Gran ciudad, a Guadalajara no acaba uno de conocerla por más que la visite. La más reciente ocasión, fui a presentar un libro novedoso que inventé, titulado
Cocina y cultura en Jalisco. Siempre abierto y receptivo, mi amigo Alejandro Cravioto, entonces secretario de Cultura del estado, aceptó mi propuesta editorial. El contenido inicia con una introducción donde desarrollamos el meollo del asunto: la cocina es cultura. Luego siguen capítulos sobre cocina, biodiversidad y diversidad cultural en Jalisco; los regalos de México al mundo; el mestizaje gastronómico en Jalisco; la trilogía alimentaria en la cocina jalisciense (maíz, frijol y chile); cocina y antropología (fiestas populares y leyendas mestizas y huicholas); cocina y arte popular; cocina y literatura en Jalisco (poesía y narrativa); cocina y música en Jalisco; toponimias gastronómicas jaliscienses; permanencia de la cocina tradicional vs globalización; la cocina jalisciense en textos de viajeros extranjeros; y los íconos de la cocina jalisciense. La Secretaría de Cultura publicó mi libro y podemos decir que la presentación fue exitosa, pues son excelentes organizadores.

Previamente, conociendo mis debilidades, Alejandro me invitó a conocer una popular fonda localizada cerca de la antigua estación del ferrocarril: Las Hermanas Coraje. Se trata de Vicky y Lupe y en verdad que guisan deliciosa cocina mexicana. En largas mesas con bancas corridas donde conviven comensales diversos, pedimos, para compartir, varias de las especialidades del lugar: guisado de colitas de res, criadillas con huevo a la mexicana y mollejas de res en salsa verde. También sirven sopa de médula, lengua en diferentes preparaciones y otros pocos guisos más. Los mejores lugares del mundo no suelen tener una carta demasiado amplia.

Como la comida fue extraordinaria, esa noche ya no cenamos y dejamos para otra ocasión ir a la cenaduría Los Merequetengues, en Tlaquepaque, y a la fonda de mariscos Las Cuchupetas, en el mercado Mexicalzingo.

Al paso del tiempo, se publicó otro libro similar de mi autoría: Cocina y cultura en Sinaloa, y aunque tuvo buena aceptación, a mí se me quedó clavada una espina. Algún burócrata de la cultura en la Universidad del estado pensó que no eran suficientemente académicos los capítulos de cocina y literatura y de cocina y música en Sinaloa. Y de sus pistolas los suprimió. De nada sirvieron mis argumentos:

En la literatura, y sobre todo en la poesía erótica o amorosa, suelen aparecer alimentos, de manera destacada frutos, leche y miel. También se presentan con frecuencia bebidas espirituosas y de modo particular resalta entre ellas el vino (suponemos que tinto, por su mayor cuerpo y ardoroso color, aunque los textos poéticos rara vez lo aclaran).

Juzgue el lector si no había material para ese capítulo, con estos fragmentos de poetas sinaloenses. Gabriel F. Peláez escribió:

[…] Ostiones en la concha,

frescos limones;

la sopa de tortuga

con coliflores;

-acto primero,

que da fin con un vaso

de jerez seco […]

Jesús G. Andrade:

[…] No el dulce jugo de la vid opima

escancies en mi cáliz de amargura,

que el licor que en mis ánforas fulgura

jamás mi yerta juventud anima […]

Baltasar Izaguirre Rojo:

[…] Las esquilas remotas llaman al Peregrino

Hay un olor a establo sobre la madrugada,

y en ópalos de leche

descorre la mañana

el vaho trasparente

del recental dormido […]

Genaro Estrada:

[…] Entrega y retirada en titubeo,

vacilación en decidir la vía

y entre el agrio limón y la sandía,

la pena recatada en el recreo […]

Alejandro Hernández Tyler:

[…] La luna, en su desamor,

está jugando a la novia

con los azahares de plata

de los naranjos en flor! […]

Luz Ma. de la Rocha:

[…] Madre: estás en las tortillas,

en la sopa y en el pan;

¡eres para mí la madre

más dulce de Culiacán!

La comida que comemos

tiene la sal de tus lágrimas,

que bajan por tus mejillas

como dos gotas hermanas […]

José Iturriaga de la Fuente