Para Yolanda Rivas, porque pronto sane el corazón y retorne gozoso a la fiesta de la cultura popular

Si el hombre es polvo

Esos que andan por el llano

Son hombres

Aparición, Ladera este, Octavio Paz

El martes 29 de julio falleció Francisco Omar Suástegui Torres (1959-2025), uno de los más acuciosos promotores culturales e investigadores de la cultura popular morelense, perteneciente a toda una escuela de promotoría cultural de la que formaron parte Eduardo Hernández “El Tigre” o la investigadora Mary Bluno que formaron la primera Red de Promotores Culturales de Morelos. Tuve el privilegio de su amistad y su conversación.

Francisco estudió la carrera de Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letra de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su vida dio un vuelco cuando años más tarde se incorporó a la Dirección General de Eventos del Gobierno del Estado de Morelos(1987), a la Delegación del Centro INAH-Morelos (1989), hasta su incorporación a la Unidad Regional de Culturas Populares. Fueron 38 años los que Suástegui dedicó a ver, conocer y reconocer los procesos de desarrollo cultural en Morelos.

Comencé a tratar a Francisco Suástegui en 2008 por Fernando Hidalgo, a quien considero el mayor experto en cultura popular de Morelos, que por ese entonces era Jefe de la Unidad Regional de Culturas Populares (URCPM) del extinto CONACULTA. Años más tarde, en 2011 Fernando invitó a diversos especialistas a participar en la elaboración de un libro que documentaría y registraría las voces de los protagonistas y sus procesos de creación dentro del arte y cultura popular morelense. En esa ocasión, Francisco entrevistó a algunos de los más emblemáticos representantes del teatro comunitario y la danza tradicional: Cecilio Domínguez Medina y Moisés Pliego Ortiz, director y actor de teatro comunitario de Ixtlico El grande, Tepalcingo sobre Representación de la muerte de Zapata; a Vctoria Portillo Mendoza, organizadora de los festejos a la Virgen de Guadalupe en Temimilcingo, Tlaltizapán; y a don Florentino Sorela Severiano. El libro permanece inédito, porque la entonces secretaria de Cultura Cristina Faesler no solo no autorizó su publicación sino que la sustituyó, otros autores y otros entrevistadiores.

Después, tuve el privilegio de colaborar con el artículo Cultura emergente para el libro Atlas de las culturas de los pueblos de Morelos, que fue pensado, gestionado y coordinado por Hidalgo. Una idea que ví nacer en 2009 y que en 2028 años la UAEM supo dimensionar su pertinencia en el reconocimiento de nuestra diversidad cultural. No es poca cosa si consideramos que Morelos, y más ampliamente sus regiones, han sido desdeñados por una supuesta «falta de identidad y Cultura» (SIC).

A partir de ese proyecto, en el que Francisco Suástegui escribió un breve pero esplédido ensayo sobre Teatro y danzas tradicionales, mi amistad con él se volvio más cercana e ininterrumpida, por mensajes, por correso o por llamadas. Acudí a su llamado en calidad de jurado, prologuista, conferencista y visceversa.

Por su profundidad el Atlas de las culturas de los pueblos de Morelos constituye una obra pionera y paradigmática en los estudios culturales y regionales desde una visión interdisciplinaria. Gracias a esa obra y a Los Pueblos Nahoas de Morelos, Atlas Etnográfico, coordinado por el antropólogo Luis Miguel Morayta Mendoza, en el que Suástegui también escribe el artículo Tradición cultural nahua en el teatro popular comunitario, ahora sabemos un poquito más acerca de esa trama complejísma de las manifestaciones culturales en la región suriana de lo que llamamos Morelos.

La última vez que vi presencialmente a Francisco fue en 2024, cuando generosamente se sumó para participar junto a casi cincuenta especialista en el ciclo de conferencias Pensar El Sur. Cultivo de las historias y las memorias colectivas. Pueblos, comunidades y territorialidades, llevado a cabo en el Restaurante y Centro Cultural Casa Tenayo. La conferencia se tituló “Postales morelenses, tradición cultura y patrimonio”. Una visión gráfica de la cultura popular morelense. Fue a finales de 2023 cuando junto a varios amigos planeamos ese ciclo. Francisco me dijo que su conferencia derivaba de su trabajo de investigación durante más de tres décadas.

La charla se llevó a cabo como lo planeamos, el miércoles 11 de septiembre de 2024. Se trató de una extraordinaria visión gráfica del patrimonio cultural intangible, de acuerdo a las expresiones representativas de la diversidad de la cultura popular viva de algunas regiones y pueblos del estado de Morelos, mediante el análisis documental, testimonial y gráfico sobre las características y rasgos distintivos que diferencian entre sí cada una de esas manifestaciones.

Hace un par de meses, me invitó a participar en el ciclo de conferencias en torno a la cultura en un contexto de violencia y transformación social, en la mesa 3 El papel de las culturas populares en un país con una violencia generalizada y ante una crisis de credibilidad de la ciudadanía en la implementación de pol´ñiticas públicas sobre cultura e inclusión. ¿Es importante escuchar al ciudadano de a pie ? Francisco ya no pudo estar ahí para moderar, pero ahora queda la promesa institucional de un libro digital con la participación de las y los pnentes. Seguro será en su memoria, por una iniciativa más que pertinente

Con su trabajo, como burócrata cultural, promotor, docente, conferencista, Francisco Suástegui contribuyó a visibilizar y comprender la teatralidad y las danzas que se manifiestan cotidianas en esa cartografía de los territorios culturales surianos. Lo vamos a extrañar, como aquellos mensajes que nos hacía llegar con el aclendario de las fiestas tradicionales de sus postales morelenses, un proyecto que se tendría que editar.

Nos queda su legado cultural, diversos artículos, actas de teatro, la palaeografía que realizó junto con la gran Elvira Pruneda; su conceptualización, territorialización y la compilación y realización de guiones para vestuario de danza y teatro comunitarios en el acompañamiento que dio a diversos actores y directores de esas expresiones comunitarias.

Los últimos años hasta su muerte Francisco Suástegui los dedicó a la investigación y sistematización, de su conocimiento y el archivo de la Unidad Regionald e culturas Populares, que a su vez integró fracciones documentales del Centro Morelense de las Artes y del Instituto de Cultura de Morelos. Era coordinador e investigador del Centro de Información y Documentación “Druzo Maldonado” que “contiene la memoria colectiva viva de la cultura viva de los pueblos de Morelos”, y ubicado en el Centro de Desarrollo Comunitario “Los Chocolates”. Desde ahí su misión fue sistematizar y acrecentar el acervo institucional y otras donaciones de creadores, particulares e instituciones, para que como lo decía él mismo: “desde una perspectiva incluyente todas las personas “conozcan y reconozcan su cultura propia regional dentro de un marco de equidad, inclusión y respeto hacia el otro, con el fin de revalorar su identidad cultural”.

Las aportaciones cualitativas y cuantitativas que hizo Suástegui Torres, serán vistas y apreciadas con claridad dentro de los estudios culturales que futuras generaciones habrán de generar para saldar ese vacío que todavía persiste en los ámbitos estatales y regionales acerca de la labor cultural nacionalista del Estado Mexicano, ese Ogro filantrópico, cuya característica centralista y paternalista modeló las formas de relación política. Recordaré siempre su crítica a la institucionalida frívola, a los advenedizos.

De su autoría habrá que revisar y releer: Catálogo de publicaciones del Programa de Apoyo a las Culturas municipales y Comunitarias (PACMYC) 1989-2018; Las danzas tradicionales de Morelos, entre la promesa, el rito y la fiesta popular (2022), Teatro campesino en morelos. Un breve recuento; y La memoria de un programa de apoyos a la cultura popular morelense. 33 años de cultura, identidad y patrimonio (2024). Queda pendiente su trabajo como compilador y editor del libro póstumo de su amigo el etnohistoriador Druzo Maldonado, “Compendio: patrimonio bibliográfico del Estado de Morelos. Un registro multidisciplinario”, que con entusiasmo me comentó sería publicado por El Colegio de Morelos y la UAEM. Gracias a Francisco, el Centro de Documentación Histórica de Tepoztlán recibió la donación de la biblioteca personal de Maldonado, como también me lo contó su responsable, la Dra. Marcela Tostado.

Salvaguardar su acervo, difundir su obra, esa será la mejor manera de honrar su memoria.Buen camino a ese otro destino que propician los aires de la muerte y las danzas de la memoria que siempre es renacimiento.

Descansa en paz, querido Francisco.

Gustavo Yitzaac Garibay