

Lo que el micrófono no perdona
Luis Ignacio Espín Ariza*
La llegada del COVID-19 no solo transformó nuestra realidad social, sino que literalmente hizo un -“reset”- en el sistema educativo tradicional. Como parte del equipo de capacitación tecnológica en mi universidad, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), pude presenciar en primera fila el choque frontal entre la urgencia digital y la realidad de muchos profesores.
A finales de 2019 e inicios de 2020, cuando todavía no sabíamos lo que se venía, comencé a capacitar docentes para la inevitable transición digital mientras realizaba mi servicio social en la Escuela de Estudios Superiores del Jicarero (ESSJ). Ver sus caras de confusión mientras explicaba conceptos como «compartir pantalla» o «sala de espera virtual» me dejó claro que muchos no estaban preparados.
Los profesores jóvenes navegaban por Zoom, Google Meet y Microsoft Teams como si hubieran nacido con un smartphone en la mano. En cambio, los de edad avanzada miraban sus computadoras como si fueran ovnis recién aterrizados. Sus obstáculos iban desde lo básico: «¿Dónde está el botón para registrarme?», hasta preguntas que me pedían una explicacion: «¿Esta aplicación me va a robar mis fotos personales?».
Lo que me pareció curioso fue que, irónicamente, fueron los maestros mayores quienes más invirtieron en equiparse. Mientras los jóvenes usábamos las mismas laptops de siempre, algunos profesores veteranos aparecían en las siguientes sesiones con MacBooks y computadora HP de última generación.

Mi anécdota favorita ocurrió después de haber terminado una clase con los maestros. Una profesora de enfermería se me acercó tímidamente preguntándome si podía «instalarle Zoom». Cuando le dije que sí, sacó de su bolso una caja completamente sellada con una laptop nueva. Lo que parecía una simple instalación de cinco minutos se convirtió en toda una tarde configurando absolutamente todo: Office, antivirus, navegadores, ajustes de privacidad y hasta sus cuentas de correo.
Lo que más me gusto, es que la mayor parte de los maestros tomaron bien esta transición, fueron muy pocos los que se les dificultó la parte técnica, sobre todo la parte de configuración de micrófono o cámara. En cambio, en una de las entrevistas a un alumno de enfermería expresó lo siguiente de la aplicación Zoom “Méndigo Zoom se traba luego y está más raro para agendar, gracias a Dios dejaron de usarlas, pero la neta estuvo mejor que mi paso por la prepa, sin personas para contactar”.
Me gustó su respuesta, pues mientras los maestros se adaptaron bien a la plataforma, los estudiantes tuvieron dificultades para conectarse, quizás por falta de equipo o espacios adecuados. Varios docentes relataban encontrar alumnos en situaciones poco académicas durante las clases. Lo más curioso fue cuando una alumna apagó su cámara, pero dejó el micrófono encendido, revelando involuntariamente un momento íntimo con su pareja. El profesor debió intervenir y, aunque todos rieron por lo incómodo, no pude evitar divertirme cuando me contaron la anécdota.
Creo que todos tuvieron un momento único al dar clases en línea. Los docentes se adaptaron con relativa calma, enfrentando sólo problemas técnicos ocasionales. Para los alumnos, sin embargo, el verdadero reto fue el manejo de correos institucionales para enviar tareas. La mayoría desconocía cómo obtenerlos, saturando el departamento de e-uaem que, irónicamente, pasó de ser irrelevante a esencial durante la pandemia, viéndose forzado a modernizar toda la infraestructura digital universitaria.
Toda esta travesía me ayudó a desarrollarme como maestro enseñando lo que más me gusta, además que pude conocer a mis futuros compañeros de trabajo. Fue una de las mejores experiencias en el campo laboral, sobre todo porque me desempeño como Técnico Académico de Cómputo en la UAEM específicamente en la ESSJ, y me pareció interesante contar estas experiencias por que fueron algo único.
* Estudiante de la maestría en Imagen, Arte, Cultura y Sociedad de la Facultad de Diseño/UAEM y Técnico Académico de Computo de la Escuela de Estudios Superiores del Jicarero

