

Fue Jorge Luis Borges quien quizá más profundamente coqueteó con la idea del número mil como un sinónimo del infinito en aquella famosa disertación sobre Las Mil y Una Noches; pero no ha sido el primero ni será el último que ha encontrado en la perfección de las cien decenas un significado mucho más profundo al del conteo.
Para las culturas de todo el mundo, el mil tiene diversos significados: totalidad; inmensidad; lo incontable; asociaciones con la divinidad, la iluminación y la trascendencia; ritualismo.
El año 1000 fue el origen del temor medieval sobre el fin del mundo que acompañó a mucha de la literatura y rituales paganos de la época; y se reeditó de alguna forma en los temores sociales al año 2000 disfrazados de errores computacionales, profecías milenarias y el intenso resurgimiento de la literatura de terror sobrenatural que sepultó a las películas de slashers.
En su sentido más positivo, el mil es descubrimiento, reinicio, renovación; porque más allá de las reacciones sociales, los letrados de los años mil impusieron siempre cohesión y armonía; conexiones permanentes y correspondencias infinitas, por recordar a Georges Duby.
Así que, cuando La Jornada Morelos llega a sus mil números lo hace con esa mística de profundidad. Porque entendemos el mil como un símbolo de trascendencia, pero también de permanencia. La etapa de la sobrevivencia, esencial en cualquier cotidiano ha pasado para convertirse en una deliciosa rutina productiva, la que nos lleva a narrar y a establecer las conexiones necesarias y urgentes entre las realidades y los lectores; entre el discurso y lo material; entre las estructuras simbólicas y la humanidad de carne, hueso y pensamiento.
En el mil nos redescubrimos, renovamos compromisos y reiniciamos la ruta hacia los dos mil, los diez mil ejemplares con la conciencia tranquilizadora de que mañana serán las mil Jornadas Morelos más una Jornada Morelos, y así hasta que los lectores lo manden (porque es con cada uno de ustedes con quienes hemos hecho el compromiso); en una suerte shakesperiana de para siempre más un día, cada vez más sólidos y cada vez mejores.


