En el marco del Día Internacional de la Mujer un grupo de estudiantes y maestras de la Universidad Pedagógica Nacional UPN Morelos realizaron un ritual para despedir a su compañera Paulina, asesinada por su pareja y quien estaba embarazada de siete meses. Con dolor denunciaron el feminicidio y se lamentaron de que su situación de peligro haya sido en silencio, se lamentaron de no haber podido evitar la violencia que padecía. Situación que dominaba la UPN donde prevalecía un poder sexista, patriarcal, discriminatorio y autoritario, que maltrata, de manera constante a las mujeres, y no permitía actuar a l@s estudiantes.

Reproduzco párrafos del documento leído es día.

“Transformar el silencio en lucha”

“Después de la marcha, de la lucha, del grito, del ruido, ofrecemos desde lo más hondo de nuestro ser lo que tenemos, una oración, un pensamiento, un deseo, una vibración, para compartirle luz a Paulina y a su bebé en su vientre, para su trascendencia. En un momento de silencio ofrendamos un significativa muestra de acompañamiento.

” Ese silencio lo quiero transformar hoy, mi necesidad ahora es ya no quedarme nunca más en el silencio, porque por el silencio no conocimos a Paulina, porque en el silencio se ahogan todas las violencias que estamos viviendo, con nuestra pareja, en la institución [UPN], en nuestro trabajo, en la sociedad. Porque en ese silencio ahogamos los gritos de las estudiantes y maestras que a nuestro lado tienen latente la violencia, por el silencio no conozco lo que cada una de nosotras está pasando ni sintiendo.

“Paulina, el silencio social no permitió que gozaras de la protección más amplia de tus derechos humanos. La educación no fue una herramienta para eliminar la discriminación y violencia que vivías. En la UPN hombres y mujeres no promovimos las medidas necesarias para prevenir, y particularmente atender la violencia que sufrías.

“Es por ello que por ti Paulina, por las mujeres y niñas asesinadas hacemos hoy explícito nuestro pronunciamiento de cero tolerancia a cualquier forma de violencia. Nunca más formas de violencia y discriminación, nunca más actos que atenten contra nuestra dignidad como personas, como mujeres. No será fácil, pero seguiremos luchando para que sea prohibida toda forma de violencia.

“Las acciones emprendidas no serán suficientes hasta que en la UPN Morelos se ponga mayor empeño en evidenciar el compromiso de erradicar las violencias y se promueva la perspectiva de género y el enfoque basado en derechos humanos en toda práctica educativa y administrativa.

“Exigimos que la atención a la discriminación y violencia no sea un asunto de una coordinación, sino que se consolide la Unidad de Igualdad de Género e Inclusión de la UPN Morelos.

“Exigimos que se elaboren y difundan estudios y diagnósticos en materia de igualdad sustantiva, no discriminación y acceso de las mujeres a una vida y a una educación libre de violencia en la UPN Morelos.

¡Exigimos vida y educación libres de violencia!

¡NO ESTAMOS TODAS NOS FALTA PAULINA!”

El grito de ¡cero tolerancia!, se escuchó con fuerza entre l@s estudiantes, acompañado por algun@s maestros de la UPN, que han emprendido la lucha contra una situación insostenible de corrupción dictatorial, que durante diez años mantuvo en el poder a Aroldo Aguirre represor de maestros en la lucha del movimiento magisterial de base, y su camarilla de amigos y familiares de sus amigos, cínico nepotismo, coludidos con el SNTE mantuvieron a la UPN Morelos en una situación de violencia laboral, donde l@s estudiantes no tenían presencia, eran acosad@s y amenazad@s si levantaban la voz. La muerte violenta de Paulina aglutinó el dolor y la rabia, surgió un movimiento estudiantil con fuerza y claridad, acompañado por maestr@s honestos que se dieron a la tarea de luchar por los derechos básicos, y fortalecer la vida académica y el pensamiento crítico en la UPN.

El Consejo Estudiantil lo expresa en un documento del 7 de junio pasado, dirigido a la comunidad estudiantil de la UPN Morelos, a la comunidad universitaria UPN Nacional, a la Secretaría de Educación del Estado de Morelos y a la opinión pública:

“Como estudiantes, nos sentimos desplazados y muchas veces invisibilizados, mientras se protegían estas dinámicas corruptas que afectan directamente nuestra formación, nuestra salud mental y nuestro derecho a ser parte de esta universidad con dignidad.

“Como Consejo Estudiantil, hemos alzado la voz con responsabilidad, con pruebas, y con argumentos, no desde el odio o partido, sino desde el deseo profundo de transformación y justicia por y para el estudiantado. Le hemos apostado a que en nuestra institución podamos sentirnos realmente segur@s, con libertad de expresar lo que vivimos, sin miedo a represalias ni mucho menos a silencios impuestos.

“Creemos firmemente que la mejora educativa no se logra callando las voces estudiantiles, sino abriéndonos al diálogo honesto, ético y crítico, porque sí, es necesario transformar para educar.”

Gracias a esta claridad y lucha hoy se cuenta con un nuevo director, Salvador Coronel, querido y respaldado por el estudiantado y maestr@s que también sufrieron la persecución laboral, al no alinearse a la institución violenta de la dirección dictatorial. Por fin se abre la ventana para que la comunidad universitaria de la Pedagógica de Morelos tenga voz, voto, influencia real en el trabajo docente y en su formación educativa. Sin embargo, la lucha sigue, el grupúsculo del director Aroldo, esta entercado en no perder su poder. Denuncian algunos estudiantes que, los opositores al cambio, los amigos del director removido están actuando de porros intimidando a estudiantes y maestros democráticos. La oficina de la dirección está tomada, practicas porriles de vieja data. La situación es grave.

Saludamos este movimiento de alumn@s y maestr@s que han logrado denunciar el nepotismo, corrupción y el mal trato en la UPN Morelos. Los años de formación universitaria deben ser de libertad, alegría, solidaridad y compresión crítica de la realidad social. Es en los centros educativos donde se forman profesionales que habrán de trabajar con responsabilidad ética. La meta es lograr la autonomía que garantice la democratización, que, entre otras demandas, permita tener recursos suficientes.

Las estudiantes mujeres, son el corazón de este movimiento, ellas han denunciado hostilidades sexuales y tratos humillantes, por ello impulsan cambios democráticos. Felicidades, también, a l@s maestros por transformar el silencio en lucha.

Oralba Castillo Nájera