

El polvorín de las escuelas de nivel básico
Muchas escuelas de nivel básico en Morelos se han transformado en los últimos meses en campos de batalla con por lo menos tres frentes que actúan con el aval de la autoridad educativa, la representación sindical y líderes sociales o magisteriales externos. La lucha en parte es fratricida, pues se da entre trabajadores de la educación -un grupo de maestros contra otro-, pero también con quienes se supone tendrían que ser aliados en la educación de la niñez y juventud, los padres de familia.
Ya antes habíamos advertido de las omisiones de autoridades educativas respecto de la estabilidad en los planteles; directivos, supervisores, jefes de sector, y mandos medios y superiores del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) permiten que los conflictos crezcan en la medida en que los ignoran y, a veces, hasta los fomentan por la vía de la protección a determinados docentes y directores de escuela, o veladas incitaciones a los padres de familia para hacer crecer conflictos de relaciones humanas.
Lejos de atenderse, la efervescencia que provocaron los cambios en el IEBEM ha permitido que las conductas se multipliquen al grado de obligar a la autoridad educativa el más alto nivel en el estado, la secretaria de Educación, Karla Aline Herrera, a pedir a los padres de familia evitar la toma de planteles, el bloqueo de calles y otras formas de manifestación que han interrumpido el servicio educativo.
La sección 19 del SNTE también ha hecho ya un severo pronunciamiento en el que demanda a los padres de familia prácticamente no meterse en asuntos de carácter técnico-pedagógico y laborales en las escuelas.
El SNTE contra la pared

Porque si algo se le puede complicar al SNTE son los conflictos entre maestros y de maestros con directivos; que son los que dominan en la agenda política que se teje alrededor de las escuelas de educación básica.
Al final, salvo el encargado del despacho del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos, Raúl Aguirre Espitia, el resto de las autoridades educativas del nivel básico y de los trabajadores docentes y administrativos son agremiados a la sección 19 del SNTE en Morelos, pagan sus cuotas sindicales y son sujetos de derechos laborales. Así que Joel Sánchez Vélez y la directiva de la sección 19, aunque no quisieran, debe defender a cada uno, algo que se vuelve especialmente cuando son maestros los que piden el despido, remoción, destitución, congelamiento, reubicación o cualquiera otra sanción contra sus compañeros.
Y aunque no en todos los casos es visible, la mayoría de los conflictos que retomaron los padres de familia hasta llegar a la suspensión de clases en las escuelas empezaron por un pequeño lío en materia de relaciones humanas que, arengado por docentes o directivos, se convirtió en un problema mayor para maestros acusados injusta o por lo menos de forma exagerada o desmedida, de conductas que no cometieron, o no ameritarían sanciones como las que se demandan. Tampoco merecen, por cierto, el escarnio público al que son expuestos los docentes involuntaria y tristemente acusados de múltiples payasadas.
Y aunque cientos de maestros han señalado desde hace varios meses el involucramiento de otros trabajadores de la educación y autoridades educativas en los conflictos, y la sección 19 del SNTE tiene conocimiento de los señalamientos, los ha investigado y a veces hasta comprobado, tampoco se anima a apuntar el dedo hacia quienes arengan a los padres de familia porque, al final, también son trabajadores de la educación, es decir, también los representa.
La polarización magisterial como origen del asunto
Y los conflictos entre grupos de docentes pueden rastrearse hasta hace unos años, cuando para acatar la ley, pero también recuperar algo de legitimidad, la dirigencia nacional del SNTE decidió someter a votación directa la designación de los comités seccionales del sindicato, lo que agravó la politización de un magisterio conocedor de muchas cosas, pero francamente ignorante de la política.
En Morelos la primera elección de una dirigencia sindical dejó como saldo político un liderazgo histórico legitimado en las urnas, el de Joel Sánchez Vélez; pero también muchos enojos, rencores y divisiones internas en comunidades educativas que decidieron entre una decena de planillas. Por lo menos tres de las derrotadas tenían también liderazgos consolidados entre el magisterio. Si las tres o por lo menos alguna de ellas hubiera alcanzado los votos suficientes para ser incluida en el comité seccional, probablemente la polarización no resultaría en efectos tan negativos como ahora. Joel Sánchez Vélez ganó la dirigencia sindical de forma incuestionable, pero también muy peligrosa. La cantidad de votos no fue avasalladora como para considerar líder absoluto del magisterio; tiene igual responsabilidad y debe cumplir las mismas expectativas, pero con una base políticamente activa y polarizada.
No debe olvidarse que muchos de los supervisores y jefes de sector apoyaban abiertamente a otros candidatos a la dirigencia sindical (los siguen apoyando, por cierto, con trámites, protección y activismo político). Lo mismo pasó con dirigentes magisteriales en escuelas que se sintieron agraviados por el triunfo de Sánchez Vélez o por el hecho de que los candidatos a quienes apoyaron (Oswaldo González, Yossmin Castillo o Felipe Castro) no sacaron ni reintegro en la elección). A ello habría que sumar la de por sí inefectiva acción de las supervisiones, jefaturas de sector y áreas operativas del IEBEM, para saber que la posibilidad de que cualquier conflicto crezca y tome cauces indeseables es mayúscula.
Y también, debe concederse, que hay profes que no ayudan con sus actitudes, o como dicen en mi pueblo: “ven que el niño es risueño y le hacen cosquillas”.
La reconciliación urge entre el magisterio, pero también en cada una de las comunidades educativas; y vale recordar a la Secretaría de Educación, al IEBEM y al SNTE, que la paz se construye con trabajo, no nomás se pide a través de declaraciones o comunicados, por muy obvios que resulten.
@martinellito / martinellito@outlook.com

