Si acaban de concretarse por lo menos la mitad de los intereses de empresas que ven atractivo a Morelos para instalar partes mayores o menores de su producción, el impacto que tendrían en la economía local los cierres de las plantas de Nissan y Haleon ambas en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca, podría ser menor, o por lo menos más breve de lo que hasta hora continúa percibiéndose como una catástrofe.

En términos generales, los cálculos del impacto del cierre de Nissan en Civac consideran la pérdida de poco más de dos mil 500 empleos directos, y poco más de cuatro mil indirectos, y de una masa salarial anual de 800 millones de pesos lo que frenaría la derrama de mil 500 millones anuales que significa hasta ahora la actividad de la armadora en donde está.

El reto para la economía local entonces estaría primero en generar por lo menos los miles de empleos formales que se tiene presupuestado perder y en paralelo fortalecer la convicción de que Morelos es un estado donde vale la pena invertir. Una tarea que no parecería fácil después de dos sexenios de crecimiento equivalente a poco menos de cero.

Los primeros pasos se están dando, el viernes próximo ocho empresas anunciarán inversiones en agroindustria, logística, tecnología e industria creativa que tendrán un impacto positivo en el empleo, la innovación y el bienestar de Morelos. Aunque los pormenores de las inversiones serán anunciados hasta entonces, se puede anticipar que, aunque se trata de proyectos de inversión relevantes, aún no serán los suficientes para compensar el impacto del cierre de Nissan y Haleon el año entrante.

Pero la señal es buena, las ocho inversiones que el gobierno de Morelos considera estratégicas, y la consolidación del aeropuerto Mariano Matamoros de Cuernavaca como un activo estratégico, son señales muy positivas para los inversionistas. Hasta ahora hay por lo menos tres armadoras de vehículos que han expresado algún interés en el predio que Nissan venderá en Civac; una de ellas incluso ya ha enviado su carta de intención.

A ello se suma la consolidación de un Consejo de Inversiones para el estado donde se articularán el trabajo de los empresarios, líderes de cámaras industriales y el gobierno estatal para generar condiciones de atracción y fortalecimiento de inversiones. El órgano está diseñado con carácter transversal, coordinando así a los ayuntamientos, el estado y la federación para facilitar y acompañar los proyectos productivos.

Porque está visto que, dadas las ventajas competitivas que ofrece el estado, por su ubicación geográfica estratégica y todas sus virtudes, las intenciones de empresarios de varias partes del país y del mundo por instalarse en Morelos existen, pero falta convertirlas en inversiones verdaderas, consolidadas, duraderas y generadoras de otros proyectos productivos.

Es un trayecto difícil si se considera que en muchas ocasiones los propios gobiernos municipales, estatales y federales, son obstáculos para los emprendedores a quienes buscan explotar incluso antes de instalarse. No son pocas las historias de terror de empresas que proyectaron ubicarse en Morelos y fueron explotadas, esquilmadas, extorsionadas y luego definitivamente ahuyentadas por comunidades o, peor, por políticos y gobiernos.

El Consejo de Inversiones puede ser un instrumento que transparente los procesos de instalación de empresas atendiendo a los intereses y vocaciones productivas de Morelos, pero también a la supervisión estricta del actuar de funcionarios públicos como promotores de la inversión y el desarrollo.

La Jornada Morelos