simples, como la falta de supervisión o atención al trabajo que se realiza.

Protección y Auxilio Ciudadano, al manejar las policías vial y preventiva, es una de las áreas más susceptibles a la corrupción. Pese a los esfuerzos que se han realizado por mejorarla, las prácticas abusivas de los uniformados se siguen presentando casi diariamente de acuerdo con las denuncias ciudadanas; la mayoría de ellas, por cierto, no presentadas ante la Contraloría Municipal.
Valdrá la pena saber si la colección de denuncias forma parte de la evaluación que el alcalde, José Luis Urióstegui Salgado realiza para determinar la permanencia o destitución de los funcionarios de primer nivel de su administración. La ciudadanía espera que así sea porque uno de los deberes básicos de cualquier funcionario público es ejercer su labor con responsabilidad y conforme a las leyes y reglamentos; es decir, no ser corrupto ni permitir que sus subalternos lo sean.
También se debe estar al pendiente del destino de las 36 denuncias en que se ha encontrado responsabilidad administrativa, y las 190 que siguen en proceso; no basta saber lo que pasó, es necesario que esas conductas tengan consecuencias.


