
Enrique Balp Díaz y Daniel Martínez Castellanos
Convencido parcialmente de la necesaria autonomía de las fiscalías, pero también de la urgencia de su coordinación con los poderes Ejecutivos, el fiscal general de Morelos, Édgar Maldonado Ceballos, recibe a La Jornada Morelos en su oficina para su primera entrevista de largo aliento desde que asumió el cargo donde advierte “soy un fiscal de resultados, no de venganzas” y estar convencido de trabajar para que “éste no sea mi último trabajo en el servicio público”, para lo que no solo debe ejercer con honestidad, sino también borrar la idea y las prácticas que han permitido la existencia de intocables y la multiplicación de la violencia en el estado.
El profundo cambio de vida para un joven de 36 años
Hasta febrero pasado, Édgar Maldonado Ceballos era consejero jurídico del gobierno de Morelos, y previamente había ocupado una posición similar en la Lotería Nacional y la entonces Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos. Pero el seis de febrero, la LVI Legislatura del Congreso local, calificó la terna enviada por la gobernadora, Margarita González Saravia y designó a Maldonado Ceballos, a sus 36 años cumplidos, como Fiscal General de Morelos, una decisión que se tomó por unanimidad.
La decisión le cambió la vida, reconoce: “definitivamente hay cosas que cambian en tu actuar cotidiano. La forma en que te desenvuelves en el día a día no puedes ser de la misma manera. Lógicamente existen sacrificios personales, familiares, pero que estamos dispuestos a pasar, porque creo que al asumir esta alta responsabilidad debes de estar sabedor de ello; y sabedor de ello tienes que actuar bajo congruencia en el día a día. Y si existen hoy sacrificios, sé que será para resultados positivos para Morelos y estoy dispuesto a sacrificar ese espacio, temporalmente, para que existan mejores condiciones”.
Si hay algo que se puede decir del Édgar Maldonado Ceballos desde que se le ve es que no parece un fiscal como otros que ha tenido Morelos. Muy joven, amable y sonriente, no tiene el tipo de mala persona que, a lo mejor el tiempo, les impone a los responsables de procurar la justicia que tienen un gesto de malos.

El fiscal coincide con nosotros en que hay otros empleos que resultarían más tranquilos, más cómodos, para alguien de su edad, pero advierte “soy una persona de convicciones firmes, nací, crecí y me he desenvuelto gran parte de mi vida, en Morelos. Mi paso ha sido por la administración pública en espacios distintos a la procuración de justicia, sin embargo, siempre comprometido con las causas justas. Eso me permite tener un enfoque profesional en donde distingo perfectamente que las instituciones públicas sirven, son utilizadas y deben de serlo así para servir al pueblo y para dar resultados a la sociedad. Así concibo yo el servicio público un medio y nosotros somos solo parte de ese medio para generar condiciones positivas de la sociedad… En mi vida profesional, efectivamente he estado en instituciones públicas, pero parto del litigio… Posiblemente tengo otro corte como abogado o como servidor público ajeno a la procuración de justicia. Sin embargo, tengo la total convicción de que las instituciones sirven a la sociedad y deben de actuar para ello”.
Una gestión al servicio de las víctimas
El orden jerárquico que jefes es complejo en los órganos autónomos, a veces muy inclinados hacia el Ejecutivo, otras, subordinados al Legislativo, pero Édgar Maldonado Ceballos está seguro de que “el jefe de todo servidor público es la sociedad y para mí es la sociedad morelense. Estoy comprometido en dar buenos resultados con nuestro estado; con una convicción muy firme de hacerlo porque detrás de cada caso que se ve en una fiscalía, en una institución de procuración de justicia, existe posiblemente una víctima que ha sufrido un delito y que tiene presente un problema. Y hoy tenemos la gran posibilidad, los servidores que estamos en esta gestión de la Fiscalía de poder abonar de manera positiva para una persona que presenta un problema que ha sido víctima de un delito, por eso es de que el servicio público en esta institución, nosotros como servidores públicos debemos de servir al pueblo”.
Soy fiscal de resultados, no de venganzas
Édgar Maldonado Ceballos recibió la Fiscalía de manos de quien, sin duda, es el más polémico y señalado de los procuradores de justicia que haya tenido Morelos. Uriel Carmona Gándara dejó el despacho en medio de toda clase de señalamientos, por lo que es natural la pregunta sobre cómo encontró el despacho y cómo hará para evitar contaminarse de esa mala imagen que la institución tuvo hasta enero pasado.
“Primero que nada, soy un fiscal de resultados, no un fiscal de venganzas para mí, debo de enfocar todos mis esfuerzos, todas mis energías en dar resultados para la sociedad. Definitivamente siempre tenemos convicciones, valores en lo personal y mis valores y convicciones personales me indican, y así lo pienso, que no va a ser, no quiero que sea el último lugar del servicio público que ocupe”, asegura.
Y sabe que continuar en el servicio público exige: “para poder ocupar algún otro espacio del servicio público al servicio de mi Estado, donde le pueda ser útil a mi Estado, es necesario que un titular de cualquier institución, de cualquier dependencia, haga las cosas bien por cuanto hace a dar resultados para lo que te han elegido; que no utilices las instituciones para un beneficio personal. Mis convicciones son hacer bien las cosas, dar resultados, que los recursos de las instituciones se ocupen para lo que son las instituciones”.
Y en eso piensa poniendo a un lado el pasado: “estoy abocado a generar mejores condiciones para esta institución, con un crecimiento de sus servidores públicos para tener una capacidad mayor; generar condiciones de profesionalismo que rayen en la excelencia y para eso yo como titular, les tengo que dotar de todos esos recursos, tanto humanos como materiales, para que puedan tener esas condiciones; una fiscalía cercana, empática con la gente sensible a las causas; una fiscalía abierta al diálogo con los sectores”.
El avance se empieza a notar: “tenemos hoy reuniones constantes con colectivos de la comunidad LGBT+, feministas, animalistas, de personas desaparecidas, de las madres buscadoras. Eso es una Fiscalía, eso es el reto que yo tengo”.
Y reconoce que sobre cómo encontró la institución en febrero pasado: “pudiera tener yo apreciaciones subjetivas. Pero en lo que me concentro objetivamente es en transformar esta institución en el día a día y que esta institución vuelva a esa honorabilidad que necesita la sociedad morelense, que vuelva a tener esa confianza de la gente y que la representación social que se constituye en un ministerio público sea identificable y congruente con esa sociedad morelense que lo requiere; que sienta la confianza de acercarse a su ministerio público, ese es mi reto”.
¿Hay pactos de impunidad en la fiscalía?
Recordamos al fiscal que, dadas las condiciones en que llegó en medio de un nuevo escándalo del exgobernador, Cuauhtémoc Blanco, la opinión pública sobre un probable pacto de impunidad o una protección para un personaje a quien se le investiga por varios delitos.
Édgar Maldonado recuerda que, desde su llegada a la Fiscalía, la noche del 6 de febrero: “he tomado la determinación y la línea que así he pedido a mi equipo de trabajo se siga, de hacer un trabajo profesional, no en una carpeta. Sino en todas las carpetas de investigación que lleva esta fiscalía”.
Expone que la carpeta de investigación por el delito de violación en grado de tentativa contra el exgobernador Blanco: “sí existe en esta institución y que se están llevando los actos de investigación, actos de investigación apegados a un trabajo profesional, a un trabajo técnico, jurídico, de certeza en cada acto que se realiza en esa carpeta de investigación cuando exista. Las condiciones de determinar lo conducente en esa carpeta serán del conocimiento público, sin dudarlo alguno, pero apegado a un trabajo profesional y certero, porque esa es la línea que seguimos en esta fiscalía”.
Y advierte que “las ocurrencias o las fabricaciones de delitos (son las que) suceden de un momento a otro. Eso sucede en la inmediatez. El trabajo profesional lleva su tiempo. Y en esta fiscalía estamos haciendo un trabajo profesional”.
Y recuerda que ese trabajo profesional se hace respecto de todas las carpetas y empieza a generar resultados como en los casos de investigación sobre feminicidios: “tenemos datos duros que reflejan una un avance importante. Hoy tenemos más del doble de órdenes de aprehensión libradas por cuanto hace a una comparación del ejercicio del año anterior, el año anterior, por cuanto hace a febrero a los días que vamos de julio. Hoy tenemos más del 100% de solicitudes de aprehensión hechas por el ministerio público y libradas por un juez”, algunas en proceso de cumplimiento, pero la mayoría ya “no sólo en prisión preventiva, sino en vinculación a proceso que es algo que refleja este compromiso que tiene esta institución, ese trabajo profesional. Y creo que me he rodeado de un equipo que cubre esas expectativas profesionales y de honorabilidad para la sociedad”.
También reconoce que gran parte de los resultados se deben a un equipo sólido de trabajo: “hoy tenemos al frente del Centro de Justicia para las Mujeres a una persona como la maestra Sara Olivia Parra, que representa una figura para mí, y creo que así para esta institución, de empatía con las mujeres… También tenemos un nuevo fiscal de feminicidios que no sólo ha incrementado el porcentaje de eficiencia del ministerio público, sino que también ha tenido una apertura de diálogo con las víctimas indirectas, con las familias de esas mujeres que hoy se encuentran en condiciones complejas de vida por alguna tentativa o que hoy, lamentablemente, ya no nos acompañan… Ese es el trabajo profesional que hace esta fiscalía. Ese es el trabajo que advierte esta Fiscalía, este equipo de trabajo cercano y empático con las mujeres. La violencia contra la mujer se atiende y se castiga”.
Añade, al margen que la Fiscalía está próxima a conseguir los recursos necesarios para abrir un nuevo Centro de Justicia para las Mujeres en la zona surponiente.
Los asesinatos con motivos políticos tampoco quedarán impunes
Recordamos al fiscal los más de 20 expedientes de homicidios de dirigentes sociales y figuras políticas que se presentaron en el sexenio pasado en Morelos, y los que empiezan a sumarse en la actual y que presentan una impunidad casi total.
El fiscal asegura “no sólo en esos casos de impacto político, sino en los demás asuntos, se está llevando a cabo en esta Fiscalía un trabajo metodológico. Es decir, que vayamos paso a paso, pero eficientes en cada uno de esos pasos que damos, generamos planes de investigación para las carpetas en donde tenemos que prestar una atención especial, y en las otras también tenemos que hacer un trabajo imparcial. No sólo en los casos que impliquen un aspecto político, sino en cualquier asunto, debemos dar un seguimiento, hemos tenido apertura para platicar con las víctimas de algún delito para poder darles alguna alternativa de solución en su asunto. Para darles ese compromiso institucional de seguimiento y estos planes de investigación, nos han permitido marcar un eje, una guía por el cual el Ministerio Público se va a conducir para sacar adelante esa investigación; y para que la persona que tenga que ser juzgada, nosotros seamos el medio para llevarlo ante los juzgadores y puedan determinar su culpabilidad”.
– ¿Sea quien sea, diputados, exdiputados, exgobernadores? – insistimos,
– Sea quien sea, no tenemos ningún compromiso, ningún sesgo político en las actividades de esta fiscalía. Gracias a la vida, gracias a Dios, no tengo un compromiso que cumplir con ninguna persona vinculada a hechos delictivos, a personas de la política con incongruencia en su forma de actuar. No tengo ningún compromiso- asegura.
Las líneas de trabajo de Édgar Maldonado en la Fiscalía
Pero el fiscal no solo trata de administrar el presente, y para ello se ha trazado ejes de trabajo que comparte con los lectores de La Jornada Morelos.
“Primero generar una fiscalía cercana a la gente, que guarde congruencia con su actividad frente a la sociedad morelense, que sea empática, sensible frente a las causas de la víctima de un delito, esa cercanía y que (las víctimas) se sientan convencidas de que los está representando de manera correcta esta fiscalía. Esa es una parte indispensable que le he pedido a los titulares de cada una de las fiscalías regionales o especializadas, peritos, agentes de investigación criminal que hagan lo propio por la sociedad morelense”, explica.
Pero también busca “una fiscalía profesional, que demos el paso a tener una eficiencia por cuanto hace a las capacidades tanto de Ministerios Públicos, de peritos de agentes de investigación criminal, a través de la preparación, cursos, diplomados, carreras, especialidades, cursos de formaciones básicas. Este es un compromiso muy grande, la formación de nuestros cuadros como fiscalía”.
Autonomía no es aislamiento
Y añade que, para ello, la Fiscalía no puede trabajar de manera aislada “sino que está comprometida en un trabajo coordinado con la Mesa de Construcción de La Paz en el Estado”, con las fuerzas e instituciones, el “propio Poder Ejecutivo y también en congruencia con el Poder Legislativo, caminar siempre de la mano. Y también una institución abierta al diálogo para los sectores, los grupos que han sido vulnerados históricamente han conseguido progresivamente en la historia, un derecho adquirido por el simple hecho de ser un grupo vulnerable. Se han conseguido derechos para ellos, a través de sus luchas, han tenido la posibilidad de conseguirlo. Y para mí tiene toda mi admiración. Esto es una fiscalía abierta al diálogo por cuanto hace a esos sectores por cuanto hace esos colectivos y estamos comprometidos con sus causas definitivamente”.
Pero esa cercanía, advierte, no incluye a los malosos: “definitivamente no se puede tener una visión de una fiscalía cercana a grupos delictivos… No tengo ninguna relación, no la tendré. Esta oficina no tiene las puertas abiertas para ese rubro ni hoy ni nunca”.
¿Volver o no a la esfera del Poder Ejecutivo? Un verdadero dilema
Preguntamos al Fiscal sobre su posición en el debate sobre si las fiscalías deben volver a subordinarse al Poder Ejecutivo, como sugirió la presidenta, Claudia Sheinbaum, propuesta que secundó la gobernadora, Margarita González Saravia; o deberían seguir autónomas como hasta ahora.
“Creo que para una institución de procuración de justicia. Es indispensable. Así lo noto indispensable caminar del lado del ejecutivo, caminar coordinado con el ejecutivo. ¿Por qué? Porque las decisiones desde esta institución son difíciles del inicio del día al final del día son complejas por sí, los siete días de la semana, los 365 días del año. Pero también advierto que una autonomía en las instituciones de procuración de justicia, en algunos casos ha funcionado muy bien. ¿Por qué? Porque le permite destinar los recursos para lo que se identifique como necesidades prioritarias para ello que puedas tener una posibilidad. Imparcial de poder tomar una decisión respecto a los asuntos que se advierten en esta fiscalía”, expone.
“Mi postura es que la política pública en materia de procuración de justicia debe de caminar siempre coordinado con el poder ejecutivo. Sin embargo, esa independencia también es importante. Ya veremos qué pasa en meses posteriores”, añade.
– ¿Un modelo híbrido? – preguntamos.
– Pues bueno, ahí ya veremos si se da ese cambio legislativo- abunda y luego de algunas consideraciones que hacemos sobre la personalidad de los gobernadores acota, -que se permita tomar decisiones congruentes, decisiones institucionales, decisiones imparciales respecto a los asuntos, una fiscalía (así) siempre va a funcionar.





