Día de muertos y apropiación cultural: el gran negocio de Hollywood y otros más.

Fernanda Isabel Lara Manríquez

El olor del copal, el perfume a cempasúchil, el efluvio del pan de muerto salido del horno, los colores intensos, naranja, rojo, amarillo, la calabaza en dulce, las ofrendas, la asistencia al panteón, el recuerdo permanente de un ser que amamos y físicamente ya no está, así como la añoranza de su visita conforman el espíritu temerario y nostálgico que se ha construido socialmente en México desde tiempos prehispánicos en torno a la muerte.

Lo que para varias y varios mexicanos puede representar una cercanía con su difunto o con sus difuntas -abuelos, padres, madres, hermanos, hijos, y hasta integrantes de las familias de otras especies- puede representar una plusvalía de varios cientos de millones de dólares, y es aquí donde nos adentramos a una discusión bastante polémica que nos lleva a repensar el concepto de apropiación cultural en la era del consumo globalizado y homogéneo. Esta era va también acompañada de un escenario político dicotómico, por un lado, se folcloriza la tradición de los pueblos originarios y se les utiliza mediáticamente (por ejemplo, varias mujeres de la vida política usan blusas tradicionales al tiempo que son opaces al sufrimiento de las mujeres que las bordan, mismo caso con los varones de la vida política que simulan cercanía al pueblo usando una guayabera). Por otro lado, a estos pueblos originarios se les discrimina, se les niega identitariamente, se ataca sus sistemas normativos y se les desplaza en pro de la construcción de pueblos mágicos que terminan por gentrificarse.

Cómo es "Coco", la película de Disney que se convirtió en la más taquillera  de la historia de México - BBC News Mundo

Imagen de una de las escenas proyectadas en la película “Coco”, 2017.

Recientemente son más frecuentes los casos de apropiación cultural, misma que puede entenderse según Francisco González Tostado en su texto “Sobre el dilema de la apropiación cultural: arte, diseño y sociedad” (2020) como el fenómeno de tomar elementos de una cultura minoritaria y emplearlos [con y] sin sus significados originales en un contexto ajeno casi siempre con fines comerciales. Esto ha ocurrido frecuentemente por parte de marcas deportivas transnacionales muy populares y también por parte de diversas diseñadoras que se han erigido como ejemplo a seguir por una que otra chica o chico plástico adicto a la moda y al diseño (aunque sea plagiado).

Un ejemplo de ello es el abuso, ya muy popular, cometido por la diseñadora Carolina Herrera mediante el plagio de los tenangos de Hidalgo y otros diseños en su campaña Resort 2020, y por la cual recibió una carta de la Secretaría de Cultura del gobierno mexicano en la que se le solicitaba que explicara el uso de los bordados diseñados originalmente desde la cosmovisión de las indígenas mexicanas. No se sabe a cuánto asciende la plusvalía que el plagio le generó a la diseñadora, pero el costo de sus vestidos puede ir desde unos dos mil quinientos pesos hasta unos veinte mil pesos.

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Zaragoza, Puebla. Fotografía de Diego Huerta.

Sin embargo, la plusvalía de Hollywood a partir de las tradiciones mexicanas, en específico del Día de muertos, no se mide en miles de pesos, sino en millones de dólares sin generar ningún tipo de ganancia hacia nuestro país, y sin ninguna autorización. Hay quienes piensan que no debería de ser necesario, pero habemos quienes, como yo, consideramos que esta apropiación cultural es en sí misma una forma de neocolonialismo y, por ende, de extractivismo.

Por ejemplo, la película “Coco” estrenada en 2017 constituyó una inversión de entre 175 y 225 millones de dólares, con una recaudación mundial de 814.3 millones de dólares, es decir una plusvalía mayor a los 600 millones de dólares. Si bien, el codirector, parte del elenco y de la producción son de ascendencia mexicana, la productora y mayor ganadora es estadounidense, Pixar Animation Studios, en un marco de discriminación hacia los mexicanos que habitan el incómodo vecino del norte.

Otro largometraje alusivo a Día de muertos, “El árbol de la vida”, recaudó cerca de 100 millones de dólares con Reel FX Animation Studios como productora también de origen estadounidense, aunque con participación del director mexicano Guillermo del Toro, tuvo una inversión de 50 millones de dólares. En contraste, las películas alusivas a Día de muertos de producción mexicana como lo fue “La leyenda de la Nahuala” generó una ganancia superior a los 24 millones de pesos (poco menos de 12 millones de dólares).

Y mientras en Hollywood se generan millones de dólares de ganancias sobre la folclorización de la celebración del Día de muertos, diversos campesinos mexicanos que comenzaron la siembra de cempasúchil desde el 24 de junio en el día de San Juan Bautista se debaten entre la pérdida de dinero que significa la venta de esta bella flor y el amor por sembrarla. Recordemos también las amenazas que vive esta flor frente a sus variantes chinas que invaden los invernaderos de Xochimilco.

Si bien sabemos que las tradiciones, la cultura y el conocimiento son compartidos y que se erigen sobre las bases del sincretismo religioso, histórico y cultural, como lo es la festividad de Día de muertos que comparte origen prehispánico y colonial, cuando se trata de una generación de plusvalía como la que narro antes debemos repensar el plagio y la apropiación cultural que por largos años y transmisiones de generación en generación han alcanzado principalmente los pueblos originarios de nuestro país [entre otros países del Sur Global] para así superar el uso folclórico que de sus tradiciones se hace, empezando por los capitales extranjeros.

A su vez, es urgente revisar y plantear tratados internacionales sobre los usos de elementos simbólicos, culturales, identitarios e históricos de poblaciones locales y originarias en un contexto de explotación global que trasciende las intenciones de divulgación internacional de las culturas, a través de lo cual esconde sus verdaderas intenciones de acumulación, despojo y extractivismo cultural y simbólico.

La Jornada Morelos