

Una política de la memoria y la voluntad, entre el recuerdo y el olvido
No someterse a lo pasado ni a lo futuro.
Se trata de ser enteramente presente.
Karl Jaspers
Para Edgar Assad y Luis Jiménez
En el marco del Día Internacional de los Museos, establecido por el el Consejo Internacional de Museos (ICOM) desde 1977, la Secretaría de Cultura de Morelos, a través de la Dirección General de Museos y Exposiciones, realizó una serie de conversatorios para “pensar, sentir y habitar los museos desde nuevas perspectivas” para el “diálogo con temas que cruzan el territorio, el bienestar y la memoria museográfica”, “una cita con el pensamiento museal, la historia viva y las posibilidades del presente”.

Acudí al conversatorio “30 años del quehacer museográfico en Morelos”, que se llevó a cabo en el Museo de la Revolución del Sur. Ex Cuartel de Zapata el domingo 18 de mayo, en donde participaron los museógrafos morelenses con mayor experiencia institucional y de campo. Edgar Assad y Luis Jiménez, y quienes se han dedicado a la museografía, la curaduría y a la gestión cultural.
Para Edgar Assad, los museos financiados con recursos públicos “tienen como función principal la de ser relicarios de las historias locales, donde se pretende legitimar el valor de su propia subsistencia; depositarios de objetos cotidianos y piezas arqueológicas, armas y santos de veneración a través de los cuales, se ha reivindicado de el devenir histórico de los pobladores donde se emplazan dichos espacios, casi siempre inmersos en una bruma que entrelaza el mito y el abandono”.
Luis Jiménez, por su parte, invocó la influencia que él tuvo a partir de La Mesa Redonda de Santiago de Chile de 1972, que marcó un antes y un después en los museos y en la museología contemporánea centrada en la función social de los museos y en los procesos de democracia participativa de lo que será la museología social que coloca a la comunidad en el centro del museo, desde su planeación hasta su programación.
Durante Jiménez recordó que participó en la planeación y el montaje de “aproximadamente 525 exposiciones en todos los municipios de fuera de Cuernavaca, 330 se instalaron en espacios adaptados para uso museográfico, es decir se requirió la instalación de infraestructura. la realización de un aproximado de 480 actividades educativas tales como Visitas Guiadas, talleres de creación artística, funciones de cine, presentaciones de libros, talleres de fotografía, conferencias, realizadas por los mismos artistas, por talleristas y por el personal que coordinábamos estas actividades”.
En 1994, la Directora del Instituto la Maestra Mercedes Iturbe creó el Departamento de Museografía, para el montaje de las exposiciones en los espacios del Jardín Borda y, paralelamente se crea la Coordinación de Cultura en Municipios que entre otros programas tenia el de Exposiciones Itinerantes, instaladas por un museógrafo del INAH al que se le pagaba por honorarios. Fue en 1997 cuando se incorporan en esta Coordinación Edgar Assad Gtz y Luis Jiménez García, quienes se hacen cargo del Proyecto de exposiciones Itinerantes hasta el año 2000, en este lapso se impartieron talleres y capacitaciones al personal de Instituto de cultura, tales como: Museografía, Manejo de Obra, Guion Museográfico, Elaboración de Inventarios, Embalaje, etc.
En el año 2000 siendo Director General del Instituto de Cultura el arquitecto Alfonso Toussaint se creó la Coordinación de Infraestructura Cultural, y a su vez se comenzó a dar atención a los Museos Comunitarios y Museos Adscritos por parte del museógrafo Edgar Assad hasta 2012, mientras que Luis Jiménez continuó con la labor de Instalar exposiciones en los municipios hasta 2020.
Actualmente Morelos cuenta con 43 museos, algunos públicos, otros privados y unos más de carácter comunitario, a cargo de las áreas de cultura de los ayuntamientos, la Secretaría de Cultura del gobierno de Morelos, de la Diócesis de Cuernavaca, ejidatarios, de particulares, e incluso de algunas empresas privadas, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) de la Secretaría de Cultura del gobierno de la República.
Los museos son espacios generadores de discursos. A través de ellos el Estado reproduce sus políticas de la memoria: instaura procesos y lógicas de investigación, narración, interpretación, representación y comprensión de una sociedad. La diversidad temática de los museos puede ser exhaustiva pero nunca ociosa, y mucho menos ridícula, porque todo lo que habla de una sociedad consagra discursos históricos y estéticos.
En ese régimen de la mirada, de quien observa y de quien consagra la mirada sobre algo material o simbólico, el quehacer museológico y museográfico, curatorial por supuesto, resignifica temporalidades, modela e instituye el acto político de mirar y de recordar. ¿Qué es aquello que se vuelve digno de preservar, de patrimonializar desde el recuerdo, para la memoria y, por exclusión, de olvidar?
Es cierto que no se puede resarcir el oprobio histórico de los olvidos institucionalizados, pero éstos se pueden gestionar desde el presente, a través de la sensibilización y la visibilización. Nuestros museos tienen severas carencias, pues además de su descuido en términos de mantenimiento de su infraestructura, son instituciones que en su mayoría están centralizadas a Cuernavaca, y en el último de los casos, a las cabeceras municipales.
Todos, excepto los que reciben recursos a través de fideicomisos viven en la penuria. Su jerarquización es reflejo de la prioridad política institucional e incluso de sus prácticas de exclusión. No tiene el mismo presupuesto ni la misma agenda de actividades el Museo de Arte Juan Soriano que los de Chinameca, el Ex Cuartel de Zapata en Tlatizapan, ni que el de la independencia. Tampoco sus directores perciben los mismos salarios. La asimetría y la precariedad laboral son un lastre de una visión que prevalece centralista. Diran algunos, “porque se trata de la capital”, precisamente por eso, porque es la capital, es decir el centro.
¿Cuál es el futuro de nuestros museos? Me quedo con una reflexión abierta de edagar Assad: “Es imperativo que los gobiernos y sus representantes en el área de cultura, entiendan que independientemente si son morelenses o no, si los gobiernos municipales son afines a la corriente política en el poder y más aún, si los encargados de los museos o las temáticas que desarrollan en ellos son compatibles ideológicamente con el gobierno en turno, los Museos se deberán entender como baluartes ante el olvido, la masificación y peor aún, necesarios contra las culturas hegemónicas, globalizantes e impersonales, ideológicamente hablando”.
“Los museos son el último resquicio de dignidad que le queda a los pueblos. Sus objetos adquieren la importancia que se merecen porque detrás de ellos está la voluntad contra el olvido, el abandono y el desprecio. Hablar de las nuevas tecnologías o las amenazas de los nuevos agentes sociales insertos en esas comunidades como el crimen organizado, es inútil cuando ni siquiera hemos podido darles el Status Legal que merecen…”
Lo mejor del conversatorio fue escuchar las inquitudes de la población local, a la cronista Doña Diega, a la promotora cultural afrodescendiente Bárbara Wendolyn o a los alumnos del Colegio de Bachilleres del Estado de Morelos, plantel 06, que suscitaron estas reflexiones.
Muchas felicidades Edgar Assad y a Luis Jiménez, albañiles y arquitectos de muchos de esos templos y espacios para las memorias colectivas de esta región suriana.
No dejen de ver el conversatorio aquí: https://www.facebook.com/CentroCulturalJardinBorda/videos/673422528798692
Y también opino que, si no es cultural, colectiva, participativa, y gozosa, no es transformación.

Edgar Assad y Luis Jiménez. Foto: Secretaría de Cultura de Morelos

