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La crisis de la tecnología agrícola actual y sus alternativas

Fleur Gouttefanjat

Josemanuel Luna-Nemecio

Desde la segunda parte del siglo XX, se ha expandido a nivel mundial un modelo de agricultura basado en la difusión de novísimas tecnologías —a menudo provenientes del reciclaje de técnicas y materias primas propias al complejo militar industrial— que ha transformado profundamente la manera de producir alimentos en todo el orbe.

Este proceso, conocido bajo el paradójico nombre de “Revolución Verde” e impulsado por empresas, fundaciones internacionales y personajes políticos, consistió en realidad fundamentalmente en fomentar la “modernización” de los cultivos tradicionales mediante la incorporación de nuevos insumos quimicalizados (fertilizantes y plaguicidas), de semillas híbridas y de prácticas agrícolas centradas en el monocultivo.

En México, esta Revolución Verde, que rompió con las formas tradicionales del policultivo, fue presentada como el único marco para la generación de importantes investigaciones agronómicas y para la creación de innovaciones que permitirían aumentar la productividad agrícola, proveyendo alimentos para toda la población con una menor inversión de fuerza de trabajo.

Hoy, el paradigma de la Revolución Verde está lejos de ser obsoleto, sino que encuentra una continua vigencia en el vertiginoso proceso de desarrollo tecnológico de la agricultura capitalista, que da constantemente pie a nuevas herramientas no solamente para la producción de alimentos, pero, sobre todo, para la generación de inmensas ganancias extraordinarias y para el despojo de los bienes comunes de toda la humanidad y de las comunidades campesinas que han logrado subsistir hasta la fecha.

Lo que se nombra hoy “agricultura 4.0” abarca desarrollos tecnológicos high-tech relacionados con los últimos avances de la inteligencia artificial, de la electro informática y de la robótica: drones, fábricas verticales, agricultura conectada con 5G y altamente dependiente del big data, reconocimiento facial para el ganado, creación de carne artificial en laboratorio, plaguicidas con ARN y silenciadores de genes, etc.

Este modelo, que redimensiona las lógicas que subyacieron a la difusión de la Revolución Verde hace más de medio siglo, se sigue presentando como el único camino para una producción de alimentos suficiente para una población en crecimiento constante, a pesar de ser altamente depredador no solamente de la escasa fuerza de trabajo que llega a emplear, sino, sobre todo de los conocimientos, del ambiente, de las relaciones sociales y de la salud que sustentan la vida humana. Dicho modelo sigue monopolizando los financiamientos, colonizando la investigación científica y dominando ampliamente la generación de políticas públicas (salvo notorias pero contadas excepciones), obstaculizando la emergencia y la difusión de alternativas para la producción de alimentos.

Ante este escenario, resulta clave reflexionar sobre las opciones que tenemos para el desarrollo de una tecnología acorde con una agricultura más sana y menos depredadora. A eso se dedica el presente número de Xoxoctic, presentando distintas opiniones e investigaciones sobre la actual crisis de la tecnología agrícola y las alternativas que tenemos.

Tecnologías agrícolas alternativas: una apuesta desde el territorio

Brenda Lizbeth Medina Castañeda[1]

Ante los retos ambientales y productivos del campo mexicano, las tecnologías agrícolas alternativas han ganado espacio en la política pública como herramientas orientadas a la sustentabilidad y al bienestar rural. Su incorporación plantea un cambio en la forma de concebir la intervención estatal en los territorios.

En los últimos años, programas federales han integrado enfoques como la agroecología, los sistemas agroforestales y la milpa intercalada con árboles frutales. Estas tecnologías se distinguen por combinar producción de alimentos, restauración ambiental y organización comunitaria, alejándose de modelos centrados exclusivamente en el rendimiento.

Desde una perspectiva de política pública, su implementación implica más que la adopción de prácticas productivas. Requiere procesos de planeación participativa, coordinación entre actores locales y fortalecimiento de capacidades técnicas. La experiencia muestra que los resultados dependen en gran medida de la articulación territorial y de espacios colectivos que faciliten el aprendizaje, el intercambio de saberes y la toma de decisiones.

La dimensión económica representa uno de los principales desafíos. Aunque los beneficios ambientales suelen manifestarse en el mediano plazo, la viabilidad de estas tecnologías depende de su inserción en mercados locales y regionales, así como de esquemas de valor agregado. En este contexto, el reto para la política pública es equilibrar objetivos sociales, ambientales y productivos.

En conjunto, las tecnologías agrícolas alternativas evidencian que el desarrollo rural es una decisión estratégica que trasciende lo técnico y se define desde el territorio.

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  1. Secretaría del Bienestar

¡Necesitamos tecnologías para la transición agroecológica!

Fleur Gouttefanjat

La transición agroecológica es hoy, más que nunca, necesaria. No solamente en México, sino a nivel mundial. Ante las consecuencias ecológicas y sanitarias extremadamente graves que ha tenido la expansión del modelo de agricultura agroindustrial y el crecimiento desmesurado de las empresas transnacionales de agroquímicos, se ha vuelto sumamente urgente pugnar por el desarrollo de un modelo alternativo de agricultura.

Algunos países están implementando medidas en este sentido, mediante políticas públicas que rescatan la agricultura campesina de pequeña y mediana escala, el intercambio de saberes locales y la recuperación de técnicas tradicionales. Es el caso de México, mediante programas como Sembrando Vida o Producción para el Bienestar.

Sin embargo, la generalización de prácticas agroecológicas y la salida del modelo agroindustrial no necesita solamente de buenas condiciones sociopolíticas sino también de premisas tecnológicas. En otros términos, ¿cómo hacemos para producir de manera agroecológica sin aumentar la carga de trabajo (ya agotadora) de los campesinos? La transición agroecológica requiere impulsar el desarrollo de un nuevo patrón tecnológico, centrado en la producción de herramientas y técnicas agrícolas que permitan no solamente la sustentabilidad ambiental, sino también la reducción del tiempo de trabajo.

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Glifosato: el herbicida que abrió un debate sobre ciencia y poder

Flor Magali Aguilar López

Arianna Rubí González-Sánchez

Jesús Rubén Torres García

El glifosato es uno de los herbicidas más utilizados en México y el mundo. Tiene numerosos nombres comerciales y su función es simple: bloquea la producción de aminoácidos esenciales en las plantas, provocando su muerte. Al no ser selectivo, se aplica ampliamente en potreros, pastizales, carreteras, parques, áreas residenciales o cualquier zona donde se busca eliminar cualquier tipo de vegetación. Su relativo bajo costo y rápida acción lo convirtieron durante décadas en una herramienta clave para eliminar arvenses del campo.

Pese a los llamados “beneficios” del glifosato, su uso se encuentra en el centro de una intensa controversia: mientras numerosos estudios científicos documentan afectaciones a diversos organismos y posibles riesgos para la salud humana, incluidos efectos cancerígenos, otras investigaciones sostienen que es seguro, en muchos casos con financiamiento de la propia industria.

Uno de los casos más polémicos fue la retractación de un estudio ampliamente citado para justificar políticas públicas favorables al glifosato. Ya que, se reveló que su financiamiento provenía de Monsanto, empresa creadora del herbicida y hoy propiedad de Bayer. Durante años, este estudio sirvió como base para decisiones gubernamentales en distintos países.

El caso encendió alertas sobre la influencia de intereses económicos en la producción de conocimiento científico y en la toma de decisiones públicas. Más allá del glifosato, el debate pone sobre la mesa una pregunta clave: ¿quién define qué es seguro para la salud y el ambiente cuando la ciencia se cruza con el poder económico?

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Tecnología agrícola y salud socioambiental: la disputa por la vida

Josemanuel Luna Nemecio[1]

La crisis sanitaria contemporánea no puede separarse del modo en que producimos nuestros alimentos. La agricultura industrial, sustentada en tecnologías químicas, manipulaciones genéticas y paquetes digitales controlados y monopolizadas por corporaciones, ha contribuido a una devastación silenciosa de los territorios y de la salud colectiva. Suelos envenenados, aguas contaminadas y cuerpos expuestos de manera crónica a plaguicidas son parte de un mismo entramado socioambiental que enferma comunidades enteras, especialmente en el mundo rural.

Desde esta perspectiva, la salud no es un asunto individual ni clínico, sino un proceso profundamente colectivo y territorial. Depende de relaciones sociales, de ecosistemas vivos y de sistemas tecnológicos que priorizan —o no— la reproducción de la vida. La tecnología agrícola dominante ha degradados esos equilibrios al imponer soluciones nocivas que fragmentan el tejido comunitario y subordinan el conocimiento local a la lógica del mercado.

Frente a ello, emergen tecnologías alternativas con un fundamento comunitario, cooperativo, preventivo y regenerativo. La agroecología, el rescate de semillas nativas, el manejo colectivo del agua y del suelo, así como las innovaciones de bajo impacto construidas desde las comunidades, muestran que es posible producir alimentos sin producir enfermedad. Cuidar la salud socioambiental exige disputar la tecnología, reapropiarla y reconstruirla como una herramienta común al servicio del bienestar colectivo y de la vida digna.

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  1. Universidad Autónoma Metropolitana/Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Medio Ambiente y Sociedad (CIMMAS)

Transición agroecológica y nuevas tecnologías para el campo

Elisa Duran Peralta

La transición agroecológica es un enfoque integral que conjunta la ecología y los aspectos sociales, para ello es necesario poner en marcha innovaciones agroalimentarias que respeten el medio ambiente. Existen diversas tecnologías que pueden ser aplicadas para la producción en campo, entre ellas el monitoreo meteorológico para el manejo de plagas y enfermedades de los cultivos. Conociendo el registro o el pronóstico del tiempo se pueden tomar medidas preventivas y oportunas para el control fitosanitario, que incluya herramientas agroecológicas como es el control biológico, uso de productos biorracionales y prácticas culturales como es la poda y la eliminación de las fuentes de inóculo del patógeno. Los modelos de pronóstico y la simulación matemática son una herramienta útil para determinar las fechas óptimas de aplicación de extractos vegetales u organismos de control biológico, ya que para este tipo de control se requiere que las poblaciones de la plaga sean bajas y se pueda llegar al equilibrio sin necesidad de aplicar agroquímicos.

Buzón Ambiental

Este es tu espacio para hacer oír tu voz. ¿Tienes alguna inquietud, pregunta o denuncia sobre el medio ambiente en Morelos? El “Buzón Ambiental” de Xoxoctic está abierto para que compartas tus opiniones, experiencias y propuestas sobre la naturaleza, la ecología y los problemas que nos afectan a todos. Escríbenos y juntos hagamos nuevamente de Morelos el lugar de la “Eterna Primavera” ¡Tu participación es clave!

Manda tu contribución de no más de 1200 caracteres al correo:

lajornadamorelosxoxoctic@gmail.com

“Algunas personas aquí en la comunidad ya empezamos a usar bioinsumos, como abonos hechos en casa y remedios naturales para las plagas, y la verdad sí se nota la diferencia: la tierra responde mejor y la comida sabe distinto. Pero también sabemos que no alcanza. Mientras en los terrenos de al lado sigan fumigando con químicos, el aire y el agua nos regresan esa contaminación. Uno hace el esfuerzo, pero no depende sólo de una parcela. Los bioinsumos ayudan, sí, pero si no hay un cambio entre todos y un apoyo de verdad, no sirve de mucho.”

Rosa Hernández, vecina de Ayala, Morelos

Lectura Recomendada

Te invitamos a sumergirte en el conocimiento a través de libros que abordan temas ambientales claves. Cada recomendación está pensada para inspirarte, informarte y generar conciencia sobre la naturaleza y los desafíos ecológicos que enfrentamos en el estado de Morelos y en todo el país.

En esta ocasión te invitamos a que conozcas el libro Agroecología: bases científicas para una agricultura sustentable, de Miguel Altieri., el cual fue publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México

Desde su publicación, este libro ha ejercido una fuerte influencia en la difusión de la agroecología, siendo adoptado como obra de referencia por profesionales de organizaciones no gubernamentales y por instituciones oficiales de enseñanza, investigación y extensión rural. Muestra cómo la agroecología ha sido asimilada como referente en proyectos y programas de diversos organismos de los gobiernos federal, estatales y municipales. En el ámbito de la educación formal, ya se contabilizan más de un centenar de cursos de agroecología o con distintos acercamientos al enfoque agroecológico, que abarcan desde el nivel medio y superior hasta iniciativas de maestría y líneas de investigación en programas de doctorado. Otro avance importante en este campo ha sido la creación de más de cien núcleos de agroecología que integran a docentes y estudiantes de educación media y/o universitaria en fecundos espacios de aprendizaje, generados a partir de la interacción con comunidades rurales.

Para consultar y descargar gratis el libro, puedes ingresar a la siguiente dirección electrónica:

http://agroeco.org/wp-content/uploads/2010/10/Libro-Agroecologia.pdf

La Jornada Morelos