

Gilberto Bosques, al dar visas a quienes huían, retó al mismo Hitler
(Segunda parte y final)
Sí. Fíjense queridos lectores la importancia de conocer nuestra historia, en este caso, la del embajador de origen poblano Gilberto Bosques Saldívar fallecido en la CDMX en 1995 a los 103 años de edad, quien, al otorgar rápidamente visas para viajar a México desde Marsella en la Francia ocupada por los alemanes a cerca de 40 mil personas que huían del nazismo o de sus aliados como Franco y Mussolini, literalmente retó, sin proponérselo, al gobierno de Adolfo Hitler. Y lo increíble es que su nombre ha sido impuesto a dos escuelas en Alemania: una en Berlín y otra en Bonn; a una Plaza en Marsella y en Viena, capital de Austria, tierra natal del Führer, existe el bello Paseo Gilberto Bosques dedicado al gran diplomático mexicano.
Por eso para quien esto escribe, fue un privilegio escuchar hablar acerca de su heroicidad a nuestro embajador en Cuba, al Dr. Miguel Díaz Reynoso, en un sitio emblemático, justo a un lado de nuestra gran enseña tricolor, la más bella del mundo y frente a lo que fuera el Palacio de Moctezuma Xocoyotzin, luego Palacio Virreinal y hoy Palacio Nacional.
Les diré parte de las cualidades de este icónico personaje tan importante en la historia diplomática del siglo XX en México. Entre otras cualidades, Bosques que en su juventud aspiraba a ser maestro rural para que todos tuvieran una educación nacional pero con un sentido social, al paso del tiempo conforme crecían sus actividades, nunca olvidó su humildad. También destaco su valentía, pero sobre todo brilló por su grandeza al comprometerse a lo largo de su vida a servir a su Patria desde cualquier trinchera y estar dispuesto incluso al sacrificio para defender los derechos humanos de los perseguidos, tanto en la Revolución Mexicana como en su etapa adulta ya como importante diplomático. Y todo este trabajo lo realizó espiado como estaba tanto por la representación diplomática japonesa, aliada de Alemania, que tenía sus oficinas en el mismo edificio de la delegación mexicana, así como por la Gestapo.
Regreso a la plática que nos brindó nuestro embajador en Cuba y que hizo renacer en mi persona mi admiración por Bosques Saldivar y con este párrafo que sigue, narrado por el diplomático mexicano, termino la anécdota de Marsella y les comparto parte de su destacado quehacer en Cuba. “Los guardias que los vigilaban ya en su destino final en Bonn, (entonces capital de la República Federal de Alemania hasta 1990 cuando reunifican a Berlín), le niegan a Bosques que dé el Grito de Independencia, temían un levantamiento del numeroso grupo de mexicanos consulares presos arbitrariamente por la Gestapo en un acto que violó las normas diplomáticas y la inmunidad internacional de los funcionarios. Y Bosques convierte ese lapso de tiempo en un espacio de actividades culturales.“, destaca Díaz Reynoso.

“Hay un pasaje en la vida de Cuba que no se conoce, -refiere-. Llega Bosques Saldívar de embajador a Cuba en 1953, un año antes, tras un golpe de Estado del militar Fulgencio Batista que derrocó al presidente Carlos Prío Socarrás, Batista se proclama presidente de Cuba por segunda ocasión, ya lo había sido en 1940. Años después Fidel Castro que había estado preso junto con su hermano Raúl y con Juan Almeida (destacado líder guerrillero) y otros comandantes de la lucha revolucionaria por participar en el Asalto al Cuartel Moncada en 1953 contra Batista, son aprehendidos y condenados a prisión en la Isla de la Juventud, antes Isla de Pinos. Pero es tanta la presión de la gente, que son amnistiados.
“Ya libres, vivían a salto de mata, los persigue la policía de Batista, es entonces cuando Fidel busca al Embajador Gilberto Bosques que estaba muy bien relacionado y sobre todo muy bien informado y entablan una primera relación hasta que un año después, luego de varios encuentros, un día, le dice Bosques con vehemencia: ¡Fidel! ¡Te van a matar!, conozco tu carácter impulsivo, aunque no estés visible, te van a obligar a salir, pueden matar incluso a Raúl para atraparte de nuevo: ¡Váyanse a México! Ya, desde ese entonces, Fidel se estaba preparando mentalmente para lo que acontecería y estudiando las corrientes por las que circularía en el futuro a bordo del Granma, la embarcación que adquirirían más tarde en México en forma clandestina un grupo de exiliados cubanos para ayudarlo a volver a Cuba.”
Durante su conferencia, que duró hora y media y a través de la cual se resalta el humanismo del personaje, Díaz Reynoso mencionó las palabras de Bosques dichas antes de dejar Cuba: “He vivido muy intensamente la vida del pueblo cubano durante esos once años y he puesto mi mayor empeño en cuidar las relaciones de amistad que siempre han existido entre nuestros países. Mi mayor satisfacción será saber que alguna vez se considere que he cumplido esa misión. Me despido, -dijo Gilberto Bosques-, asegurándoles mi cariño para este país y mi admiración por su pueblo y si merezco algún recuerdo, que me recuerden como un mexicano que ama a Cuba”.
A la par que hablaba Díaz Reynoso, iban mostrando a través de una pantalla parte de este nuevo documental dedicado a Gilberto Bosques y que, para solaz de los asistentes, el embajador Dr. Miguel Díaz Reynoso anunció que en unos meses quedaría terminado. En él se describe cómo influyó el diplomático para salvar a muchos perseguidos políticos por Fulgencio Batista a quienes ayudó a salir rápidamente rumbo a México, como lo hizo en Marsella, a través de las preciosas Visas al Paraíso como las denominó Lillian Liberman Shkolnikoff, la cineasta mexicana, hija de padres judíos egresada de la UNAM en su inmortal documental que destaca el heroico quehacer diplomático de don Gilberto Bosques, un embajador orgullo de todo México. Y hasta el próximo miércoles.

Imagen del Archivo Familiar de Bosques, tomada en la residencia diplomática de México en Cuba que refleja la excelente relación que tuvo el embajador con los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz. Aquí aparece en medio don Gilberto Bosques Saldivar, rodeado de Raúl, Fidel y el Ché en vísperas de su salida rumbo a México en 1964. Foto proporcionada por la autora para su publicación.

