UN MERECIDO HOMENAJE

En días pasados, la Universidad del Valle de Cuernavaca, UNIVAC, celebró 30 años de existencia ininterrumpida con la develación de una placa que lleva el nombre del Dr. Carlos Javier Martínez León, misma que será colocada al frente del nuevo Colegio de Medicina de dicho plantel universitario. Se dice fácil el escoger un nombre que se impondrá a un inmueble y más universitario, pero a quien esto escribe, no le sorprende que hayan optado precisamente por el nombre del Dr. Martínez León. Me explico: Al Dr. lo conozco desde hace más de tres décadas y siempre he constatado que además de ser una gran persona, es un gran médico y como secretario de Bienestar Social de dos gobiernos estatales: el del general Jorge Carrillo Olea y el del académico Jorge Morales Barud, actual rector de la Universidad Politécnica del Estado de Morelos, UPEMOR, su labor fue impecable.

Por lo que acudí con mucho gusto a la UNIVAC el día de la develación pues a pesar de que fui alumna en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en la carrera de Historia, luego de trabajar con tres gobernadores de manera continua, al dejar de laborar en gobierno, como una manera de regresar a mi antigua y preciosa profesión de periodista siempre ligada al tema histórico de mi estado, me inscribí en el último año de la Carrera de Periodismo, en la misma universidad que ese día homenajeó al Dr. Martínez León así es que al estar ahí sentada, presenciando el evento, evoqué tiempos pasados.

Como alumna, muchos años atrás, pude constatar el esfuerzo que hizo el rector Jorge Arizmendi García por inicial y ver crecer en un medio tan competitivo como es el de los estudios privados, su propio plantel, fíjense, el rector Arizmendi era el primero en llegar antes de las 7 am. y parado en la puerta recibía a todos los alumnos.

También, durante el evento de la develación de la placa, constaté lo importante que es cumplir y dejar una buena imagen como en el caso de Martínez León. Mientras escuchaba distintos mensajes, por cierto, excelente tanto el del rector que narró parte de su vida, como el de la secretaria de Educación Pública de Morelos, Karla Aline Herrera Alonso que fue una digna representante de la gobernadora Margarita González Saravia, pensaba en el Dr. Martínez León el que a pesar de que académicamente hace tiempo que dejó de dar clases, la nueva Escuela de Medicina de la UNIVAC llevará y muy merecidamente su nombre.

Curiosamente poco antes del festejo, pocos, pero buenos amigos del Dr., entre ellos, Humberto Corral, Guadalupe Ángeles Chimal, entre otros, al saber que llegaría solo con su hija Maite a tomar un café a la tradicional cafetería Bondy, nos pusimos de acuerdo para darle la sorpresa de esperarlo. Y la sorprendida fui yo ya que, en la larga mesa, entre sus amigos, me encontré a los dos últimos gobernadores que fueron jefes de Martínez León. Sí, ahí sentados estaban Carrillo Olea y Morales Barud por lo que les mencioné queridos lectores, renglones arriba, lo valioso de dejar laboralmente una buena imagen, ya que, en caso contrario, ninguno de sus dos importantes exjefes, hubieran estado con él y mucho menos felices de acompañarlo.

Martínez León, llegó solo y tranquilo acompañado de su hija a su homenaje, por eso titulé esta columna: Un merecido homenaje, porque el Dr. además de ser una persona sencilla que rehúye todo protagonismo, es un gran y muy respetado médico en Cuernavaca.

De origen poblano, dio clases por primera vez en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. El tema que impartió en la UPAEP fue “Histología”, preciosa materia que estudia la composición, estructura y características de los tejidos orgánicos de los seres vivos. Y sin dejar nunca la atención directa médica con sus pacientes, siguió impartiendo clases después en Cuernavaca, donde fue invitado a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos a dar clases de Cardiología en la Facultad de Medicina, cátedra en la que duró casi 30 años enseñando a los futuros médicos. A la par siguió prestando servicios en el IMSS y también pudo también ser un magnífico secretario de Bienestar Social en dos gobiernos estatales seguidos en los que su labor fue magnífica.

Cabe resaltar que estando en una ocasión prestando sus servicios en Terapia Intensiva en el IMSS en una ocasión se vivió un complicado parto, curiosamente el de la esposa de Jorge Arizmendi García a la que se le complicó el trabajo del parto de su inolvidable hija Lupita, evento que, en un momento dado, llamaron urgentemente a Martínez León quien pudo solucionar con éxito el difícil nacimiento. Ahí conoció a Jorge Arizmendi García, el actual rector de la UNIVAC quien con el tiempo y analizando su trayectoria con los principales miembros de su plantel académico, eligieron su nombre para el edificio de lo que será en breve la nueva Escuela de Medicina.

Antes de terminar, déjenme por favor que les confiese una aventura que viví. Cuando estudié ese año Periodismo en la UNIVAC, además de que tuve magníficos maestros, viví con mis compañeros estudiantes, todos ellos que por la edad, hubieran podido ser mis hijos, un maravilloso ambiente de camaradería porque me trataban como una igual a ellos. En una ocasión que se suspendió una clase, se organizó una salida en grupo a dar una vuelta al centro y al no haber cupo en autos, uno de mis compañeros me invitó a subirme con él en su moto y ahí fuimos con los demás. Pasé un largo año encantada. Y me da mucho gusto que actualmente el Rector, brinda a los estudiantes de Periodismo, toda su carrera sin ningún costo. Ya nos leeremos el próximo miércoles.

PIE DE FOTO: En esta imagen aparecen de izq. a der. el Dr. Carlos Javier Martínez León y el rector Jorge Arizmendi García, junto a la placa que atestigua que la Escuela de Medicina de la UNIVAC llevará su nombre. La foto fue proporcionada por la Dra. Guadalupe Ángeles Chimal a la autora para esta publicación.

 

Lya Gutiérrez Quintanilla