La transición que Morelos requiere para aprovechar su potencial en energías limpias y alcanzar el ideal de ser una entidad neutra en emisiones está en marcha por primera vez más allá del discurso.

Aún deben superarse retos importantes como la contaminación del aire provocada por vehículos automotores en la zona metropolitana de Cuernavaca y el área conurbada de Cuautla; la alta dependencia del transporte terrestre; actualizar los controles y las tecnologías en el manejo de residuos del sector industrial; mejorar y aplicar severamente el marco normativo; mejorar la eficiencia energética y la movilidad; e impulsar la dotación de infraestructura suficiente para la conducción de energías limpias. Pero los primeros pasos se están dando en el sentido correcto.

El convenio que firmó el gobierno de Morelos con el Sindicato Mexicano de Electricistas y la Cooperativa Luz y Fuerza del Centro, más allá del significativo reencuentro de luchadores sociales como la gobernadora, Margarita González Saravia y el dirigente de los electricistas, Martín Esparza Flores; representa el paso más sólido de los que ha dado el gobierno de Morelos para la transición urgente a las energías limpias.

El contenido del convenio, según lo anunció el líder de los electricistas, tiene un alcance enorme en materia de la colaboración que Luz y Fuerza ofrecerá a Morelos para acompañar con tecnología el cambio a proyectos energéticos amigables con el medio ambiente.

La primera de las acciones, según todo apunta, será la instalación de techos solares en las escuelas y oficinas públicas del estado. Aunque parece pequeña, la estrategia podría reducir la dependencia de combustibles fósiles en la generación de electricidad que evitaría la generación de cientos de toneladas de gases de efecto invernadero cada año. Los proyectos que hasta ahora funcionan en Morelos, reportan ahorros de emisiones por más de 85 toneladas de dióxido de carbono y otros contaminantes atmosféricos.

Los techos solares además evitan la instalación la infraestructura energética en áreas naturales, agrícolas y espacios de esparcimiento, con lo que se protege también el entorno local. En el largo plazo, también significan un ahorro significativo en el pago por energía eléctrica, algo que contribuye a impulsar la economía local y a mejorar la calidad de vida.

El estado de Morelos ocupa un lugar privilegiado por la cantidad de radiación solar que recibe, lo que significa un enorme potencial para la energía fotovoltaica que hasta ahora es poco aprovechado. La colaboración con los electricistas busca fortalecer el aprovechamiento de ese potencial, pero también explorar otros mecanismos de generación de energías limpias en el estado que podrían reducir y eventualmente eliminar la dependencia de energías fósiles en la generación de electricidad.

Si a estos proyectos se suman los que buscan mejorar la movilidad mediante medios más eficientes para el transporte de carga y la eventual conversión del transporte de pasajeros a uno movido por electricidad y otros combustibles menos contaminantes, deberá reconocerse, pese a algunas resistencias, que sin duda deberán ser atendidas y superadas, que la entidad camina por la vía correcta en la transición energética y con ello contribuye no sólo a la conservación de su medio ambiente, sino también da pasos importantes para salvar al planeta, una tarea que tenemos todos pendiente.

La Jornada Morelos