*Los migrantes de este estado enviaron a sus familias el equivalente a 22 mil mdp en 2024

* Según Conapo, cada año se mudan al extranjero 6 mil 200 morelenses y regresan a la entidad mil 700

*No sólo migran a otros países trabajadores del sector primario, cada vez se van más universitarios

 

No viven en Morelos ni en México, pero, a la vez, nunca se han ido. Casi 350 mil morelenses migrantes de carne y hueso sostienen vínculos familiares, laborales y afectivos con millones de personas con las que todavía dialogan dentro de las fronteras mexicanas.

Son una legión. Hablar de ellos es pertinente todos los días, pero se justifica más cuando se aproxima el 18 de diciembre, Día Internacional del Migrante, establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para visibilizar la inestimable aportación cultural y económica que realizan a la humanidad las personas que cambian de país, por voluntad propia o por necesidad.

Cada historia merece un libro, y en cada vida se cumple el poema portugués que dice que la persona es un abismo que mira hacia otro abismo.

Flor de María es Licenciada en Administración de Empresas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM); antes estudió en el Colegio Santa Inés, del centro de Cuernavaca, y en el Colegio Guadalupe, de la Colonia El empleado. En 1995 migró a Estados Unidos, tras casarse con un ingeniero canadiense que trabajaba en una compañía multinacional de telecomunicaciones. Allá nacieron sus tres hijos.

Después de obtener su residencia legal en Texas, Flor de María ha trabajado como consejera de jóvenes en preparatorias del área metropolitana de Dallas-Fort Worth. En 2024 recibió la Medalla Presidencial al mérito ciudadano, otorgada por Joe Biden, por sus contribuciones a lo largo de décadas para evitar que cientos de jóvenes, en crisis, abandonaran sus estudios.

Freddy estudió en el Colegio Cristóbal Colón, de Cuernavaca. Posteriormente se mudó a Ensenada, Baja California, donde se graduó como Ingeniero Industrial y, después de algunos años, migró a Estados Unidos donde ha realizado una exitosa carrera como perito o experto en Ingeniería. Actualmente trabaja en Utah, donde supervisa procesos de combustión de cohetes y desempeño de turbinas, en una empresa de alta tecnología en aeronáutica.

Luis estudió en la Secundaria Federal Froylán Parroquín García, en Cuernavaca. Antes de cumplir 18 años cruzó la frontera, escondido y asustado, en la caja de un camión de carga. Aprendió diferentes trabajos de cocina y casi cuatro décadas después ya es dueño de dos restaurantes y un yate. Es esposo y padre de familia. En su comunidad, en Portland, es reconocido como un importante donador para lograr mejoras en la iglesia y la escuela pública de la localidad.

Cada una de estas historias registra el trayecto de personas que vivieron su infancia y adolescencia en Morelos, pero por diferentes circunstancias e impulsos vitales, se mudaron a vivir al extranjero. Ninguno ha cortado lazos con su estado de origen. Todos envían dinero, en diferentes cantidades, a sus padres y madres. Todos se mantienen informados de lo que ocurre en esta región. Algunos tienen la posibilidad de viajar una o más veces al año a territorio morelense; otros sólo recuerdan esta latitud del planeta con nostalgia.

Diáspora morelense

Los encuentras en Suecia, Canadá, España, Estados Unidos y en otros países del mundo. Son mujeres y hombres que desde muy jóvenes tomaron camino hacia otros países: en busca de oportunidades de trabajo y estudio, pero también por razones familiares como matrimonio o reunirse con hermanas o hermanos que habían migrado previamente.

Se estima que cerca de 350 mil morelenses viven en el extranjero, la gran mayoría de ellos en los Estados Unidos de América. 

Esta cifra equivale a casi 14% de la población actual del estado de Morelos, que ronda los 2 millones de habitantes. Los principales destinos migratorios se localizan en Estados Unidos; principalmente California, Illinois y Minnesota. 

La cifra específica de paisanos en el extranjero es difícil de precisar porque los datos de migración internacional son complejos de medir. Las fuentes oficiales, como las del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ofrecen estimaciones basadas en censos y encuestas de migración con cierta antigüedad, o agrupados en datos a nivel nacional, sin estar detallados por estados de la República.

A nivel de gobierno estatal, y para elaborar el Plan de Desarrollo 2025-2030, se usaron datos y proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) para el periodo 1990-2040. Así se llegó a la conclusión de que cada año salen de Morelos, hacia otros países, alrededor de 6 mil 200 personas. Mientras que en el mismo periodo regresarían entre mil 700 y 2 mil mujeres y hombres.

Humanismo sin fronteras

Rosa Evelia es psicóloga egresada de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante muchos años combinó su trabajo de atención a la salud con el canto, la trova, el jazz y la promoción de la cultura en territorio morelense. Con sus amigos de La sana rabia, cantó en numerosos lugares de Cuernavaca, donde la expresión artística es resistencia, como la Casona Spencer. Hace una década decidió migrar a Canadá, donde sigue ejerciendo su formación universitaria como psicóloga, pero también es activista defensora de migrantes. Allá nació su hija, pero regresa a Morelos cíclicamente para mantener fuertes los lazos con sus hermanos.

Víctor vivió su infancia y juventud cerca de Chipitlán y de la estatua al Niño artillero, en la capital de Morelos. Estudió Licenciatura en Administración de Sistemas Computacionales en el Tecnológico de Monterrey-Campus Morelos y migró a Europa muy joven. Hace más de 30 años que vive en Estocolmo, Suecia. Es responsable de sistemas de cómputo en escuelas públicas de ese país. A lo largo de los años, ha tenido oportunidad de viajar por todos los continentes. A veces, como un distintivo cultural, lleva un sombrero de charro o algún símbolo mexicano. Tiene una nutrida cuenta de Instagram con miles de seguidores que le reconocen como @traveling_zorro. Ahora, aunque ya no tiene familiares directos viviendo en Morelos, cada año viaja al estado y pasa dos o tres semanas para reconocer el terreno, actualizar los vínculos con amigos y analizar críticamente cómo evolucionan la política, los usos y costumbres.

Patricia estudió en el turno vespertino de la Secundaria Federal 1, en la colonia Miraval. Muy joven migró a California para reunirse con sus hermanas mayores, que habían dejado atrás Morelos para trabajar auxiliando a adultos mayores. En aquel país, Patricia se volvió madre y esposa. También ahí aprendió mucho sobre la idiosincrasia, valores, alegría y temores de las personas de Estados Unidos, conversando con adultos mayores de California y siendo la mejor amiga para muchos de ellos, hasta su último aliento. Sus viajes a Cuernavaca son citas inaplazables, siempre atenta a la salud de su padre y del resto de su familia que todavía vive en la ciudad que ella habitó toda su infancia y adolescencia.

Remesas constantes

Si se estudia la contribución económica de las y los paisanos al bienestar y liquidez financiera de las familias morelenses hay que recordar que, sólo en el año 2024, hicieron llegar desde el extranjero poco más de 22 mil millones de pesos para sus padres, madres, abuelas, abuelos o hermanos.

La cifra señalada llega directamente a las familias sin pasar por las manos de profesionales de la política. Su importancia es grande porque equivale a la mitad de todos los ingresos que recibe anualmente el Gobierno morelense, por medio del cobro de impuestos, multas y las aportaciones que le envía el gobierno federal.

Aunque hay estudios que indican que en diferentes partes de México el flujo de remesas ha disminuido en los últimos años; ese no es el caso en Morelos.

Al concluir el primer semestre de 2025, los migrantes morelenses ya habían enviado a sus familiares el equivalente a 10 mil millones de pesos; cifra que llamó mucho la atención porque no se redujo, a pesar de las dificultades que experimentan los mexicanos en Estados Unidos, desde la llegada al poder del actual Presidente, Donald Trump.

Los datos duros, demuestran la importancia de esta comunidad de personas, que posiblemente no se conocen entre ellos, pero forman parte del tejido social mexicano y morelense.

Lazos institucionales y apoyo al origen

La relevancia de esta diáspora ha llevado al gobierno de Morelos a reconocer y fortalecer los lazos binacionales. El Plan Estatal de Desarrollo 2025-2030 tiene como meta central asegurar los derechos y las oportunidades económicas, sociales y culturales de los morelenses en el exterior. Este apoyo busca facilitar la vida del migrante, no sólo a la distancia, sino también al retornar.

El corazón de la estrategia institucional es la facilitación de trámites y el aumento de la presencia. Actualmente, se trabaja para ampliar la cobertura de «Casa Morelos» a siete zonas clave en Estados Unidos (como Los Ángeles, Nueva York y Houston). Paralelamente, se desarrolla una plataforma digital que permitirá a los paisanos realizar trámites esenciales, como la emisión de actas de nacimiento y la CURP, directamente desde el extranjero, además de optimizar los trámites consulares. Incluso, se planea un reconocimiento «Embajador binacional» para honrar a los jóvenes de segunda generación que mantienen fuerte su identidad morelense.

En el ámbito económico, el objetivo es convertir esa conexión afectiva en prosperidad compartida. Esto incluye la capacitación financiera para empresarios migrantes, la creación de una red de comercialización para productos artesanales y agroindustriales de Morelos en el extranjero, y el impulso a proyectos de impacto social como una cooperativa para material médico donado. Para consolidar estos esfuerzos y reactivar la cooperación binacional, se busca la creación de una Agencia para la Gestión de Fondos Internacionales.

Vidas transfronterizas

José Juan es ingeniero egresado del Instituto Tecnológico de Zacatepec (ITZ). Ha vivido en Houston durante más de tres décadas, pero también ha pasado largas temporadas de su vida adulta en México. Entró sin papeles a Estados Unidos, caminando por el desierto, pero después ha salido y entrado con estrategias que parecen increíbles. Gracias a su labor como experto en electricidad cobra más de 20 dólares por hora en casas de Houston; mientras que en Morelos le regatean pagos de 20 dólares por un día completo de trabajo. De cualquier modo, reconoce lo valioso de ambos escenarios: gracias a su trabajo allá, su hija pudo estudiar una carrera universitaria en México; gracias a su trabajo aquí, puede disfrutar de vida familiar y amigos de la juventud e infancia.

José Manuel también es Morelense, de Cuernavaca. Estudió en el Colegio Cristóbal Colón y luego la carrera en sistemas de cómputo. Ya casado, aprovechó la doble nacionalidad de su papá y se mudó a Phoenix, Arizona. Ahí ha emprendido varios negocios, como una compañía que proporciona servicios de limpieza a grandes edificios corporativos. Pero la verdadera pasión de este padre de familia morelense, emigrado a Phoenix, es el deporte: el ciclismo y el paracaidismo.

Cada vez que puede, José Manuel viaja a lugares en Estados Unidos donde aborda alguna avioneta piloteada; se eleva a alturas de miles de pies y luego se arroja para mirar la tierra aproximarse vertiginosamente cuando cae, antes de abrir su paracaídas. Lo mismo hace cuando regresa a Morelos para visitar a su mamá y a su tía. Viaja a Tequesquitengo para realizar paracaidismo.

Es allá arriba, cuando José Manuel ha saltado de la avioneta y el vértigo de su peso le acompaña; cuando su mirada contempla y entiende que la presencia humana en este planeta no puede limitarse por fronteras, que cada persona es un abismo que mira hacia otro abismo y que cada quién decide qué tanto abraza a su origen para entender su destino.

En lugares como San Diego, California, los morelenses se reúnen para recrear los carnavales de su entidad de origen. Foto: Carnaval de San Diego

La imagen del General Emiliano Zapata acompaña a los encuentros de personas de Morelos en Nueva York. Foto: Club Migrante Chinelos de Morelos.

El Gobierno de Morelos basa sus planes sobre migración internacional en proyecciones de Conapo. Foto: PED 2025-2030

Asociaciones civiles, como Club Migrante Chinelos de Morelos facilitan las reuniones de familias separadas por la migración. Foto: Club Migrante Chinelos de Morelos.

En las calles de Nueva York, se presenta la Danza de los Chinelos como expresión cultural de la diáspora morelense. Foto: Club Migrante Chinelos de Morelos.

Expresiones, como la devoción a la Virgen de Guadalupe, también sirven para reunir a morelenses en el extranjero. Foto: Club Migrante Chinelos de Morelos.

 El 12 de diciembre, chinelos morelenses en NY celebran a la Virgen de Guadalupe en la Catedral de San Patricio. Foto: Casa de Puebla.

Antimio Cruz