Jojutla de Juárez, como ya se ha compartido en este espacio y a través de otras plumas de La Jornada Morelos, entre ellas la del luchador social Julián Vences, es un referente ineludible del orgullo suriano. Más allá de la valía de sus mujeres y hombres, se debe aquilatar el rico pasado, que robustece la identidad morelense. Figuras como el insurgente Juan Antonio Tlaxcoapan, Ricardo Sánchez, el primer alcalde e introductor del arroz de calidad que trasciende fronteras, así como el avezado historiador, el Padre Agapito Minos, refuerzan lo anterior. La ciudad cañera y arrocera, también fue un núcleo de primer orden en la lucha zapatista y es hasta la fecha, semillero de talentos sociales y políticos. En su historia reciente dos gobernadores de Morelos han estado íntimamente ligados a Jojutla: Antonio Riva Palacio López quien vivió y estudió de niño en la localidad, hoy con justicia un importante mercado lleva su nombre y el General Jorge Carrillo Olea quien ahí nació en 1937.

No hay que tener mucha imaginación para adivinar que el rótulo de estas líneas se inspiró en el título del conocido texto de Guillermo Tovar de Teresa, “La ciudad de los palacios: crónica de un patrimonio perdido” En la mencionada obra, el erudito y cronista, documentó con precisión, como la joya del nuevo mundo, perdió parte de su invaluable patrimonio monumental. Con respecto a Jojutla, y guardando las proporciones, eso es justo lo que está ocurriendo con el acervo que es herencia de sus habitantes. El patrimonio artístico, histórico y cultural de la localidad es notable y además de las asignaturas pendientes en cuanto al patrimonio monumental como lo son el Palacio Municipal recién restaurado, la capilla de Guadalupe y la antigua estación de ferrocarril entre otros, se debe atender el expolio de los bienes muebles.

Es de dominio público, que, en abril de 1998 en las jornadas previas a solicitar licencia para separarse del cargo de gobernador, el General Carrillo Olea en compañía de Doña Hilda Enríquez, realizaron una gira a la mencionada ciudad. La visita obedeció a que la pareja, a título familiar, donó al ayuntamiento, un retrato de Juárez, de gran valor y magnífica factura, obra de Vlady, el afamado pintor ruso que se hizo morelense por adopción. El gesto no fue menor, no solo por la importancia histórica que reviste la figura de Benito Juárez en Jojutla, sino porque como ya se mencionó, la adquisición de la obra fue costeada por una familia de jojutlenses, no por el erario. El óleo fue recibido por el Alcalde Antonio Pastrana Quevedo y pasó a formar parte desde entonces del acervo municipal.

En septiembre de 2017, Jojutla se enfrentó tras el terremoto, a la prueba más dura de su historia, una jornada trágica que sin temor a exagerar superó a los días más difíciles de la revolución zapatista en la población. La pérdida de vidas, así como hogares, negocios y patrimonio fue de grandes proporciones y aunque ahora la ciudad se ha levantado, aún se pueden percibir huellas de la catástrofe en las calles. Entre los inmuebles más afectados, se encontró el antiguo palacio municipal que casi colapsó en su totalidad. Las tragedias suelen mostrar lo mejor y peor de la condición humana y así como la solidaridad y resiliencia fueron notables, también se dieron reprobables casos de rapiña, entre los cuales los bienes culturales no fueron la excepción.

Particularmente el óleo de Vlady y otros objetos de valor desaparecieron de la sede municipal y al día de hoy no se han restituido al acervo del ayuntamiento. En agosto del 2023, el General Carrillo Olea envió al Diputado Federal Juan Ángel Flores Bustamante, en ese entonces Alcalde de Jojutla, una misiva que fue ampliamente difundida por La Jornada Morelos, denunciando el expolio del cuadro y exhortándolo a atender el asunto. Al día de hoy, más de dos años después, el ex gobernador de Morelos sigue esperando respuesta a la carta.

En la entrega anterior de este espacio, se denunció cómo la impunidad ha sido reina y señora en Morelos, este caso no es la excepción, todo lo contrario, es una potente y visible manifestación de ella. El óleo aludido no pudo desaparecer por arte de magia, representa sin duda alguna la más valiosa obra de arte contemporáneo propiedad de un municipio morelense. Ojalá las presentes líneas motiven a los jojutlenses a emprender acciones para recuperar el patrimonio expoliado en años recientes, y a las autoridades competentes en el uso de sus atribuciones y facultades, a tomar cartas en el asunto.

*Escritor y cronista morelense.

Palacio municipal de Jojutla, previo a su restauración. Foto del autor.

Roberto Abe Camil