Debemos desconfiar de los políticos, pues todo hecho, toda palabra, todo evento tiene un motivo alterno. Como he dicho antes, esto no es porque sean malas personas, es porque el sistema incentiva este comportamiento en la búsqueda de votos y consolidación partidaria. Dicho esto, no toda sospecha está bien fundamentada ni todo argumento es criticado según su contexto y fortaleza.

He visto y conversado con muchos que ponen en duda la veracidad del reciente incidente de acoso que sufrió la presidenta. El argumento suele centrarse en lo útil que ha sido para distraer al público de la muerte de Carlos Manzo y el hecho de que era un vocal crítico de Morena. Y sí, es cierto que ha sido muy útil y que no dudo que un político, sea quien sea, usaría el sufrimiento real que viven la mayoría de mujeres en el país se, pero poner en duda un caso tan visible de acoso se normaliza el cuestionamiento de las acusaciones de violencia sexual y hace más fácil el menosprecio a las experiencias de otras mujeres.

Vivimos en una sociedad profundamente machista, hecho visible que el acoso de la presidenta se ha convertido en una plantilla de meme en redes sociales.

Sea este incidente específico real o no, es condenable tratar el acoso como algo gracioso o digno de burla. No, si cuestionas si este suceso fue real, no eres misógino, solo le haces el trabajo más fácil a aquellos que sí lo son. Además, estás fundamentando tu crítica en un argumento totalmente especulativo: que fue real o no, ambas son posibles, pero en ninguno de los casos se puede saber realmente. Sin embargo, podemos construir un mejor argumento. asumiendo que el acoso fue real, eso significaría que Claudia Sheinbaum lleva un año en el poder, con un partido que tiene mayoría en el legislativo. Claudia Sheinbaum dijo en su toma de posesión que “llegamos todas”. A pesar de eso, en un año no ha hecho un intento serio de criminalizar el acoso a nivel nacional, de educar sobre violencia de género, de crear sistemas de apoyo para mujeres en situaciones violentas, de mejorar las vidas de madres solteras.

Puedo seguir todo el día listando cosas que la presidenta debería hacer por las mujeres del país, pero ha ignorado en su año de gobierno, lo cual hace que sea raro que, tras un año, Claudia alegue, repentinamente, que el acoso es su mayor preocupación. En el mejor de los casos, la presidenta solo decía preocuparse por las mujeres, pero no hizo cosas básicas para apoyarlas hasta que le afectó personalmente, y en el peor, está usando el sufrimiento de las mujeres mexicanas para distraer al público de la violencia política causada por el crimen organizado.

Foto: Reuters / BBC Mundo

Gabriel Humberto Hernández-Bringas Ortiz