

La historia de uno de los cultivos más tradicionales de Morelos inició cuando en el siglo XIX se combinaron las semillas de arroz morado con las de arroz blanco con lo que se logró una variedad mejorada adaptada a las condiciones del suelo local formado por tierras volcánicas beneficiadas con un clima cálido y subhúmedo.
Las cualidades nutritivas y culinarias del arroz de Morelos le valieron tener la denominación de origen que obtuvo en el 2012, como una herramienta para garantizar su autenticidad y calidad suprema, aún con ello, el pirataje del arroz en un mercado plagado de imitaciones no sólo de la variedad sino del propio grano, malas estrategias de comercialización, el abandono en que se tuvo por años a los productores, la falta de agua suficiente para el riego, el cambio en las actividades agrícolas, y el crecimiento urbano desordenado, han provocado la pérdida de la superficie dedicada a ese cultivo, que de abarcar hace décadas hasta 20 mil hectáreas ahora se siembra apenas en alrededor de mil 200, lo que ha mermado la producción a un máximo de cinco mil 500 hectáreas al año, comprometiendo la viabilidad económica del cultivo.
Se trata, por cierto, de un círculo vicioso, pues al no encontrar rentabilidad en la producción del tesoro blanco de Morelos, los productores cambian de cultivos a otros más benéficos, como la caña o las plantas ornamentales.
En este escenario, los productores y autoridades han manifestado la necesidad de implementar planes y tecnologías para rescatar el cultivo del arroz en Morelos, ya que representa un patrimonio agrícola y económico importante para la región. La investigación y mejoramiento genético, liderados por el INIFAP, han sido fundamentales para mantener la calidad del arroz.
Y aunque se requiere un esfuerzo conjunto para preservar las tierras de cultivo y garantizar la autenticidad del arroz de Morelos en el mercado, por años, poco se había hecho en términos reales para hacer realidad el rescate de nuestro arroz como un cultivo rentable para los productores.
Por eso es una gran noticia la convicción mostrada por la administración de la gobernadora, Margarita González Saravia, para impulsar el cultivo de arroz Morelos mediante la recuperación de su rentabilidad y, paulatinamente, de la superficie dedicada a ese cultivo, uno de los que representan aún las mayores oportunidades para fortalecer la competitividad del sector agrícola en el estado.

La instalación del Comité Dictaminador para el Fortalecimiento al Cultivo del Arroz en el que las secretarías de Desarrollo Agropecuario y Contraloría del gobierno de Morelos valida proyectos estratégicos, revisa reglas de operación, evalúa los resultados en campo y fortalece la participación directa de los productores en los procesos de asignación de apoyos, lo que permitirá que los recursos destinados al rescate del arroz sean aplicados donde realmente se requieren, con transparencia y efectividad.
El arroz de Morelos es un producto con una rica historia y reconocimiento nacional e internacional, que enfrenta una coyuntura de serio declive en su superficie de cultivo que amenaza su legado y la economía de las familias que dependen de él, protegerlo e impulsarlo es una acción que tiene sentido, no solo por la identidad del agro morelense, también por la economía de las regiones sur y oriente del estado.

