El espejo del “Universo 25” o el colapso humano

 


¿Por qué somos así? Es un ensayo que vengo preparando desde hace meses, en el contexto de una sociedad donde la violencia, la apatía, la inequidad, se han vuelto cotidianos en el comportamiento humano. En la búsqueda del porqué, recordé el trabajo de un etólogo que leí en los años 70 del siglo pasado. El experimento se llamaba Universo 25 en alusión al número de repeticiones que se hicieron.

John B. Calhoun realizó este experimento hace más de 50 años, sin embargo, sus resultados hoy, son más que vigentes en el contexto del comportamiento destructivo de las sociedades humanas. Universo 25, era un paraíso artificial construido para ratones, donde nada faltaba: alimento, agua, temperatura ideal y ausencia de depredadores. La única limitación era el espacio.

Durante los primeros meses, las hembras se apareaban y parían con regularidad, los machos formaban territorios y la convivencia parecía armoniosa. A medida que la población creció, se observaron cambios en la población. Cuando el espacio se saturó, comenzó lo que el investigador llamó: saturación social, una sobrecarga de estímulos, contactos y competencia.

Entonces sucedió lo incomprensible: agresiones sin motivo, abandono de las crías, canibalismo, aislamiento. Algunos machos, incapaces de participar en la vida social, se aislaron. Calhoun los llamó “los bellos” porque mantenían su pelaje limpio, pero su comportamiento era vacío. No se reproducían ni luchaban; vivían desconectados y sin propósito. Al final, la natalidad cayó a cero y la población entera desapareció. Murieron rodeados de todo lo necesario para vivir.

El científico denominó a este fenómeno como “colapso del comportamiento”. Hoy, la humanidad enfrenta su propio colapso, su propio Universo 25, a través de comportamientos de violencia, soledad y vacío existencial, en medio de la abundancia.

En un mundo donde las necesidades materiales parecen estar satisfechas, pero donde los vínculos humanos se erosionan, los síntomas del Universo 25 se hacen presentes a través de violencia irracional, apatía, soledad y pérdida de sentido.

En la actualidad, las ciudades rebosan de pantallas, opciones y estímulos, aunque al mismo tiempo las personas se sienten solas y desplazadas. La abundancia material no ha traído paz, sino ansiedad y desconexión. Vivimos saturados de información, pero empobrecidos de contacto humano. En las redes sociales, como en la jaula de Calhoun, los “bellos” posan y se contemplan a sí mismos, aislados en su brillo estéril.

Erich Fromm advertía que el hombre moderno había cambiado el paradigma del ser por el tener, y que esa sustitución lo condenaba a la alienación. A su vez, Edgar Morin sostiene que sin vínculos, amor, identidad y comunidad, el ser humano entra en una entropía moral. Calhoun comprobó este fenómeno empíricamente.

El experimento no fue una profecía, sino un espejo. Aunque, lo que refleja no es el destino inevitable de la especie, sino el peligro de olvidar lo que nos hace humanos, la interdependencia, la cooperación, la empatía. Cuando la vida se reduce al confort individual, el mundo se convierte en una jaula luminosa donde se respira abundancia, pero se muere de vacío.

Universo 25 nos enseña que el bienestar sin comunidad conduce a la extinción. Y que la única salida a nuestro propio colapso no está en la tecnología ni en la riqueza, sino en la reconstrucción del vínculo humano, en volver a mirar al otro y reconocernos en su fragilidad y entender que, sin él, sin el otro, no hay futuro posible. ¿Usted qué piensa?

Detalle del Universo 25 de John B. Calhoun. Imagen: psicologiaymente.com

José Antonio Gómez Espinoza