Sementerxs

Roberto Monroy Álvarez*

Llegamos a Santa María la Ribera muy temprano. Es sábado por la mañana y el tráfico fue amable para ser una colonia céntrica del monstruo urbano. El barrio todavía no se ha gentrificado, parece. Cerca está el mercado de San Cosme; en la esquina una tienda de palomitas y, cruzando la calle, un estacionamiento que funciona como santuario para un grupo de hombres que beben Tonayán, tranquilos, aunque sea un espacio del sindicato de una secretaría de gobierno. Llegamos al local que albergará una exposición y venta de obra. Acompaño a L, invitada a participar a cambio de un no tan módico precio. El lugar parece un viejo almacén; luego me explican que hoy es estudio, pero antes fue taller de escenografías para teatro y cine. En los pasillos conozco a Mitzi Falcón, artista visual. Sus retratos, cinco colocados en una pared exterior, llaman la atención. A primera vista podrían verse como obreros en poses feminizantes, una manera de cuestionar los roles de género dentro de la construcción. Al conversar entendemos mejor el proyecto: las imágenes muestran a trabajadorxs, trans, homosexuales, migrantes del interior, que laboran como chalanes o incluso maestrxs de obra. Mitzi los conoció porque acudían a diario a la tienda de su madre, cercana a una construcción. Uno pensaría que el trabajo en grandes edificaciones urbanas solo lo realizan hombres fuertes, varoniles, cis y heteronormados, pero ellxs desmienten esa idea con su presencia disidente. Contra lo que imaginaríamos, según sus testimonios no se sienten especialmente violentadxs en su entorno laboral. El machismo y la misoginia son comunes, como en cualquier espacio público dominado por hombres, pero, sin minimizar esas violencias, relataban cierta aceptación por parte de sus compañeros. De lo que sí se quejan, cuenta Mitzi, es de la falta de derechos laborales: sin seguro social, sin antigüedad, sin prestaciones. Su situación no solo responde a la relación entre identidad y oficio, sino también a una precariedad estructural. Mitzi explica que su práctica busca observar estas fisuras: cuerpos que sostienen la ciudad mientras cargan desigualdades y mandatos de género que no alcanzan a describirlos. ¿Cómo pensar esta sobreposición de situaciones vulnerables que puede relacionar clase, identidad sexo genérica y situación migratoria? Los feminismos recurren a la perspectiva interseccional para responder. En algún momento, en Contra/Narrativas trabajamos, alegóricamente, el análisis geológico para hablar de estratos de violencia; no sé si funcione nuestra propuesta. Por lo pronto, las fotografías de Mitzi, en su interesante incomodidad, dan cuenta de la sobreposición de desigualdades y afirmaciones.

*Laboratorio de Contra/Narrativas

Fotografía cortesía de Mitzi Falcón

La Jornada Morelos