Popotlán: Los patios tradicionales de Morelos

Raúl Cárdenas Sandoval*

Popotlán es la comunidad más pequeña del municipio de Temoac, uno de los más jóvenes de nuestro estado. Se ubica en la región oriente de Morelos, a una hora y media de la capital, Cuernavaca, y colinda con el estado de Puebla.

Ahí, inmersa en una zona geográfica tan vasta en recursos naturales, sociales y culturales; habitada por gente sencilla, cálida, solidaria y trabajadora; ahí, en un rinconcito casi olvidado, se encuentra nuestra modesta comunidad.

Con sus no más de 800 habitantes, en su mayoría dedicados a la agricultura, Popotlán nos relata, de manera escénica, mágica, casi poética, cómo fue —y en algunos lugares sigue siendo— la vida rural cotidiana: la vida tranquila, la vida del campo, la vida del pueblo.

Popotlán significa “lugar donde abunda el popote”, que no es otro que el zacate silvestre utilizado desde épocas prehispánicas para la construcción de chozas y techados. En Morelos, de manera particular en la región oriente del estado, este material ha servido para la construcción de los graneros tradicionales: los cuexcomates.

Era de esperarse que en el “lugar donde abunda el popote” florecieran también los cuexcomates. Resulta verdaderamente extraordinario descubrir, en una comunidad tan pequeña, una presencia tan numerosa y significativa de estos añejos gigantes regordetes.

Cuando uno camina por las apacibles calles del pueblo, entre huertas de café limitadas por tecorrales —esos linderos no muy altos de piedras encimadas, típicos de la región— y cobijadas por la sombra de grandes árboles, principalmente nogales, mameyes y fresnos, los cuexcomates aparecen de pronto: ya chicos, ya grandes, ya gordos, ya esbeltos. No siempre se les puede ver por completo desde la calle; a veces, por encima de las bardas, las casas o los zaguanes, apenas se asoma un poco la punta de “la casita”.

Así que hay que entrar a conocerlos. Los dueños, con esa naturalidad, hospitalidad y carisma que distinguen a la gente honesta, trabajadora y sencilla de Morelos, nos abren amablemente las puertas de su hogar. Y entramos. Y aprendemos que los cuexcomates son graneros primitivos, exclusivos para maíz, capaces de mantenerlo fresco de manera natural durante mucho tiempo. Colocamos la escalera, subimos y lo observamos por dentro…

Una vez que hemos admirado su fantástica presencia arquitectónica y comprendido la maravillosa funcionalidad que tiene el cuexcomate para la familia, comenzamos a notar con más atención a sus compañeros de patio: el pozo de agua, con su riata y su cubeta listas para usarse; el gallinero, o los pollos y guajolotes picoteando maíz por ahí; los cuartos principales o dormitorios —construcciones sencillas, casi siempre de adobe—; y los utensilios de labranza, listos para trabajar: machetes, arados, yugos, chicoles y cencerros.

Luego percibimos ese olor peculiar que viene de la cocina, y nos invitan a entrar.

Ahí, casi a ras del suelo —ya hincada, ya en cuclillas, ya sentada en una silla pequeña de madera de las que sólo se consiguen en las ferias patronales—, vemos a una señora moliendo, echando tortillas, sudando, atizando el fuego. Nos mira y, alegre, nos ofrece una tortilla recién salida del comal. Y comemos…

Es realmente una experiencia sensibilizadora conocer los cuexcomates en su hábitat natural, en su hogar; no en tiendas de artesanías, oficinas de gobierno o museos, sino conviviendo armoniosamente con elementos tan auténticos como ellos mismos. En Popotlán hemos observado cómo se conserva esa maravillosa mezcla de elementos históricos en cada casa que alberga uno de estos graneros. A esos espacios los hemos llamado “los patios tradicionales de Morelos”.

Cuando visiten la región oriente de Morelos —la verdadera, esa franja de comunidades que colinda con el estado de Puebla—, no olviden recorrer este lugar donde el tiempo parece detenerse: donde abunda el popote, los patios tradicionales, las calles apacibles y, sobre todo, donde las personas de la comunidad, con un sentido impresionante de anfitrionía, no los dejarán ir sin compartirles un buen taco de sal con tortilla hecha a mano, calentada en comal de barro y elaborada con maíz del granero; con maíz que, seguramente, ellos mismos sembraron y cosecharon.

*Director General de Desarrollo Cultural Comunitario de la Secretaría de Cultura

Cuexcomate en Popotlán. Foto: FB Turismo Municipio de Temoac, Huazulco, Amilcingo y Popotlan.

La Jornada Morelos