Ya no hay disfraz, la condición del ser humano está siendo superada por la inteligencia artificial (IA). En este mes saldrá al mercado ChatGPT5 la versión súper mejorada de la IA la cual contará con un razonamiento extendido para ofrecer respuestas aún más fiables y detallas. A decir del CEO de Open AI, Sam Altman “creo que no sabemos todavía la forma en que la IA va a tener efectos negativos en la salud mental, pero creo que los va a tener, y espero que aprendamos a mitigarlos rápidamente”.

Esta declaración asusta y hasta da miedo, me deja un sabor de cinismo puro, me parece, que aún la especie humana no se ha percatado del impacto tan brutal que este avance tecnológico tendrá en el ser humano. Por primera vez en la historia de la humanidad el hombre ha desarrollado una tecnología que es y será superior a su propia inteligencia. Esto significa que el ser humano empezara a involucionar y a presentar sentimientos de inferioridad tecnológica hasta impactos psicológicos serios.

Desde que salieron los teléfonos inteligentes, llamado IBM Simon en 1994 y, el Internet que le dio vida a estos dispositivos con la salida al mercado del primer iPhone en 2007, causaron un tsunami de infodemia y redes sociales que nos atraparon con su versatilidad e interacción en tiempo real en cualquier lugar del mundo en términos comunicacionales. La población enloqueció y su uso se hizo masivo y democrático. El cual genero rápidamente una adicción, parecida al consumo de una droga por los efectos que genera de dependencia, cuyos impactas perniciosos para la salud mental de los usuarios aún son desconocidos o, simplemente, ocultados por los gigantes de las tecnologías.

Ahora el uso de la IA, no se puede negar, está trayendo enormes beneficios en todos los ámbitos de la vida social, agiliza la toma de decisiones, fomenta la creatividad, mejora la precisión, pero, sobre todo, está superando al ser humanos en múltiples tareas y en otras tantas lo está desplazando laboralmente.

El punto de reflexión y análisis a que los invito a pensar es que la inteligencia artificial querámoslo o no, ha llegado para quedarse, pero también, para someter al hombre a su servicio y acotar la condición humana como especie.

 

Antonio Ponciano Díaz