

El regreso del General Zapata al Zócalo
A más de cien años de su muerte ocurrida el 10 de agosto de 1919, el General Emiliano Zapata regresa con una estatua digna y de gran tamaño elaborada por el matrimonio Estela Ubando y Carlos Kunte a la Plaza de Armas de la capital del estado, que, desde hace 15 años, cuando se celebró el centenario de la Revolución mexicana, lleva su nombre: Plaza de Armas General Emiliano Zapata Salazar. Aquí adelantito les contaré como se logró esta modificación, que no fue fácil, pero se pudo.
Déjenme que les recuerde queridos lectores que acabaron con el Caudillo del Sur a través de una emboscada preparada por el joven, tenía 26 años en ese momento, General Jesús Guajardo, que participó en la Revolución mexicana; En 1913, 6 años antes de la traición a Zapata se unió a las fuerzas constitucionalistas. Ya se habían reunido ambos incluso en Jonacatepec, en donde Guajardo le hizo creer a Zapata que él también estaba contra el presidente Venustiano Carranza y deseaba unirse con su batallón al movimiento sureño. Para comprobárselo, lo invitó a que se reunieran en la Hacienda de Chinameca al oriente del estado de Morelos el 10 de agosto donde le presentaría las fuerzas que se le sumarían.
El día de la cita Zapata acudió puntual a la invitación que se le hizo sobre el precioso caballo llamado As de Oros que el mismo Guajardo le había regalado previamente, a pesar de que cercanos colaboradores del líder le advertían que no lo hiciera asistió a la cita. Hasta el último momento su gente siempre permaneció firme y leal a un movimiento, el Zapatista, que fue el más persistente y destacado durante toda la Revolución Mexicana ya que fue el único que estuvo en guerra contra Porfirio Díaz, Francisco León de la Barra, Francisco I. Madero, Victoriano Huerta y Venustiano Carranza.
Por cierto, Jesús María Guajardo Martínez, su nombre completo, no lo sobrevivió ni un año, él mismo fue ejecutado por desleal el 17 de julio de 1920 en Monterrey Nuevo León.
Ahora dejamos atrás esa época y llegamos a los recientes días ya en el siglo XXI cuando acaba de ser reubicada por el gobierno actual del paso express donde estaba a plena Plaza de Armas que lleva su nombre una gran y digna estatua a través de la cual Zapata sigue cabalgando sobre su As de Oros indicando con su machete en alto el camino a seguir. Y ahí les va el cómo se logró el cambio de nombre de dicha plaza, les cuento: Meses antes de que se celebrara el Centenario de la Revolución Mexicana, un grupo de ciudadanos representativos de distintas instituciones y organizaciones fuimos convocados a un gran salón del antiguo Congreso local por los organizadores legislativos que preparaban los eventos de tan señaladas fechas.

Ahí escuchamos las distintas propuestas que cada quien planteaba para el festejo y cuando acabaron quien esto escribe levantó la mano para pedir la palabra. Cuando me la dieron les dije: “Siempre he escuchado mencionar el nombre de Zapata en importantes fechas incluso con representaciones presidenciales pero siempre en la zona oriente del estado, en Anenecuilco, en Ciudad Ayala, en Chinameca, en Cuautla, sin embargo, Zapata nunca ha llegado en sus representaciones oficiales a Cuernavaca la capital del estado de Morelos, por lo mismo dije de pie, en voz alta, propongo que la Plaza de Armas lleve el nombre del general Emiliano Zapata Salazar. De inmediato dos personajes de esta ciudad se adhirieron de manera entusiasta a mi propuesta: Teodoro Lavín León y el profesor Pablo Rubén Villalobos.
Los organizadores nos pidieron que para lograrlo necesitábamos recabar un gran número de firmas. Los dos, ampliamente conocidos en Cuernavaca comenzaron a pedir el apoyo de las firmas de los numerosos grupos a los que ambos pertenecen incluida la UAEM y otras instituciones. Por lo cual yo me dirigí a los rumbos del jefe “Miliano” concretamente a la cercanía de la Ex Hacienda Casasano, hoy uno de los más importantes ingenios azucareros de México parte de la gran región donde Zapata desplegó sus mejores batallas. Ahí en casa de don Ignacio Guerra Tejeda un ilustre y muy querido político morelense siempre relacionado a la zona cañera donde se movió el Caudillo del Sur, ya con él sentada frente a su escritorio, cuando le comuniqué mi propuesta en la que estábamos trabajando Lavin, Villalobos y quien esto escribe, le encantó la idea y me dijo: “Cuenta con la adhesión de todos los cañeros”. Inmediatamente entre don Nacho y yo cada quien con su teléfono nos dividimos las llamadas a los líderes cañeros en las que ambos pedíamos su apoyo.
Fueron varias y fructíferas horas en las que agotamos todas las consultas y al fin regresé a Cuernavaca agradecida a don Nacho Guerra llevando la emoción y el ánimo de treinta y cinco mil agremiados al sector cañero que vía telefónica nos ofrecieron su apoyo orgulloso de que al fin la Plaza de Armas de la capital de Morelos llevara el nombre del Jefe.
Desde aquí hago un reconocimiento a Lavín y a Villalobos porque los tres, cada uno abarcando distintos sectores, logramos el cambio del nombre. Y ahora si hasta el próximo miércoles.

En esta imagen bajada de este mismo medio aparece la hermosa escultura de bronce del Gral. Zapata quien nunca se rindió ante nadie, cabalgando como siempre en defensa de sus ideales. ¡Bien por esa reubicación!

