Neocolonialismo: Reclutamiento forzado por el narcotráfico y desaprovechamiento del bono demográfico.

Fernanda Isabel Lara Manríquez

15 mil millones de dólares es la cifra que el gobierno de los Estados Unidos de América le demandó pagar al capo Ismael “El Mayo” Zambada luego de su extradición no pactada con el gobierno de México. Al unísono, Claudia Sheinbaum solicitó que, en caso de incautarse esa cantidad equivalente a 816 mil millones de pesos, le fuera asignado a México una parte proporcional al daño que la nación recibió por la actividad criminal del capo (ahora, además, debemos pedir limosna).

No es la primera ni la última vez que esto ocurre, pasó ya cuando la captura de “El Chapo” Guzmán, a quien se le demandaban cerca de 13 mil millones de dólares, esto ha ocurrido con otros capos y delincuentes en la historia de las relaciones binacionales entre estos dos países. Por ello, y a la luz de la reciente celebración por la Independencia de México, vale la pena reflexionar esta situación bajo la idea de “neocolonialismo”.

Es decir, como mexicanas y mexicanos nos enfrentamos a nuevas formas de colonialismo que exceden el extractivismo de las mineras en nuestro territorio, la explotación laboral (cuasi esclava) de los jornaleros digitales a través de plataformas de capital extranjero (llámese chino o yanqui), la superexplotación a trabajadores de la educación en escuelas privadas, también de capital extranjero, y en general, todas las formas de explotación y enriquecimiento por parte de otras naciones sobre los recursos naturales, territorio y mano de obra del territorio y la población mexicanos.

En este contexto de pauperización laboral en México, hay además otra problemática que se relaciona precisamente con el narcotráfico (tanto por la oferta y la demanda) que genera una preocupación grave entre los especialistas en demografía, tiene que ver con el hecho del desaprovechamiento del bono demográfico de nuestro país, no sólo por esta explotación y precarización laboral, sino porque quienes comienzan su vida como Población Económicamente Activa están en riesgo constante de ser reclutados por el narcotráfico, el cual ofrece mayores ingresos que la oferta que nos provee la Cuarta Transformación, reducida a placebos sociales (llámense programas sociales) que lo único que hacen es disfrazar y maquillar la gran crisis en la que se encuentra México. Una crisis que, además, se caracteriza por una emergencia de desapariciones forzadas, la cual fue omitida en el primer informe de gobierno.

De acuerdo con el Fondo de Población de la ONU, el bono demográfico se da cuando la Población Económicamente Activa (de entre 15 y 64 años) supera a las personas dependientes (menores de 15 y mayores de 65 años). El bono demográfico plantea la posibilidad de crecimiento económico para una nación, sin embargo, ello no es posible con trabajos mal remunerados, con horarios extenuantes, sin prestaciones y sin seguridad social, esto aunado a la crisis por desapariciones asociada con la actividad criminal y los carteles de la droga.

No sobra decir que la conformación de estos cárteles de la droga se debe también a la ley de oferta y de demanda, y vale recordar que la mayor demanda proviene del país vecino del norte. Estados Unidos de América se ha conformado en un espacio social en el que su población presenta varias enfermedades sociales, de las cuales, la que interesa a esta columna, es la adicción a diversas drogas que, a su vez, generan varias de las crisis que tenemos en nuestro país, principalmente porque esta demanda necesita una oferta, oferta que ha sido abastecida históricamente por las naciones de América Latina, antes Colombia y más recientemente por México.

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Pirámide poblacional de México, año 2020. Fuente: INEGI, consultada el 15 de septiembre de 2025, disponible en https://inegi.org.mx/temas/estructura/

Desafortunadamente estos carteles de la droga reclutan infancias y adolescencias, las cuales se vuelven cada vez más vulnerables frente a las diversas pobrezas y falta de oportunidades que enfrentan, mismas que no resuelven con una beca del bienestar, pues la crisis es tan profunda que los paliativos utilizados frecuentemente por los y las actores gubernamentales neoliberales no parecen funcionar más.

Y es que hay problemas más profundos que ya no sólo se resolverían si pensáramos en mejoras de oportunidad laborales, y es el de la colonización cultural de la vida líquida de un capo de la droga, la cual se alimenta con la música que consumimos, con las películas que los mismos gringos producen y con las series de diversas plataformas que toleran y alimentan la normalización de la violencia. Todo ello hace que la vida de un capo, por violenta, cruenta y asesina que parezca, se ha conformado en un modelo de vida entre los y las jóvenes e infancias de las zonas más vulnerables del país.

De acuerdo con Reinserta, en 2011 35 mil niños, niñas y adolescentes fueron reclutados por el crimen organizado, en 2018 aumentó a 460 mil. Según esta misma fuente, el narcotráfico es el quinto empleador de México con entre 160 mil y 185 mil personas ocupadas en esta actividad criminal.

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Infancias ocupadas en el narcotráfico. Imagen generada con Inteligencia Artificial.

Por si lo anterior fuera poco entre 2015 y 2021 el número de homicidios relacionados con el crimen organizado aumentó un 190% de 8 mil a 23 mil. Adicionalmente, las actividades criminales en las que se insertan las infancias y adolescencias de nuestro país se relacionan también con el trasiego de migrantes de indocumentados, lo cual les genera un ingreso de 100 USD por persona que logren cruzar. Frente a estas circunstancias, ¿qué acciones sociales y políticas se pueden ejecutar? Queda claro que los placebos (programas sociales) no están funcionando.

La Jornada Morelos