Remembranza de Richard Lewontin, el biólogo dialéctico.

 

Hace unos meses estaba en la oficina tirando al reciclaje viejos papeles acumulados durante años de trabajo. Entre estos encontré una carpeta rotulada como “Lewontin y la genética de poblaciones” escrita con una letra cuidadosa que no parecería mi letra. Contenía artículos científicos impresos, subrayados, y comentados, además de reportes de investigación, al parecer repasados meticulosamente por un estudiante afanoso. Encontré allí algunos artículos científicos sobre la variación genética en las bacterias, en el frijol, y en las poblaciones humanas. Entre estos autores subrayaba a Daniel Piñero, científico mexicano que ha enseñado genética de poblaciones a varias generaciones de estudiantes, y al hoy extinto Richard Lewontin, el biólogo dialéctico.

En 1966 Lewontin y su colega John Lee Hubby, publicaron un artículo donde demostraron que la variación genética en la mosca de la fruta Drosophila melanogaster era inmensamente superior a la variación que se puede apreciar en la morfología y apariencia de los organismos. Sus hallazgos pusieron en conflicto la teoría darwinista que consideraba que todas las variaciones en los individuos de una población tenían un significado adaptativo resultado de la selección natural. Lewontin y su amigo, el paleontólogo Stephen Jay Gould, consideraron insuficiente y reduccionista la noción adaptativa pues entre otras cosas tendría que explicar una historia evolutiva para cada variación, ignorando la complejidad que representa un organismo. Sin negar el papel de la adaptación y selección natural en la evolución, Lewontin y Gould, consideraron que explicar la evolución de organismo a partir de sus partes era un exceso de reduccionismo. Más allá de esto, las explicaciones adaptacionistas caían frecuentemente en el determinismo biológico. Hasta la fecha el reduccionismo y determinismo en las ciencias sigue siendo un debate inconcluso. La noción de que los genes por sí solos pueden explicar el desarrollo y características de un organismo hoy es vista con reserva.

A Richard Lewontin no solo le sorprendió la variación genética de la mosca, sino también la que existe en las poblaciones humanas. Cuentan que concibió la idea de medir la variación en las proteínas humanas mientras hacía un viaje en autobús por los Estados Unidos. Para no aburrirse garabateo unos cuantos razonamientos matemáticos que posteriormente formalizaría en un artículo. El análisis que hizo, utilizando la variación en las proteínas de los grupos sanguíneos de una larga lista de individuos, hasta entonces clasificados en razas como caucásica, africana, amerindia y numerosas razas regionales, echo por tierra la idea de que las razas humanas tienen un fundamento biológico. La diversidad humana no se explica por la distribución geográfica de las poblaciones en el planeta. La mayor parte de la diversidad total de la especie humana reside entre los individuos de la misma población y raza, y solo una pequeña proporción se debe a diferencias entre los grupos humanos. No hay ningún fundamento científico que sustente la existencia de delimitaciones biológicas entre los grupos humanos.

Richard Lewontin fue un científico que analizó críticamente el papel de la comunidad científica en la sociedad y propuso una mayor responsabilidad social para sus integrantes. Sostenía que el sistema científico favorecía la preservación del status quo dentro del marco capitalista. Sus observaciones sobre el desarrollo y la utilización del maíz híbrido ejemplifican esta perspectiva. Según Lewontin, el sistema capitalista transformó a los campesinos en proletarios y convirtió las semillas en una mercancía

Para Lewontin, el espíritu crítico del científico no está en las academias, como el mismo demostró al renunciar a la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU. Según él, todo conocimiento científico generado con recursos de la sociedad debe regresar a ella, responder a sus problemas y explicar la naturaleza cambiante del mundo. Algo que frecuentemente se nos olvida, pero es un buen momento para recordar.

Richard C. Lewontin, Eminent Geneticist With a Sharp Pen ...

Imagen cortesía del autor

Víctor Manuel González