

Aparentemente, la idea de que los estadounidenses sean pobres o sufran es inconcebible para muchos, cosa que, al llevar años prestando atención a la política americana, me pareció ilógico. Pero al salir de mi burbuja, me di cuenta de que si tu único acercamiento es su propaganda cultural y el alto valor del dólar en comparación con nuestra moneda, te imaginarías un país donde todos viven una vida increíblemente lujosa y que con su esfuerzo es capaz de salir adelante.
Esto está muy alejado de la realidad. Esta idea nunca fue completamente cierta, solo basta ver la historia de esclavitud para saberlo, pero más allá de eso, ha empeorado. La constante represión de los trabajadores, aunque en ocasiones ha perdido algunas batallas, no deja de exprimir a los más pobres y lentamente eliminar la clase media. Según cifras del U.S. Census Bureau, más de 37 millones de personas vivían en la pobreza en 2023. Eso significa que casi 1 de cada 9 estadounidenses no puede cubrir necesidades básicas de alimentación, vivienda o salud, y otro 12% depende de apoyo gubernamental para cubrir necesidades alimenticias. 91 millones de personas no tienen acceso consistente a servicios de salud de calidad, eso es el 35% del país, y otro 11% tiene situaciones de salud desesperadas. Y para acabarla de matar, el estadounidense promedio tiene una deuda de más de 60,000 dólares.
Claro que hay muchos turistas y ricos visitando México en busca de lujo, pero la mayoría de las personas que entrevisté estaban aquí porque no les era sostenible una vida digna en Estados Unidos. Y aquí son más ricos que muchos mexicanos por virtud de ganar en dólares, pero más que nada, porque el costo de vida es mucho menor que en Estados Unidos. Una razón que muchos de mis entrevistados tenían para venir a México era la salud; muchos terminaron migrando porque ellos o sus seres queridos requerían tratamientos médicos que en Estados Unidos implicarían endeudarse por el resto de sus vidas o simplemente morir.
Muchos estadounidenses aquí no son turistas, son sobrevivientes, personas que viven con un salario mínimo congelado hace décadas, con crecientes costos, con cero apoyo del gobierno y su situación está empeorando. Solo el mes pasado el senado pasó propuestas de ley de Donald Trump que incrementarían impuestos un 2% a los estadounidenses más pobres (500 dólares más por persona cada año). Sus aranceles afectarán más a los americanos más pobres, pues son quienes gastan la mayor parte de sus ingresos en comida. Restricciones al seguro médico gratuito proyectan que 17 millones de personas, que ya eran las más pobres las que aplicaban al servicio, perderán cobertura. El programa SNAP de apoyo alimenticio también sufrió recortes que expulsarán a 1 millón de personas. El capitalismo y sus fenómenos como la gentrificación no son un ataque de un grupo a otro, es violencia sistémica que empuja a todos a situaciones cada vez más precarias, y en Estados Unidos esta violencia sistémica ha convertido la pobreza en un crimen, y muchos vienen a México porque su país les dijo claramente que no son deseados.

