El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó, por primera vez, su Informe sobre la medición de la pobreza multidimensional 2024, atribución que le fue conferida por la reforma constitucional publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de diciembre de 2024. Para realizarla utilizó la misma metodología del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), institución a quien antes correspondía realizarla, y tuvo como base la información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024.

El INEGI señaló que, en 2024, la pobreza multidimensional alcanzó 29.6 % de la población, lo que equivale a 38.5 millones de personas. Al desagregarse, la pobreza moderada abarcó 24.2 % de la población y la pobreza extrema 5.3 %, es decir, 31.5 y 7.0 millones de personas, respectivamente. La estimación realizada por el INEGI se hizo con base en una metodología que contempla no solo los ingresos económicos, sino también el acceso a derechos sociales como educación, servicios de salud, seguridad social, vivienda, servicios básicos en la vivienda, así como alimentación nutritiva y de calidad, indicadores usados para medir la llamada pobreza multidimensional. Es así que, para el INEGI, la población en situación de pobreza multidimensional es aquella cuyos ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y los servicios que requiere para satisfacer sus necesidades y no tiene garantizado el acceso a alguno de los derechos sociales mencionados.

Para identificar a la población en situación de pobreza multidimensional moderada el INEGI considera a quienes presentan carencia en al menos uno de los seis indicadores mencionados y tienen un ingreso inferior a las líneas de pobreza, según ámbito rural y urbano, que equivalen al valor monetario mensual de la canasta alimentaria más la canasta no alimentaria, por persona. Por otra parte, para identificar a la población en situación de pobreza extrema se considera a quienes presentan tres carencias o más y tienen un ingreso inferior a las líneas de pobreza extrema por ingresos, según ámbito rural y urbano, equivalentes al valor monetario mensual de la canasta alimentaria, por persona

En 2024 la fuente que contribuyó de manera importante en la reducción de la pobreza fue la remuneración por trabajo subordinado a la que correspondió 62.0 %; entre 2022 y 2024 aumentó 13.2 % (pasó de 6,596.02 a 7,468.65 pesos). Siguieron las transferencias (16.1 %). mismas que pasaron de 1,059.79 a 1,201.65 pesos. y el ingreso por trabajo independiente (9.0 %)

Entre el periodo de 2022 y 2024 la población en pobreza se redujo en las 32 entidades federativas del país; no obstante, la disminución fue desigual. Las entidades con mayor pobreza multidimensional en años previos siguen manteniendo esa condición. Chiapas, Guerrero y Oaxaca tienen la mayor población en condiciones de pobreza, con 66 %, 58.1 % y 51.6 % del total, respectivamente.

En términos absolutos, el mayor número de personas en condición de pobreza se concentra en el Estado de México con 5.5 millones de personas; Chiapas, 3.9 millones, y Veracruz con 3.6 millones. En conjunto aportan una tercera parte de las personas en pobreza en el país. Por el contrario, en 10 estados hay menos de 500 mil personas en situación de pobreza, la menor cifra corresponde a Baja California Sur con 89 mil personas; Colima, 109 mil; Aguascalientes, Nayarit, Quintana Roo, Campeche y Baja California, con menos de 300 mil; además, Querétaro, Coahuila y Sonora, con menos de 500 mil. El estado de Morelos tiene un porcentaje de 35.4 % que representa 697 mil personas.

La pobreza multidimensional en zonas rurales fue de 13.0 millones de personas. En contraste, en el ámbito urbano el resultando en términos absolutos la cifra fue de 25.5 millones de personas. Los estados que tienen la mayor proporción de personas en pobreza extrema son Chiapas con 27.1 %, Guerrero con 21.3 %, y Oaxaca con 16.3 %.

Los datos del INEGI señalan que, en 2024, las personas con al menos una carencia social fueron 80.4 millones. De esta cantidad, 27.0 millones sumaron tres o más carencias. Sobre los seis indicadores de carencias sociales en 2024, la carencia por acceso a la seguridad social presentó el porcentaje más alto, con 48.2 % de la población (62.7 millones de personas). Para superar lo anterior se requiere aumentar el empleo formal y digno, a través del cual se solventan aspectos sociales, como el acceso a la seguridad social y a los servicios de salud, resultando entonces un aspecto fundamental para reducir rápidamente la pobreza extrema. Por otra parte, el indicador de carencia con el porcentaje más bajo de población correspondió al de la calidad y espacios de la vivienda, con 7.9 % (10.3 millones de personas).

Las cifras destacan que el porcentaje de población con carencia por acceso a los servicios de salud fue de 34.2 %, lo que representó a 44.5 millones de personas; 30.6 millones de personas presentaron esta carencia en el ámbito urbano y en el ámbito rural la cifra fue de 13.9 millones de personas; entre 2022 y 2024, el porcentaje de la población con carencia por acceso a los servicios de salud a nivel nacional disminuyó de 39.1 % a 34.2 %, debiendo considerar que el mayor porcentaje en 2022 se debió a las malas políticas públicas que se tomaron en la materia, como la desaparición del Seguro Popular y la creación del Instituto de Salud para el Bienestar y el desabasto de medicinas.

El porcentaje de población que padece rezago educativo es 18.6 %, que representa en términos absolutos a 24.2 millones de personas; el rezago educativo en el ámbito rural fue de 32.2 % (15.1 millones de personas), resultando superior al del urbano de 14.8 % (9.2 millones de personas). Las otras carencias sociales mostraron una disminución en términos absolutos, entre ellas sobresale el descenso de la falta de acceso a una alimentación de calidad: 8.8 millones de personas dejaron de padecer esta situación. Finalmente, el porcentaje de población con carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda (disponibilidad de agua, drenaje y luz eléctrica), fue de 14.1 por ciento, es decir, 18.4 millones de personas se identificaron en esta situación.

La medición oficial de la pobreza realizada ahora por el INEGI responde a la necesidad de contar con información confiable y comparable, en el tiempo y en el espacio, sobre el estado del desarrollo social del país para formular, implementar y dar seguimiento a la política pública. En consecuencia, se debe de analizar detalladamente y ver como un mapa de ruta para fortalecer la toma de decisiones basadas en evidencia. La erradicación de la pobreza en el corto y mediano plazo es un enorme desafío, pero el logro de este objetivo merece que se realice todo el esfuerzo necesario para alcanzar esa meta al cual están convocados el sector público, el sector privado, la academia y la acción de la sociedad civil.

*Especialista en Derechos Humanos

Luis Raul González Pérez