Homero en Cuernavaca. El sinfónico trinar de las urracas en su vespertina algarabía. Una proeza, 30 sonetos y una sinfonía a Cuernavaca que muy pocos conocen

Braulio Hornedo Rocha*

El amor por la tierra que nos une fue para Alfonso Reyes el resultado del memorable endecasílabo: “A Cuernavaca voy, dulce retiro”, durante la «pausa de libertad y esparcimiento / a la breve distancia de un suspiro”. Pausa que le permitía recuperar la salud de su maltrecho corazón de poeta, y así escapar del «mundanal ruido» derivado de sus múltiples ocupaciones en la Ciudad de México. Este ambiente de «tibieza vegetal donde se hamaca / el ser en filosófica mesura» era vital para su obra creativa y dio como resultado un par de libros escritos durante los días que don Alfonso pasaba de cara a los volcanes contemplando las “indostánicas pagodas tepoztecas.”

Se impuso una tarea titánica. Emprender un traslado al español de: La Ilíada de Homero, después continuada por una colección de sonetos con el tema homérico, pero como un:  «divertimento, prosaico, burlesco y sentimental, ocio o entretenimiento al margen de La Ilíada”. El resultado son los treinta sonetos del libro al que decidió titular: Homero en Cuernavaca (1948/1952). Reyes, en ese libro, propone un traslado imaginativo: los héroes homéricos se encuentran frente a volcanes tropicales y la eterna primavera del paisaje morelense. Briseida conversa animosamente con Patroclo (en el Jardín Borda) para que la ayude a convencer a Aquiles a fin de que haga lo correcto ¡casándose con ella en Cuernavaca! El libro articula la tradición clásica griega y la cultura ancestral morelense, uniendo lo universal con lo local. Lo uno con el todo.

En este horizonte, la figura de Saxe al componer una sinfonía inspirada en ese libro tiene sentido como intertextualidad e hibridación cultural: cuando un ruso, alemán, americano (de adopción mexicana) dialoga musicalmente con el texto de Reyes, fruto de sus respectivas estancias en Cuernavaca.

En la entrada del tomo VII del Diario, del jueves 4 de agosto de 1955 escribió don Alfonso: Serge Saxe con su proyecto de musicar mi Homero en Cuernavaca.”

La figura de Sergius Sax —conocido en Estados Unidos como Serge Saxe— ocupa un lugar singular en nuestro caso, pues reside cerca de un lustro en Cuernavaca. Saxe fue un artista “todo terreno” en las artes escénicas: música, teatro, cine y radio. Se formó profesionalmente en Alemania. Continuó después una carrera en Norteamérica como compositor y promotor del bel canto.

Sergius Sax, nació el 18 de noviembre de 1901 en Kiev, entonces imperio ruso, bajo el apellido Spoliansky/Sachs). Tuvo una sólida carrera en el ámbito germano-austríaco durante la República de Weimar. Actor, director, declamador y voz interprete en el radio teatro, —teatro del aire— le decía Reyes. A raíz de la persecución nazi abandonó Alemania en 1938; en Estados Unidos adoptó la forma anglófona del nombre Serge Saxe y en la década de los 50’s vivió en Cuernavaca, ya en los 60’s se le ubica como compositor y promotor musical en Fort Worth, Texas, donde llegó a presidir la Fort Worth Opera Association. Falleció en 1967.

La sinfonía Homer in Cuernavaca: referencias y contexto

Se menciona a Saxe y la sinfonía en el Diario de Alfonso Reyes. En la entrada del miércoles 29 de agosto de 1956 dice: “Serge Saxe con libros a firma, y la música de piano y canto de mi Homero en Cuernavaca que está en marcha (aún no lo deja).” El miércoles 10 de octubre de 1956 escribió: “Serge Saxe que se despide y ofrece su música de Homero en Cuernavaca y su casa de Cuernavaca.” Tres años después, el martes 7 de abril de 1959 anota: “Serge Saxe: discos de su Homero en Cuernavaca que acaso se toque en Bellas Artes en septiembre.” Desafortunadamente Reyes murió y ya no pudo escuchar su estreno en México por la Orquesta Sinfónica Nacional en el Palacio de Bellas Artes, que fue hasta abril de 1963.

Encontramos en fuentes de prensa de los Estados Unidos, algunos elogios a Saxe por su sensibilidad hacia la obra de Alfonso Reyes. Una referencia en la Universidad Cristiana de Texas (TCU) recoge la frase: «Serge Saxe, composer of Homer in Cuernavaca, is in the audience», lo que confirma la presencia de Saxe en el estreno mundial de la obra durante el Summer Festival of Music, celebrado el primero de agosto de 1958, en la Universidad de Transylvania en Lexington, Kentucky.

Ese título —Homer in Cuernavaca— responde al libro de Alfonso Reyes Homero en Cuernavaca (1948/1952). Un volumen de sonetos que ubica el mundo homérico en la geografía de Morelos. La convergencia del libro de Reyes y la sinfonía de Saxe pueden leerse como un ejemplo de hibridación cultural entre la tradición clásica occidental y la sensibilidad latinoamericana moderna.

Propongo —con cautela— algunas hipótesis posibles:

1. Saxe representa la figura del migrante cultural (intertextualidad intercultural), que tras un periodo europeo y luego norteamericano, se interesa por un poemario mexicano y lo musicaliza.

2. Sinfonía y paisaje poético. La obra pertenece al ámbito dramático-sinfónico (oratorio breve, suite programática), donde los volcanes y la atmósfera se convierten en motivos orquestales.

3. Recepción. La obra figura en reseñas y colecciones de archivos regionales (Fort Worth, UniTransy, TCU) lo que revela un interés por la conexión mexicana con Homero a través de Alfonso Reyes y Cuernavaca.

*El Colegio de Morelos

Imagen: lasantacritica.com

Braulio Hornedo Rocha