

Los números siempre tienen una magia escondida. A diferencia de las letras los números son contundentes y escapan a segundas lecturas o interpretaciones rebuscadas. Son lo que son y punto. Para su comprensión cabal se requiere de información añadida; de contexto, y sobre todo de mucha cultura que ayude a darle el valor agregado que una cifra fría por sí sola no nos puede aportar.
Para este texto escogí el uno, el doce, el cien y el mil bajo la mirada de muchas letras e ideas que los pongan en concierto.
Un año son 365 mañanas, tardes y noches que en perspectiva al pasado pueden establecer diferencias de cómo era el ayer reciente. En todo el mundo se celebran los cumpleaños, los aniversarios. El más común -excepto algunos países orientales- celebramos minuto a minuto la llegada del año nuevo en el último día de diciembre.
Estamos frente al año uno de los gobiernos de México y del Estado de Morelos. Es un buen punto de referencia para que Claudia y Margarita hagan un balance de su llegada al poder y lo refieran a lo conseguido bajo sus políticas públicas para las que fueron electas. La ley les obliga a informar a sus Congresos pero más aún, moralmente deben hacer saber a la población de la situación que guardan sus administraciones en el año uno de su ejercicio del poder.
Muchos políticos usan esa fecha para aventar cohetones y darle vuelo a las campanas. Por suerte esa práctica es cada vez menos frecuente. Daba pena ajena escuchar cifras alegres bañados de confeti al tiempo que eran obvias las carencias de la población. Por fortuna cada vez se impone mas el pudor a la mentira. Claudia primero, y Margarita después usarán el número uno de sus seis años legales para decirnos cómo estaban y cómo están las cosas de gobierno desde su llegada. Atentos a ese número uno.
Doce son los apóstoles. Doce las horas de la mañana y doce las de oscuridad de cada día. Doce son los millones en que se valuó la propiedad que el todavía presidente del Senado Gerardo Fernández Noroña acaba de adquirir. Por lo que hoy se escucha, se lee y se mira en las pantallas la bautizada “Quinta Noroña” en Tepoztlán, Morelos vale ese número doce en millones así se haya adquirido vía hipoteca.

No me imaginé defender alguna posición del locuaz senador “Noroñas”, sin embargo, ese número doce me obliga a contradecir a políticos, periodistas y militantes-empresarios que se llenan la boca de vituperios y descalificaciones a mi parecer mas bien racistas. Discriminación pura y dura. Ahora resulta que el pobretón senador no tiene derecho a aspirar a los lujos innegables de panistas de cartera llena o periodistas y políticos tricolores multiinmobiliarios. Tampoco puede aspirar a unas migajas de lo que tienen líderes de partidos y agrupaciones sindicales. Faltaba más. Calculo que la mitad de los senadores y diputados viven en propiedades de mas de doce kilos. Estoy seguro.
Si el propio senador se atreve a develar su adquisición será porque está seguro de lo que dice y los que ahorita se rasgan las vestiduras aún no se atreven a aventar la primera piedra. Sólo por curiosidad asómese a ver los programas de ventas inmobiliarias de Nueva York o de Beverly Hills o la Florida donde hay adquirientes mexicanos exitosos que sin rubor presumen bienes raíces del otro lado. Infórmese bien de cuanto cuesta una casa en Valle de Bravo, en el Edomex o en San Pedro, N.L. Si le rascamos encontraremos políticos, empresarios y funcionarios en una muy discreta lista dorada en esos destinos.
La discusión del escandaloso número doce no se sostiene ni revela grandes sorpresas. Un buen condominio en la Colonia del Valle vale eso; un penthouse en Polanco vale el doble; una casa en condominio con jardín en Las Lomas o Bosque Real vale lo mismo o más, y una residencia en el pueblo mágico de Tepoztlán, Morelos también valdrá más. ¿por qué el denostado Gerardo Fernández no habría de aspirar a lo mismo que sus colegas de otros partidos? ¿Racismo oculto? Del quinto patio a los jardines de Morelos con todo derecho.
El cien es un número muy usado en los balances políticos. Apenas llegan al poder y ya quieren informar de logros en sus primeros cien días. Menuda celebración familiar significa que el bisabuelo y más aún la tatarabuela cumpla rodeada de decenas de nietos y bisnietos sus primeros cien años de vida. Pocos lo logran. Al parecer la forma de vida en Japón produce mas viejitos que en ninguna otra parte del planeta. En México se sabe de unos cuantos, la mayoría en la ciudad de la Eterna Primavera como Elsa Aguirre. A comer más sushi aunque le agreguen chile verde en soya, sugiero.
Cien años piensa Pedro Infante en ti cuando entona el “pasastes-sic-a mi lado” y cien años cumple la marca mexicana más exitosa de la historia. Fundada en 1925, la Cervecería Modelo creó su marca Corona (después le apellidaría Extra) y sigue tan campante. Es la marca latinoamericana de mayor valor en el mundo y es la misma que ha llevado a México a ser el cuarto productor y primer exportador de cerveza en el planeta. Sólo producen más cerveza los Estados Unidos, Brasil y China pero México con Corona Extra como estandarte hacen del nuestro el país más exportador del vital líquido.
Martin Corona interpretado por Pedro Infante en la radionovela se llamó así en homenaje al brebaje patrocinador. Esta semana la marca cumple cien años en el mercado y sigue como el Jonhny tan campante. ¡Salucita con clamato o michelada! en alguna playa del Pacífico o carnita asada al pie del Cerro de la Silla o para aguantar los 40 grados de Mexicali o Hermosillo. ¡Salucita mañanera! después de los quince años de la nena o al festejar un golazo de los Pumas. Cien años no es nada. Por cierto, me tocó tomarla en lo que le llamábamos Pekín hoy Beijing, el día que la presentaron en China en una comida ofrecida por Modelo a empresarios del lejano oriente que iniciaban una historia de negocios transcontinental.
Cierro mi numeralia con el número principal: el mil. Un uno y tres ceros justo ahora que la aventura de La Jornada Morelos ha llegado a esa cifra de cuatro dígitos de ediciones diarias. Con sus tardes y sus noches mil veces los diseñadores, los editores, los fotógrafos y los periodistas encabezados por el general de división Enrique Balp Díaz han parido cual chayotes mil números de ediciones que enriquecen la cultura y la información de los morelenses. Tan sólo a la mitad de ese trayecto este medio había ya sido reconocido con el Premio Nacional de Periodismo.
La aventura sigue cruzando mares de vaivenes políticos, empresariales debates e historias locales LJM ha sabido brindar certeza, confianza y novedad en la información como no se tenía en la comunidad morelenses. El prestigio ganado en tan poco tiempo -solo mil números- es compromiso de entrega y dedicación para honrar un cabezal que merece el mayor de los respetos.
Un año es la sexta parte del camino que Claudia y Margarita han emprendido para hacer de México y Morelos sitios mejores. ¿Doce son los millones de costo de una vivienda media alta que jamás superaría los valores de las propiedades de los indignados políticos y periodistas que expelen un tufillo de racismo contra un nuevo rico?
El numero 100 es por la larga vida de un producto mexicano clave en el éxito empresarial de mexicanos emprendedores de otros tiempos.
Y mil, si mil veces ha ocurrido la magia de las letras y los números que en gran cantidad nos regala La Jornada Morelos día a día. Es una lluvia como las historias de las mil y una noches. Venga el 1001. ¡Capicúa!
*Director General de Factor D Consultores

