

I. En estos tiempos de cambios, la dinámica social sigue empatada con la transformación en cada ordenamiento legal que nos da una existencia civilizada y apegada a obligaciones y derechos humanos, con los que la sociedad entera puede transitar en un ambiente de legalidad y justicia, en el devenir de los acontecimientos que día con día se surten.
Por supuesto que la ciencia, arte o herramienta de convivencia humana y viva, la encuadra cada arista y nivel de la política, los actos de autoridad y la conducta de los conciudadanos, entraña una dupla en la que la primera no puede existir sin los segundos; la pregunta podría darse respecto a quién hace la política, y sin duda que la respuesta es el ser racional y dado en capacidades para articular reglas conductuales que datan desde los diez mandamientos y aterrizan en los compendios constitucionales que sostienen la historia de una población no eterna.
Así las últimas aportaciones de quienes, en el quehacer democrático de las tareas legislativas, por una parte, diseñaron una a una la Carta Magna, Leyes secundarias y en sí, toda la normativa atendible y aplicable en las materias con las que el catálogo de la dogmática jurídica se extiende de manera igualitaria para todas y todos los mexicanos.
Nos ha tocado conocer reformas de gran calado, desde las fases de la democratización y extinción de la época del partidismo hegemónico, autoritario, monopólico y exclusivo, hasta la apertura representativa en pro de las diversas ideologías, con las que nuestra patria ha logrado consolidar para este momento un real poder popular de las mayorías.
En un período corto es claro que se consolidó la sabiduría del populo sabio, informado, consiente, analítico y con memoria suficiente para saber lo que hoy ha conquistado y lo que sigue por venir, es una evidente situación de mejora para los que menos tienen.
Las evidencias están a la vista, el combate a la corrupción y la impunidad nunca tuvieron más transparencia y contundencia como hoy en día.

Unas y otras noticias tienen que ver con la realidad de las políticas públicas que se estilan en México y Morelos y con las que se atiende y cumplen las exigencias sociales; el combate a la corrupción va en serio.
II. Antes los fondos federales o estatales en manos de corruptos cínicos que disfrutaban del dinero mal habido y medraban con el dolor ajeno, cuántas desgracias han sucedido y derivado de ellas, cuántos se han aprovechado y vilmente enriquecido.
El caso es de actualidad si tenemos en mente el recuento de los daños por las afectaciones que siguen en el territorio nacional; sin embargo, las atenciones desde las instituciones han cambiado, los recursos llegan de manera directa y se distribuyen con el acompañamiento personal de una presencia política de primer nivel cuando las mandatarias nacional y estatal, se ubican, recorren y atienden los desastres naturales cuya magnitud no tiene dique y menos está en el poder humano su alcance.
III. La naturaleza es por sí vital, bella y requiere de todos los cuidados posibles; el pronóstico del tiempo se traduce en grave o impredecible cuando las herramientas tecnológicas de medición han sido rebasadas por la fuerza de los fenómenos climáticos cada vez más extremos.
Derechos humanos como los consagrados en los artículos 1º y 4º Constitucional, nos llevan a la reflexión de que para obtener todo lo que se articula en dichos preceptos, sólo se consolidarán y serán efectivos, cuando nuestra participación en conciencia procure un ambiente sano, lo que se traducirá en salud y vida digna como la que anhelamos.
IV. En Morelos la forma de hacer política es cambiante en tanto de las expresiones u opiniones de las y los actores sociales; los campesinos, comerciantes, obreros entre otros, así como quienes se integran en grupos u organizaciones civiles, llevan la batuta de la agenda pública; las y los funcionarios o servidores, no tenemos más que obedecer al conglomerado y a partir de allí, diseñar estrategias de trabajo efectivas, honestas y de frente a quienes nos están calificando a cada segundo.
1000 PALABRAS. Los agoreros y pitonisas catastrofistas, le apuestan a que en su pesimismo a ultranza y de ataque irracional, le vaya mal a todo lo que se mueve en el concierto de la nación y sus diversos roles; nada más equivocado cuando que quienes más pierden son ellas y ellos, no hablo de lo material, sino más bien de su calidad moral, incipiente prestigio y nula credibilidad. Lo relevante es cuando siguen alzándose voces que, con justificados argumentos, defienden las evidentes transformaciones que en el territorio mexicano se reconocen.

