

Nombramientos: dudas y certezas
La determinación que llevó al exfiscal general, Edgar Maldonado Ceballos a ser el nuevo secretario de Gobierno en sustitución del fallecido Juan Salgado Brito, deja muchas más dudas que respuestas, aunque el jolgorio del Festival Miquixtli y los Días de Muertos (que en Morelos son más que dos), haya permitido que los vacíos no inquieten demasiado a casi nadie.
Primero habrá que decir que es seguro que la gobernadora Margarita González Saravia ya más o menos tenía resuelto el tema del sucesor hace días porque la elección recayó en uno de los funcionarios a quienes más confianza le tiene. Aunque también debe resaltarse que, en lugar de ocurrir en viernes de asueto, el Congreso andaba de minivacaciones desde el jueves, pudo presentarse el lunes y no habría pasado nada.
A lo mejor fue algo que hizo el encargado del despacho Miguel Ángel Peláez Gallardo para apresurar el relevo. Nombrado el lunes 27 de octubre como encargado del despacho, básicamente para atender y resolver los pendientes que dejó sin quererlo Juan Salgado Brito; Peláez Gallardo fue desplazado apenas cuatro días después, con el nombramiento de Maldonado Ceballos el viernes. Ese mismo día empezó a operar el nuevo secretario.
Buscamos algún registro de errores u omisiones en que hubiera incurrido Peláez Gallardo en esos apenas cuatro días que estuvo como encargado; más allá de las críticas a su estatura política en el círculo rojo y una fotografía del jueves durante una reunión con campesinos de la zona oriente en que la gobernadora, y el encargado no se veían especialmente contentos, no encontramos nada; pero seguramente lo hubo, porque el nombramiento que podría hacerse en lunes, con cobertura amplia y mensajes mucho más institucionales, se adelantó al viernes permitiendo especulaciones y algo de incertidumbre sobre el futuro de la Fiscalía General que dejó Maldonado Ceballos (según parece en buenas manos); pero también sobre la legalidad del nombramiento, éstas impulsadas por opositores al proyecto de gobierno de González Saravia tanto fuera como dentro de su partido.
La legalidad de todos los nombramientos

Hasta donde todo indica, el nombramiento es legal y jurídicamente sostenible, debe serlo porque recayó en quien ocupaba la Consejería Jurídica, luego la Fiscalía General del Estado y ahora la Secretaría de Gobierno, tres áreas en las que el conocimiento y respeto a la ley y los reglamentos es tan fundamental que uno da por sentado. En efecto, la persona titular de la Fiscalía General en Morelos puede renunciar a su cargo mediante la notificación simple al Congreso y, por lo menos la Constitución no impone el requerimiento de que esa renuncia deba ser avalada, sancionada, determinada, calificada, o cualquier otra forma de legitimación por el Legislativo. Maldonado Ceballos informó que había renunciado al cargo vía notificación al Congreso lo que sería suficiente.
Igual conforme a ley, asumió como encargado de despacho de la Fiscalía General del Estado Fernando Blumenkron, porque la ley establece que en la ausencia definitiva del Fiscal General, ocupará el puesto quien ocupe la Fiscalía Regional Metropolitana, en este caso Blumenkron Escobar. Tampoco son ilegales los movimientos que el encargado de despacho hizo para ocupar los espacios que se desocuparon en cadena. No son ilegales, pero tampoco tendrían que considerarse como definitivos.
Llama la atención que, como suele ocurrir en estos casos, muchos dicen que el mejor para ocupar un cargo vacante es uno de sus cuates.
Hubo comentaristas que impulsaron hasta la idea de que Peláez Gallardo se quedara a cargo de la Secretaría de Gobierno, otros sugerían a sus cuates, para el cargo. Finalmente, el que quedó es cuate de la gobernadora, pero además es un funcionario público solvente para ocupar el espacio. Ahora lo mismo se empieza a hacer con la Fiscalía. Pero parece que eso influye poco o nada en el ánimo de la gobernadora para integrar la terna que uno puede entender ya estaría integrada a estas alturas por lo menos en dos terceras partes. Si la primera propuesta de la gobernadora incluyó a Leonel Díaz Rogel y Fernando Blumenkron Escobar y ambos han hecho un trabajo solvente en estos meses, uno puede pensar que ambos tendrían que estar en la nueva propuesta que sería remitida al Congreso probablemente esta misma semana para aterrizar el nombramiento con la validación del Congreso el jueves o viernes. Mientras tanto, lo mejor es no hacer especulaciones.
Si me preguntaran, parece que el fiscal encargado de la General del Estado, y el Anticorrupción tienen la suficiente capacidad, inteligencia y compromiso con el proyecto de seguridad pública y procuración de justicia como para ser alternativas obvias para el espacio. Pero la decisión final está en manos, primero de la gobernadora, y después del Congreso donde, por cierto, el coordinador parlamentario de Morena, Rafael Reyes Reyes, tendrá que volver a poner todo su talento para construir un nuevo acuerdo que permita el nombramiento de un nuevo fiscal que, como su antecesor y dadas las condiciones, requerirá nuevamente la unanimidad para fortalecerse.
La arena del Congreso
En todo caso, lo que debería de preocupar al régimen es tener que recurrir tantas veces al Legislativo cuya conformación hace necesario convencer a por lo menos un par de diputados de votar con Morena y sus aliados. El riesgo es que, conforme se van percibiendo oportunidades políticas, los diputados de la oposición vayan encareciendo sus peticiones para aprobar cualquier cosa. La ventaja es que ahora funciona una dupla entre Reyes Reyes y el presidente de la Mesa Directiva, Isaac Pimentel, que parece facilitar el tránsito suave a acuerdos; pero no tendría que cargárseles tanto la mano.
@martinellito / martinellito@outlook.com

