Héctor Ávila Sánchez*

La estructura territorial en el estado de Morelos se caracteriza por la polarización que ejercen los sistemas metropolitanos de Cuernavaca y Cuautla, donde se concentra el 75% de la población y se realiza más del 50% de las actividades económicas. Pese a las transformaciones territoriales que han experimentado las distintas regiones de la entidad, sus espacios agrícolas y naturales, ahora integrados a las jerarquías y funciones metropolitanas, continúan siendo importantes para el abasto alimentario estatal y regional. En ese esquema territorial se ha fortalecido una dinámica de proximidad geográfica y organizacional, establecida a partir de la operatividad de los centros de comercialización a los que concurren productores de toda la geografía morelense y entidades próximas: Centro Comercial Mor-Mex (mercado independiente de productores organizados) y Central de Abastos en Cuautla; en Cuernavaca, el Centro Comercial Adolfo López Mateos y la Central de Abastos del municipio de Emiliano Zapata.

Esta dinámica de reorganización de los territorios rurales se ha adaptado a la paulatina pérdida de superficies agrícolas que han ocurrido durante los últimos cuarenta años en la entidad. Según funcionarios gubernamentales del Desarrollo Rural en Morelos, se calcula que la afectación a las superficies agrícolas comenzó en la entidad desde mediados de la década de los años sesenta (etapa de la industrialización estatal) y se aceleró en la década de los años 90, sobre todo el fraccionamiento de tierras ejidales. Hasta los tiempos presentes, se considera que se ha perdido 35% de las superficies agrícolas en la periferia de las principales ciudades (Cuernavaca, Jiutepec, Temixco, Cuautla), debido a la oferta habitacional y a la industrialización; otras localidades también han sido afectadas por los atractivos climáticos y paisajísticos (Yautepec; Tepoztlán, Totolapan), donde se han construido fraccionamientos vivienda de alto costo, así como también de interés social. La tendencia continúa actualmente hacia otras regiones con atractivo turístico (Tequesquitengo y Altos de Morelos).

La región de Cuautla ha mantenido su carácter histórico de zona tradicional de producción agropecuaria, además de ser un espacio terapéutico y de ocio, que ha ocasionado una importante movilidad poblacional y el desarrollo de la segunda residencia, principalmente de habitantes procedentes de la Ciudad de México. Una parte importante de este auge de la construcción y el sector inmobiliario se ha expandido sobre terrenos ejidales de uso agropecuario. En Cuautla y su zona metropolitana se registraron tasas de crecimiento poblacional relativamente altas en algunos de sus municipios (2.8% en promedio, en el decenio 1990-2000), en la época de la irrupción de numerosos fraccionamientos. A partir del año 2000, las tasas de crecimiento urbano han ido en descenso durante los decenios subsecuentes (1.2% en promedio). Según una comparativa realizada con imágenes satelitales[1], la Zona Metropolitana de Cuautla creció aproximadamente dos veces y media, (265%) entre 1985 y 2018. En este ejercicio, se registraba que en el año 1985, 27.4% de la superficie ocupada por asentamientos humanos, se llevó a cabo sobre terrenos dedicados a la producción agropecuaria y también en áreas naturales (bosque, matorral) y espacios sin ocupación. Para el año final, 2018, el porcentaje de ocupación metropolitana se realizaba en 72.6% de los espacios agropecuarios (INEGI, 1985; 2018).

En cuanto a la Zona Metropolitana de Cuernavaca, donde se ubican los municipios más poblados de la entidad, han tenido lugar importantes cambios en el uso del suelo por el avance de la urbanización y la consolidación del corredor industrial en el contiguo municipio de Jiutepec (que históricamente ha registrado las mayores tasas estatales de crecimiento). En el entorno municipal de la metrópolis, se registraron altas tasas de crecimiento en el decenio 1990 (3.2% en promedio), donde todavía se realizaban movimientos de población derivados de una industrialización continua (Jiutepec) y por el surgimiento de numerosos fraccionamientos de interés social, así como importantes obras de infraestructura urbana (centro penitenciario y central de abastos) en los municipios periféricos (Xochitepec, Emiliano Zapata, Temixco, Yautepec).

Acorde a la comparación de las imágenes satelitales, la Zona Metropolitana de Cuernavaca creció aproximadamente dos veces y media (240%). En este amplio periodo (2003-2021) se registró un mínimo incremento en la superficie sembrada (1.8%) (SIAP-SIACON, 2022), que podría ser ocasionado por la paulatina incorporación de municipios a una zona metropolitana en continua expansión. Al inicio de la comparativa satelital, en 1985, del total de la superficie ocupada por asentamientos humanos, 29.3% se llevó a cabo sobre terrenos dedicados a la producción agropecuaria y también en áreas naturales (bosque, matorral) y espacios sin ocupación. Para el año final, 2018, el porcentaje de ocupación llegaba a 72.3% en esas superficies productivas y naturales.

Pese a estas transformaciones (incluidos los cambios en los patrones de cultivos, de los básicos a otros de mayor rentabilidad), la práctica de la agricultura continúa en modalidades diferenciadas (bajo métodos convencionales y en menor medida agroecológicos, para consumo local, regional y de exportación) en las tradicionales regiones agrícolas de los espacios metropolitanos de Cuernavaca y Cuautla, donde se han fortalecido modalidades territoriales basadas en la proximidad geográfica y organizacional. En estos ámbitos, las distancias a recorrer entre los espacios productivos y los centros de comercialización se ubican entre 0 y 100 kilómetros. Toda vez que Morelos cuenta con una red de caminos eficiente, los tiempos de traslado no son mayores a 2 horas, lo que, por lo general, incide favorablemente en la rentabilidad de la producción. Tal situación se ha constituido como un elemento importante en la distribución y el abasto agroalimentario local y regional.

 

Fuentes:

(INEGI) Imágenes satelitales Serie I (1985) y Serie VII (2018).

Servicio de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP-SIACON) (2022). México: SADER.

*CRIM-UNAM.

  1. INEGI. Imágenes satelitales Serie I (1985) y Serie VII (2018).

La Jornada Morelos