México bajo fuego: la ola de calor y el desafío climático.

 

En mayo de 2025, México enfrenta una de las olas de calor más intensas de su historia reciente. Desde el 14 de mayo, una circulación anticiclónica en niveles medios de la atmósfera ha provocado temperaturas extremas en 27 estados del país, con máximas que superan los 45 °C en regiones como Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Michoacán, Guerrero y hasta Morelos.

La Secretaría de Salud ha reportado seis muertes confirmadas por golpe de calor y más de 400 casos de daños a la salud asociados a temperaturas extremas, incluyendo deshidratación y quemaduras. Los estados con mayor número de casos son Tabasco, Jalisco, Veracruz, Aguascalientes y Chiapas.

Esta tremenda ola de calor tiene su origen en una combinación de factores naturales y antropogénicos. A nivel global, el cambio climático, impulsado principalmente por las actividades humanas, ha llevado al aumento de las temperaturas promedio en el planeta. Las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de industrias, transportes y deforestación han intensificado el calentamiento global, haciendo que eventos extremos como las olas de calor sean más frecuentes y prolongados.

En el ámbito regional, la urbanización desmedida en ciudades como la CDMX, Monterrey y Guadalajara, pero en general en casi todas las zonas urbanas del país, ha contribuido al efecto de isla de calor urbana, donde las superficies asfaltadas y la falta de áreas verdes elevan aún más las temperaturas locales. Es claro que la combinación de estos factores crea un escenario preocupante que requiere atención inmediata.

Investigadores de la UNAM han alertado que México se está calentando a un ritmo de 3.2 °C por siglo, superando el promedio mundial de 2 °C. Este calentamiento acelerado agrava los riesgos para la salud y el medio ambiente, y evidencia la urgencia de implementar políticas públicas efectivas para mitigar el cambio climático.

El calor extremo incrementa los casos de enfermedades relacionadas, como golpe de calor, deshidratación y afecciones cardiovasculares. Particularmente, personas mayores, niños y quienes trabajan al aire libre son los más vulnerables. Hospitales de todo el país han reportado un aumento significativo en la demanda de atención médica por estas razones.

Los ecosistemas también están sufriendo. Bosques y selvas enfrentan un mayor riesgo de incendios, mientras que las fuentes de agua, como ríos y lagos, experimentan reducciones drásticas en sus niveles. Estos problemas afectan la biodiversidad, poniendo en peligro a especies que dependen de estos hábitats para sobrevivir.

La agricultura y la ganadería, sectores esenciales para el sustento del país, están enfrentando dificultades debido a la falta de agua y las altas temperaturas. Cosechas se pierden y animales sufren estrés térmico, lo que afecta la producción y encarece los alimentos. Asimismo, el aumento en el uso de aire acondicionado incrementa el consumo de energía, lo que puede generar apagones y mayores costos para los hogares.

Esta situación es un llamado urgente a tomar medidas para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarnos a las nuevas condiciones climáticas. Es necesario fortalecer la infraestructura energética y de agua, implementar políticas públicas efectivas y fomentar la conciencia ciudadana sobre la importancia de cuidar nuestro medio ambiente.

*Profesor, consultor y gerente general de AQUATOR

Juan Carlos Valencia Vargas