

Isabel Saro
1985. Yo, “recién desempacada” de la Facultad y trabajando en el Hospital Humana del Pedregal, ¡¡¡presencié los primeros casos de SIDA…que miedo!!! Y no solo para mí: el temor atravesaba a todo el personal de salud y las familias de las personas afectadas que vivían esta historia marcada por el silencio social (“el familiar murió por neumonía”) o por el estigma (“el familiar murió por SIDA”). Pacientes entraban y salían un par de veces con enfermedades oportunistas y a la tercera…morían.
¿Miedo? Sí, miedo a lo desconocido, pues se ignoraba cómo ocurría el contagio, se atendía a los pacientes con indumentaria “tipo astronautas”; se mandaba incinerar TODO lo que hubiese estado en contacto con los pacientes. Las interrogantes eran muchas: ¿era solo una enfermedad de hombres? ¿de hombres homosexuales? ¿cómo se contagiaba? ¿nos podíamos contagiar como mujeres y transmitir el virus durante la gestación?
Evolución de la epidemia: un sube y baja.
- En 2004 se registró uno de los picos históricos con 21,372 nuevos casos notificados.
- Tras un descenso relativo hacia 2010, la tendencia volvió a aumentar: en 2022 se registraron 17,858 casos diagnosticados.
- Para 2024, se reportaron cerca de 202 mil casos notificados de personas viviendo con VIH o SIDA en el país, sin embargo, amplias estimaciones que incluyen personas no diagnosticadas sitúan la en 370 mil.
- CDMX, Estado de México, Veracruz, Chiapas y Jalisco fueron los estados con mayor incidencia de la enfermedad durante entre la década del 2014 al 2024.
- En 2025 se reporta un repunte: entre enero y septiembre se detectaron 12,088 nuevos contagios diagnosticados.
- La epidemia se ha concentrado principalmente en poblaciones de hombres que tienen sexo con hombres, personas que usan drogas inyectables (hombres y mujeres), sexo-servicio, entre otras.
Avances en la ciencia: del miedo a la indetectabilidad
A diferencia de aquel 1985 en el que el SIDA era sinónimo de muerte inminente, hoy la situación ha cambiado radicalmente. Aunque la mortalidad no ha sido erradicada y los diagnósticos han aumentado, existen avances significativos: la expansión del tratamiento antirretroviral ha permitido que la mayoría de las personas en terapia logren el estatus indetectable.
Hoy en día hay respuesta y más claridad sobre una de las grandes interrogantes de los años 80 —la transmisión materno-infantil del VIH en México —. Los primeros registros formales de bebés infectados los tenemos desde 1986. En 2022 se notificaron 54 casos y para 2023 se registraron 41 bebés contagiados por transmisión vertical como una vía clave.

A la fecha, no se cuenta con un acumulado público reciente y confiable que compile todos los casos desde el inicio de la epidemia, debido al desfase natural entre nacimiento, detección, diagnóstico y confirmación, especialmente en zonas con acceso desigual a la atención médica.
Obstáculos
Un obstáculo importante: la detección tardía. Muchos diagnósticos siguen realizándose cuando la infección ya está avanzada. (La Jornada).
Otro inconveniente es que se sigue “bajando la guardia” —especialmente entre jóvenes y grupos vulnerables— al no utilizar medios de barrera durante las relaciones coitales. En los 80’s era inusual el uso del condón, las infecciones de transmisión sexual se trataban y curaban con antibióticos, en la era de los virus éstos no funcionan; en el caso del SIDA los antirretrovirales solo controlan la enfermedad, no la curan.
Retos por venir
Reducir los diagnósticos tardíos mediante pruebas oportunas; fortalecer y priorizar la prevención primaria; garantizar tratamiento continuo y sin interrupciones; atender la cronicidad del VIH en personas que vivirán décadas con el virus; impartir Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos.
En este año ante el repunte de casos se lanzó una iniciativa conjunta del gobierno, sociedad civil y organismos internacionales, una plataforma llamada Red de Respuesta al VIH en México, que busca fortalecer la prevención, el diagnóstico, la atención y el seguimiento con miras a cumplir la meta global de erradicación para 2030.
Aunque esta iniciativa representa un paso clave para avanzar, la prevención, la educación sexual integral, el respeto a la diversidad sexual, la lucha contra el estigma y la discriminación siguen siendo los pilares fundamentales.
Aunque los avances científicos han transformado el pronóstico, 40 años después la epidemia sigue...
*Isabel Saro, QFB/Sexóloga clínica


Imagen cortesía de la autora

