Durante muchos años, el abandono en que estuvo el sector educativo en Morelos permitió la formación de cotos de poder en donde algunos liderazgos o pequeños grupos de docentes establecieron mandos extralegales para obtener beneficios en términos de acomodos de personal, privilegios y otras disfunciones.

Las omisiones de la autoridad no solo empoderaron indebidamente pequeños cacicazgos laborales en diversas regiones e instituciones del estado, como la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 17A y la Normal Rural de Amilcingo, también fueron reduciendo el nivel de mérito necesario para la excelencia y hasta la pertinencia educativa y, al dañar la formación docente, afectaron también a la educación básica en general.

El cambio de administración gubernamental y en el Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos el 1 de octubre pasado, terminó con la etapa de abandono a la educación en general, y a la formación de maestros en lo particular.

Desde su campaña, la gobernadora, Margarita González Saravia, se comprometió con el magisterio estatal a fortalecer los esquemas de formación, capacitación y actualización de docentes, una tarea que no sólo incluye las estrategias que podrían considerarse emergentes, como los cursos para aplicar diversas normas y protocolos; también, y sobre todo, debe centrarse en las instancias dedicadas de lleno a la formación docente, Pedagógica Nacional, Normales, y en menor medida, el Centro de Actualización del Magisterio.

De hecho, la mandataria seleccionó para dirigir el IEBEM a un formador de maestros reconocido, Leandro Vique Salazar quien, conforme a las facultades que la norma le confiere, relevó los mandos de las escuelas de formación docente apenas hace unas semanas entendiendo la necesidad de fortalecer el orden y los servicios que ofrecen UPN, Amilcingo y CAM, pero también la Normal de Cuautla, y el IEBEM en su área de actualización.

La determinación tocó los intereses de grupos que hace tiempo y en los hechos se habían adueñado de las directivas, así que la resistencia de algunos docentes empezó desde las fechas en que cada nuevo directivo fue nombrado. Llama la atención que las protestas de los docentes se presenten solo a pocos días del inicio del ciclo escolar, el pasado lunes; especialmente cuando los alumnos de las instituciones que hoy están bajo la mira iniciaron con toda tranquilidad sus cursos salvo en el caso de la Normal de Amilcingo.

En el caso de Amilcingo, donde hay inconformidades estudiantiles, éstas derivan de acciones y omisiones de los maestros, algunos de ellos protagonistas de las protestas de este miércoles, y no de la directiva del plantel y tampoco del IEBEM.

Otro dato relevante, a diferencia de lo que ocurría en administraciones pasadas, en la actual el IEBEM ha mantenido abiertos los canales de diálogo con todos los grupos del magisterio, incluso los más radicales. En el caso de los docentes que protestan, las pláticas aún continúan. En ese contexto, la movilización de unas decenas de docentes a la Plaza de Armas de Cuernavaca y el subsecuente bloqueo de calles no tenía razón de ser, a no ser que se busque presionar para mantener los esquemas de poder extralegales en el sector educativo de Morelos; y eso sería a todas luces inadmisible.

La Jornada Morelos