

Un ecosistema cultural morelense que respira y se mueve
María de Lourdes Arce*
Hace unos días, la Secretaría de Cultura de Morelos puso en marcha la primera fase de recopilación de datos de lo que será, a mediano y largo plazo, el Sistema Morelense de Información Cultural. El anuncio, más que un simple trámite institucional, ha abierto un espacio de reflexiones y preguntas que merecen colocarse en la agenda pública: ¿cómo se construye un repositorio cultural vivo?, ¿qué responsabilidades colectivas implica?, ¿hasta qué punto esta herramienta puede transformar la vida cultural del estado?
La iniciativa tiene sus raíces en la Ley de Cultura y Derechos Culturales de Morelos, específicamente en dos artículos clave. El Artículo 56, que define al Sistema como un instrumento de política pública, y cuyo propósito es “identificar, catalogar y documentar información de agentes culturales y entornos culturales, bienes muebles e inmuebles, servicios, expresiones y manifestaciones”. Por su parte, el Artículo 57, que establece que estos datos estarán a disposición de instituciones estatales y municipales, pero también para cualquier persona interesada, bajo el principio de máxima publicidad y con apego a las leyes de protección de datos personales.
Más allá de concebir al proyecto como una base de datos, se plantea como un organismo vivo en constante movimiento, que se alimenta por el diálogo, la participación y las aportaciones de artistas, comunidades, académicos, sociedad civil y sector privado. Se busca generar vínculos, reconocer patrones, compartir experiencias y, sobre todo, construir un terreno común en constante reinvención para la cultura del estado.
El reto es enorme: sentar las bases para que las decisiones públicas se apoyen en información confiable, dar continuidad a lo que ha funcionado y fortalecer lo que aún requiere madurar. Por ello, el Sistema pretende constituirse como un repositorio de libre acceso al ecosistema cultural del estado, que no sólo sirva para evaluar programas, sino también para identificar tendencias de consumo, diseñar estrategias de formación de públicos y abrir nuevos caminos para el desarrollo económico desde la cultura.

Aunque en el país existen antecedentes, como el Sistema de Información Cultural de México (SIC)1 o el proyecto Telares, en Morelos es la primera vez que se construye un esfuerzo de tal magnitud. La expectativa es clara: que el Sistema se asiente como un punto de partida para reconocernos como una comunidad cultural, reconectar actores dispersos y recuperar alianzas perdidas.
La cultura, parece decirnos esta iniciativa, no es un archivo muerto ni un inventario inmóvil. Es un organismo que respira y se mueve, que se fortalece con la participación y la memoria compartida. El desafío es sostener ese pulso vivo.
*Secretaría técnica de la Secretaría de Cultura
1 Sistema de Información Cultural
sic.cultura.gob.mx

