

El pasado lunes 20 de octubre, como lo anticipé, Francisco Taboada Tabone al proyectar nuevamente su película o documental sobre el obispo Sergio Méndez Arceo conseguiría que no quedara un lugar vacío en las bancas catedralicias. Y así fue. Tal y como lo ha conseguido en donde la proyecta, sea en Cuba, en Nicaragua o aquí en México. Y es que don Sergio no pierde vigencia, no obstante que murió hace 33 años y a pesar de que el obispo que lo sucedió y del que ni ganas de mencionar su nombre, desde el primer día que llegó se dedicó en cuerpo y alma a desmontar toda la red de curas y feligreses que Méndez Arceo había logrado levantar en treinta años de pastorear a la grey morelense.
“Obispo Rojo” de seguro se seguirá proyectando en otros lugares y convocará multitudes. Es altamente recomendable. Ya la vi, el día que se estrenó, hace casi un año. Me hizo llorar, por cierto.
Ignoro si Francesco, acucioso consultor de archivos, haya sabido que hasta en la revista de nota roja: “ALARMA! el obispo Sergio Méndez Arceo también fue atacado. Yo me acabo de enterar pues nunca fui asiduo lector de tan amarillista publicación.
Resulta que de Chicago me mandaron un ejemplar de 1972, año de esplendor para la manera en que el obispo Sergio Méndez Arceo predicaba el evangelio de Jesús crucificado.
Tres cuartos de página, grotescos títulos y renglones discriminatorios destinados a ensuciar y denigrar la imagen del obispo promotor de la teología de la liberación y de la opción preferencial por los pobres.
Nada fuera de lugar sería pensar que se trató de una nota pagada por fuego amigo episcopal. Aquí les presento un resumen:

“La catedral de Cuernavaca se volvió escenario teatral de degenerados…el altar mayor lo ha venido convirtiendo en escenario de impúdicas y prohibidas obras teatrales… ante un sinnúmero de hippies y gente sin escrúpulos, en el altar mayor se presentó la obra teatral titulada Misa dos mil. El sagrado recinto se convirtió plenamente en una sala de espectáculos, en donde se reunió la flor y nata de siniestros personajes, conocidos por asquerosos y andrajosos melenudos que contemplaron la comedia protagonizada por actores desvergonzados. Las damas que tomaron participación en la Misa dos mil mostraron sus cueros ante la mirada de tanto vicioso que acudió y no faltó quien gritara en forma burlesca textualmente: mucha ropa”.

Foto: Francesco Taboada Tabone

