El trato a los animales, propios y extraños dice mucho acerca de una sociedad. Más allá de que una postura “pet friendly” que también puede traducirse en excesos, esté en boga, el cuidado animal debe ser una premisa en las autoridades ambientales de cualquier orden de gobierno. Al igual que en otros rubros, la impunidad hacia quienes maltratan o matan animales, no se debe tolerar. Los agravantes son mayores, cuando estos delitos son cometidos o su comisión confesada por funcionarios públicos.

El tema de protección animal tiene luces y sombras en Morelos, si bien es cierto que existen personas y asociaciones que pugnan por el cuidado de animales y mascotas, así como desempeñan campañas de adopción, esterilización y vacunación de perros y gatos. De igual forma, surgen también buenas noticias al incrementarse el avistamiento de fauna silvestre en zonas rurales. Pero desafortunadamente aún subsiste el maltrato hacia animales domésticos y ferales. Queda como testimonio de lo anterior, el lamentable caso del perro “Baileys” y la risible condena a quien lo mato, consistente en reparar el daño, por medio de unos cuatro bultos de croquetas. También no dejan de ser una señal de alerta, las declaraciones recientes del Secretario de Desarrollo Sustentable del Gobierno de Morelos, Alan Dupré, en el sentido de que en 2025 se han incrementado considerablemente las denuncias de maltrato animal en comparación con el año pasado. Aquí es inevitable pensar cuántos casos, simplemente no son denunciados.

Con respecto a las denuncias, que ha señalado el Secretario Dupré, es también muy delicado que varias de ellas imputen de manera directa a varios de sus colaboradores y ex colaboradores en el Parque Urbano Barranca de Chapultepec. Particularmente al Biólogo Juan Antonio Reinoso Morán, Director de Áreas Naturales Protegidas de la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Gobierno de Morelos. El Biólogo Reinoso confesó ante la activista Karla Cologna, que él “era quien mataba” a los gatos ferales que habitan el Parque Barranca de Chapultepec. Lo anterior fue denunciado en diversos medios, incluyendo La Jornada Morelos y en redes sociales, donde se viralizó y el funcionario en cuestión ha pasado a ser conocido como “#LordMataGatos”. Pero más allá de un apodo chusco o irrespetuoso, lo más grave es que el Director de Áreas Naturales Protegidas, ha sido exonerado automáticamente por el titular de su dependencia, quien pronto salió a declarar que los gatos son un problema para el Parque Barranca de Chapultepec. El asunto está lejos de haber concluido, el Biólogo ha sido ya denunciado ante la Fiscalía Ambiental de Cuernavaca. Lo correcto más que apostar por que el caso se “enfríe” y olvide, sería que el funcionario en cuestión pidiera licencia para enfrentar la denuncia, ello no solo por elemental ética, abonaría también a la imparcialidad en la investigación, y en caso de no ser culpable, le permitiría acreditar su inocencia.

La gobernadora del estado ha dado muestras de firmeza, ejecutando golpes de timón al relevar a funcionarios de su administración cuando ha sido necesario, también mantiene una política de evaluación constante en los miembros de su equipo, la Secretaría de Desarrollo Sustentable no debe ser la excepción. Las posiciones en la administración pública deben ser cubiertas por perfiles idóneos, no por cuotas políticas o de amistad, se sabe que esto es difícil por los compromisos que entrañan las campañas electorales, pero hay cargos específicos y muy técnicos, la protección animal es uno de ellos.

Existen muchos sitios públicos que son ejemplo de protección animal: los cuervos en la Torre de Londres, los monos en Gibraltar o los venados en los parques japoneses. Sin embargo, los funcionarios morelenses en materia ambiental pueden tomar ejemplo de lo que existe en casa: El Ejército Mexicano y la Armada de México, cuentan con centros de reproducción y adiestramiento caninos. Ahí los perros no solo son entrenados para misiones operativas o de rescate, sino son criados en un entorno de respeto y cuidado, al ser “jubilados” son entregados en adopción a familias. De igual forma, y en un referente más aproximado a lo que ocurre en el Parque Barranca de Chapultepec, cuando Andrés Manuel López Obrador, líder moral de los funcionarios morelenses, llegó a vivir a Palacio Nacional, se encontró con la novedad de que ahí vivían numerosos gatos. El presidente no ordenó sacrificarlos o echarlos del histórico recinto, sino que dispuso que fueran catalogados como “activos fijos vivos” garantizando su alimentación diaria, en el Chapultepec de Cuernavaca, los gatos son alimentados por activistas ciudadanos como Cologna.

Los dichos son expresión de sabiduría popular, y uno de ellos dice que el buen juez por su casa empieza. Ojalá el tema del Parque Barranca de Chapultepec llegue a buen puerto y sea la acción que detone una genuina política de protección animal que sea no solo acento de la actual administración sino ejemplo para la sociedad morelense.

*Escritor y cronista morelense.

Un gato dentro de una caja de cartón

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Imagen cortesía del autor

Roberto Abe Camil